El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, asiste a la ceremonia "Ascensos y Condecoraciones a Héroes y Mártires", en honor al personal militar y de seguridad venezolano y cubano que murió durante una operación estadounidense para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas, el 8 de enero de 2026. Reuters.
América Diosdado Cabello, el hombre del mazo chavista que negoció en la sombra con el gobierno de Trump mientras caía MaduroAcusado por narcotráfico y vinculado a redes criminales, su figura se ha vuelto indispensable, así como incómoda en la delicada transición de Venezuela.
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Cristina Muñiz Publicada 18 enero 2026 02:26hLas claves nuevo Generado con IA
Diosdado Cabello, ministro de Interior venezolano y figura clave del chavismo, mantuvo contactos secretos con el gobierno de Trump mientras se preparaba la caída de Nicolás Maduro.
Cabello es acusado por Estados Unidos de narcotráfico y graves abusos de derechos humanos, pero sigue siendo considerado indispensable para la estabilidad venezolana tras la captura de Maduro.
Su programa televisivo 'Con el mazo dando' ha servido como herramienta para intimidar a opositores y consolidar su poder dentro del régimen, combinando control institucional y represión.
Cabello y Delcy Rodríguez, presidenta interina, representan corrientes opuestas dentro del chavismo, pero ahora colaboran para mantener el control y negociar con Estados Unidos en plena transición.
Diosdado Cabello, exoficial militar y viejo aliado de Hugo Chávez, se ha convertido en el hombre fuerte del chavismo y en el rostro más temido de la maquinaria de represión venezolana, ahora desde el estratégico cargo de ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz.
Durante décadas, ha tejido poder en el ejército, los servicios de inteligencia, la policía y las milicias progubernamentales conocidas como colectivos, al tiempo que utilizaba su programa de televisión, Con el mazo dando, como plataforma para señalar adversarios, disciplinar a la élite chavista e infundir miedo entre los críticos del régimen.
Su figura, acusada por fiscales estadounidenses de narcotráfico y vinculada a graves abusos de derechos humanos, se ha vuelto al mismo tiempo indispensable y profundamente incómoda en la delicada transición abierta tras la caída de Nicolás Maduro.
Trump empuja a Europa a otra guerra comercial si no entrega Groenlandia y la UE amenaza con romper el pacto arancelarioEn ese contexto, este sábado se ha conocido que varios funcionarios del gobierno de Donald Trumpmantuvieron durante meses contactos discretos con Cabello antes de la operación estadounidense que culminó con la captura de Maduro, y esas comunicaciones han continuado desde entonces, según ha informado Reuters.
Le advirtieron que no recurriera a los servicios de seguridad ni a las milicias simpatizantes del partido gobernante bajo su mando para atacar a la oposición, un aparato que incluye los servicios de inteligencia, la policía, las fuerzas armadas y los colectivos, y que permaneció prácticamente intacto después de la redada del 3 de enero.
Aunque Cabello figura en la misma acusación por narcotráfico en la que la administración Trump se apoyó para justificar el arresto de Maduro, no fue capturado en esa operación, lo que reforzó la percepción de que Washington lo considera una pieza clave para contener el desorden en Venezuela.
Las comunicaciones con el ministro venezolano, que abordaron tanto las sanciones estadounidenses como la acusación que pesa sobre él, se remontan a los primeros días de la actual administración Trump y continuaron en las semanas previas al derrocamiento de Maduro, según cuatro fuentes que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato.
Esos contactos no se habían hecho públicos y se han mantenido después de la caída del expresidente, en un intento de la Casa Blanca por evitar que Cabello utilice las fuerzas que controla para fomentar el caos y amenazar el poder de la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
No está claro si las conversaciones incluyeron discusiones detalladas sobre la futura gobernanza del país ni si Cabello ha seguido las advertencias estadounidenses; en público, ha prometido unidad con Rodríguez, a quien Trump ha elogiado, pero dentro del chavismo se le ve como el dirigente capaz de sostener o desbaratar cualquier plan para la Venezuela post‑Maduro.
'Con el mazo dando'
Durante años, Rodríguez y Cabello han encarnado tendencias opuestas dentro del chavismo: ella, como tecnócrata orientada al exterior y centrada en aliviar sanciones; él, como el militante intransigente ligado a la represión y a los sectores más duros del movimiento.
Ambos han operado en el corazón del gobierno, la Asamblea Nacional y el Partido Socialista, pero nunca se les ha considerado aliados cercanos.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior de Venezuela , Diosdado Cabello, asisten a una conferencia de prensa el 14 de enero de 2026. Reuters.
Hoy, sin embargo, comparten un interés común en la supervivencia del chavismo: Rodríguez necesita a Cabello para mantener el control territorial y de la seguridad mientras cumple con las exigencias de Estados Unidos de aumentar la producción de petróleo, y él la necesita para resguardar su posición en un gobierno dispuesto a negociar con Washington.
