- JORDI TARRAGONA Consejero de familias empresarias Barcelona
La falta de planificación anticipada suele encarecer la operación de traspaso del negocio familiar a los descendientes y aumenta sus riesgos.
En la empresa familiar existen distintos tipos de relevo: en la dirección, en el gobierno y en la propiedad. Este último suele generar especial atención, no solo por su impacto económico inmediato, sino también por las implicaciones fiscales que condicionan decisiones estratégicas.
He visto demasiados casos en los que los propietarios posponen la transmisión de la propiedad hasta el último momento, por temor a equivocarse o a perder el control. Sin embargo, la falta de planificación anticipada casi siempre encarece la operación y aumenta los riesgos. Por ello, en muchas situaciones aconsejo analizar la posibilidad de anticipar parcialmente la transmisión, siempre dentro de una planificación rigurosa y con asesoramiento profesional.
El relevo en la propiedad puede realizarse en vida (inter vivos) o por fallecimiento (mortis causa). En el primer caso, mediante donación o compraventa, quien transmite tributa en su IRPF por la ganancia patrimonial obtenida, es decir, por la diferencia entre el valor de adquisición y el de transmisión.
En determinados supuestos, como cuando el donante deja de ejercer funciones directivas en la empresa familiar, es posible aplicar una reducción del 95% en la base imponible, siempre que se cumplan los requisitos fiscales específicos.
En las transmisiones mortis causa no se produce tributación en el IRPF. Tradicionalmente se ha hablado de la llamada plusvalía del muerto. Sin embargo, la existencia de figuras jurídicas como la donación mortis causa con entrega de presente —vigente en Cataluña y con equivalentes en Baleares y Galicia— introduce matices relevantes desde el punto de vista técnico y estratégico.
Esta donación, revocable y condicionada a la no premoriencia del donatario, produce efectos inmediatos sobre la posesión y las rentas, pero no despliega plenamente sus efectos hasta el fallecimiento del donante. La interpretación no es pacífica: mientras que la jurisprudencia estatal la considerar una sucesión, la normativa fiscal catalana la trata como una donación. Esta dualidad genera una cierta inseguridad jurídica que conviene analizar con cautela antes de adoptar decisiones.
Bien utilizada, esta figura puede ser estratégica. Permite anticipar parcialmente la transmisión, optimizar la fiscalidad y proteger activos no afectos a la actividad.
Más allá de la fiscalidad
El error más frecuente que observo es confiar exclusivamente en la ventaja fiscal y olvidar que el relevo no es solo un acto jurídico, sino un proceso que requiere preparar a la empresa, a la familia y a los continuadores. Muchos empresarios son reticentes a donar en vida, con el argumento de que "músico pagado toca mal". Es un temor comprensible. Sin embargo, retrasar indefinidamente la decisión suele tener un coste mayor que anticiparla de forma ordenada y con reglas claras.
La fiscalidad es importante, pero no debe ser el único criterio. La decisión estratégica sobre el relevo en la empresa familiar debe equilibrar aspectos económicos, familiares y de gobierno, con una mirada de largo plazo orientada a la continuidad de la empresa y al bienestar de la familia.
La pregunta que siempre planteo a mis clientes es sencilla, pero incómoda: ¿está su familia preparada para asumir la propiedad, o se sigue confiando en que la prudencia y la incertidumbre retrasen decisiones que condicionarán el futuro de la empresa y de las generaciones siguientes?
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