Antaño, en el siglo pasado, los domingos eran el día ideal para ir a la parroquia a ver películas
Regala esta noticia Marc Giró. (E. C.) 28/04/2026 a las 00:07h.Antaño, en el siglo pasado, los domingos eran el día ideal para ir a la parroquia a ver películas. Sesiones matinales, cine de catequesis, donde ... abundaban los filmes en blanco y negro, protagonizados por Tarzán o El Zorro. Héroes intrépidos vivían mil y una aventuras en una pantalla improvisada en una sala medio oscura, con el ruido del proyector de fondo. Celuloide en estado puro. Así recuerdo aquellos maravillosos años de infancia cinéfila. Registrado está en mi memoria emocional. Era otra manera de ir a misa. Otro ritual religioso al que me llevaba de la mano mi aitite Lucas. Luego íbamos a comer a casa de los abuelos, para rematar la faena. Ahora la actividad dominical se vive de otra manera. Haya o no haya un vermut por la mañana, unas rabas o un paseíto dependiendo de la climatología, lo del cine barato no es una opción. Es tendencia encerrarse en el búnker hogareño si el tiempo no acompaña. Ya no existen las salas parroquiales, cuesta encontrar algo parecido, y los domingos son para descansar frente al televisor, sentado en el sofá, con la manta o el ventilador. Es el día perfecto para reanudar el visionado de series que hemos dejado a medias durante la semana o programas que no hemos podido degustar. Las plataformas te permiten el rescate de material audiovisual. Así, en Atresplayer he podido recuperar este fin de semana el estreno del nuevo show del inefable Marc Giró, comprobando que en streaming también te meten publicidad sin orden ni concierto rompiendo la liturgia. Pude contar hasta seis interrupciones en hora y media, repitiendo los mismos tres anuncios como en 'Atrapado en el tiempo'. El último corte, a treinta segundos del final de 'Cara al Show'. Coitus interruptus. Los spots promocionales nunca se han ido. Hemos sido engañados.
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