La doctrina del portaaviones: Trump repite el patrón de Venezuela, ahora frente a Irán con el 'USS Abraham Lincoln'El ascenso de Cabello se remonta a sus años como oficial, cuando conoció a Hugo Chávez en la academia militar y se integró en el grupo de oficiales que protagonizó el fallido golpe de Estado de 1992.
En los años siguientes, se convirtió en uno de los principales aliados de Chávez en la construcción del movimiento chavista, ayudando a consolidar facciones internas y a montar una maquinaria política disciplinada.
Ya en el poder, ocupó cargos como gobernador, presidente de la Asamblea Nacional, ministro y vicepresidente, siempre rodeado de señalamientos de corrupción.
"Se puede hacer una enciclopedia de todos los crímenes que tiene encima Diosdado Cabello", dijo Zair Mundaray, exfiscal venezolano que se exilió en 2017. "Donde está, ahí se puede robar algo, se lo roba".
El programa Con el mazo dando se ha convertido en una herramienta central de esa maquinaria. Desde un estudio de televisión, el ministro ha blandido un garrote de plástico mientras pronuncia los nombres de opositores que saben lo que esa exposición suele significar: la llegada inminente de agentes estatales.
Eso fue exactamente lo que le ocurrió el año pasado a Juan Pablo Guanipa, destacado dirigente opositor, después de que Cabello arremetiera contra él en su programa semanal; Guanipa fue detenido, acusado de terrorismo y traición, y enviado a prisión, donde sigue recluido.
Expertos sostienen que el programa es una de las formas en que Cabello supervisa la estructura de represión del país, combinando estigmatización pública con acciones policiales y judiciales.
Post-Maduro
Cuando Estados Unidos irrumpió en Venezuela este mes y detuvo a Maduro, el gobierno de Trump presentó la operación como un acto de aplicación de la ley, apoyado en una nueva acusación de narcoterrorismo contra el mandatario.
En ese mismo documento figuraba otro nombre destacado: el de Cabello, por cuya captura Estados Unidos ofrece una recompensa millonaria. Sin embargo, el ministro se mantiene en el círculo cercano de Delcy Rodríguez y la acompaña en actos televisados, convertidos en escenografía de un poder que intenta proyectar cohesión mientras navega una transición frágil.
Nicolás Maduro abraza a Diosdado Cabello durante la inauguración de la asamblea en Caracas el 5 de enero de 2013. Reuters.
Pese a su respaldo público a Rodríguez, Cabello ha seguido condenando la incursión estadounidense, a la que calificó en un discurso de "ataque bárbaro, artero".
En una aparición reciente junto a comandos policiales, aseguró que el país había mantenido la calma tras la operación gracias al monopolio estatal de las armas.
"Somos garantes de la tranquilidad del país", afirmó, en una frase que, según The New York Times, sintetiza la mano dura que está dispuesto a ejercer.
María Corina Machado: "Cuando llegue el momento correcto, seré la primera mujer electa presidenta de Venezuela"La trayectoria de Cabello está marcada también por sanciones y acusaciones internacionales. Estados Unidos lo ha imputado por narcotráfico, lo acusa de dirigir una red criminal transnacional y ofrece 25 millones de dólares por información que conduzca a su detención, mientras que la ONU y organizaciones de derechos humanos lo citan en algunos de los abusos más graves cometidos en el país.
"Es un tipo tan malo como Maduro, si no más", afirmó Risa Grais‑Targow, directora para América Latina de Eurasia Group. Elliott Abrams, que fue representante especial de Trump para Venezuela, añadió: "Si él se va, y cuando se vaya, los venezolanos sabrán que el régimen realmente ha comenzado a cambiar".
Dentro de Venezuela, su figura se percibe como un poder en la sombra que combina control institucional y capacidad de intimidación. Según The New York Times un exfuncionario, que habló bajo anonimato por temor a represalias, lo describió como un "misterio" incluso para las altas esferas, con vínculos personales reducidos a un pequeño círculo de oficiales militares.
Antonio Marval, abogado designado magistrado del Tribunal Supremo por un parlamento opositor, recordó cómo una amenaza pública en Con el mazo dando lo obligó a huir en barco a Curazao. "El mensaje era claro, buscar silenciar y quebrar, así como sembrar el miedo", afirmó sobre aquel aviso televisado.
Hoy, Cabello es considerado el representante más duro del chavismo, enemigo de cualquier apertura o liberalización, y un actor cuya permanencia o caída marcará el rumbo de la transición.
Para muchos críticos, encarna las facetas más oscuras de la revolución bolivariana: un sistema sostenido en el miedo, la violencia y la corrupción. "Si Estados Unidos quisiera marcar otro punto o quisiera hacer algo muy decisivo", concluyó Grais‑Targow, "creo que él sería el objetivo más obvio".