Viajamos a Borgo Panigale, la localidad natal de Ducati y donde se ubica su histórica sede. Allí pudimos visitar la fábrica y su museo, una inmersión en el lugar donde la marca italiana lleva un siglo convirtiendo la pasión por las dos ruedas en un icono mundial
Regala esta noticia Añádenos en Google Visita a la sede de Ducati en Borgo Panigale.Iván Bolaño Doforno
Borgo Panigale
17/07/2026 a las 13:00h.Entre el Aeropuerto Internacional Guglielmo Marconi de Bolonia y la sede de Ducati, en Borgo Panigale, apenas hay diez minutos en coche. Un trayecto demasiado corto pero suficiente para comprender, a través de la ventanilla, que aquí la motocicleta no es solo un medio de transporte: es parte de la identidad de toda una ciudad. Grandes murales que recuerdan algunos de los momentos más gloriosos de la marca y siluetas de modelos que marcaron la historia del motociclismo forman parte del decorado de la ciudad, donde todo parece girar alrededor de Ducati. Aquí la fábrica no es únicamente un centro de producción; es el corazón que marca el pulso de un barrio, de una comunidad y de una forma de entender la ingeniería italiana.
Pocas marcas consiguen despertar una pasión comparable. Ducati no solo fabrica motocicletas; construye objetos de deseo. Máquinas que muchos sueñan con conducir y otros tantos contemplarían como si fueran una escultura.
Mi viaje tenía un motivo muy especial. Ducati me había invitado, como único periodista español, a conocer desde dentro la casa de una marca que en 2026 celebra su centenario. Una oportunidad irrepetible para recorrer la fábrica donde se ensamblan sus motocicletas, descubrir el museo que custodia casi un siglo de historia y asistir a la presentación exclusiva de la nueva Collezione 100, la serie especial creada para conmemorar el centenario de la firma italiana.
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