Sábado, 19 de septiembre de 2026 Sáb 19/09/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Dos mujeres son las favoritas para suceder a António Guterres al frente de Naciones Unidas

Dos mujeres son las favoritas para suceder a António Guterres al frente de Naciones Unidas
Artículo Completo 1,063 palabras
La costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett toman ventaja en las encuestas para la Secretaría General de la ONU, «el trabajo más imposible del mundo»
Dos mujeres son las favoritas para suceder a António Guterres al frente de Naciones Unidas

La costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett toman ventaja en las encuestas para la Secretaría General de la ONU, «el trabajo más imposible del mundo»

Regala esta noticia Añádenos en Google La era del portugués António Guterres al frente de la ONU finalizará el próximo 31 de diciembre. (EP)

Javier Ansorena

Nueva York

18/09/2026 Actualizado a las 21:22h.

En las calles del Midtown de Manhattan, en las inmediaciones de la sede de Naciones Unidas, ya se nota la inminencia de su 'semana grande', ... la del arranque de su Asamblea General. Los policías en cada esquina, las vallas con las que se cerrarán las calles y la profusión de limusinas SUV son el anticipo del hervidero de mandatarios –empezando por Donald Trump– en el que se convertirá esta orilla del East River. En el gran cónclave anual de la comunidad internacional se hablará mucho de las guerras irresueltas –Ucrania o Irán–, no tanto de las prioridades de hace pocos años –como el cambio climático– y sin duda de la amenaza de moda, la inteligencia artificial. Pero habrá un asunto interno que se discutirá y negociará con intensidad por parte de las delegaciones: la elección de un nuevo secretario general de la ONU.

De momento, hay ocho candidatos. Más de la mitad, cinco, son mujeres del continente americano. La razón: por un lado, es un lugar común en la organización internacional que el próximo líder sea una mujer, después de ochenta años con hombres al frente de la Secretaría General. Y, dentro de la costumbre de rotación geográfica, este debería venir de Latinoamérica. El único secretario general de la región ha sido Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991).

El peso del Consejo de Seguridad

Por ahora, las dos grandes favoritas tienen ese perfil: Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica; y Carolyn Rodrigues-Birkett, embajadora ante la ONU de Guyana. Fuentes del Ministerio de Exteriores han asegurado a este periódico que la preferencia de España es que sea una mujer quien ostente la próxima Secretaría General. A distancia, un aspirante aparece en tercer lugar: Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

La Carta de la ONU impone que es la Asamblea General quien elige por mayoría simple al nuevo secretario general. En realidad, quien tiene el verdadero poder en la selección es el Consejo de Seguridad. Y, en especial, sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido y Francia. Su derecho de veto se extiende a la selección de un secretario general.

A las puertas de la Asamblea General en Nueva York, Trump insiste en apoyar a Infantino, presidente de la FIFA

Es el Consejo de Seguridad quien tiene que «recomendar» al sucesor de Guterres. La práctica hasta ahora es que solo hace una recomendación, que después es aceptada por aclamación en la Asamblea General. Para obtener ese visto bueno se necesitan al menos nueve votos favorables en el Consejo de Seguridad y que no haya vetos.

En ese proceso se está ahora mismo. En buena parte está teñido de secretismo, pero hay una ventana para ver quién lleva la delantera: las encuestas anónimas previas en el Consejo de Seguridad.

Este viernes ha tenido lugar la tercera de estas votaciones, que confirmó a Grynspan y Rodrigues-Birkett como favoritas. Los quince miembros emiten votos alentadores, desalentadores o sin opinión sobre la candidatura. Grynspan salió como líder, con nueve votos de apoyo, por ocho de Rodrigues-Birkett. Grossi se queda con cinco, al igual que los otros dos hombres que se han presentado, los africanos Olara Otunnu y Macky Sall (pero estos con más votos desfavorables). Sin apenas opciones aparece la candidata con el perfil más elevado, Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y con mucha experiencia en la ONU. Pero es evidente que su perfil izquierdista no cuadra con los intereses de EE UU y acumula más rechazos que nadie: once.

La influencia de Trump

Si todo va bien, en las semanas siguientes al inicio de la Asamblea General debería haber un candidato de consenso. Este año, sin embargo, todo podría ser diferente, con la presencia de un agente agitador: Trump.

El presidente de EE UU no ha mostrado gran interés por ninguna de las candidaturas y, de hecho, ha propuesto a un candidato propio: Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, con el que tiene una gran relación, en especial desde que compensó la ausencia de su ansiado Nobel de la Paz con un premio propio para cortejar al multimillonario neoyorquino.

No parece, por el momento, que la opción de Infantino sea realista. Pero Trump ya ha demostrado que no le importa dar un golpe al tablero de las relaciones internacionales -desde aquella bronca a Volodímir Zelenski en el Despacho Oval- y podría hacer lo mismo en el proceso de selección del secretario general.

El presidente norteamericano ha dejado claro su desconfianza hacia la ONU: ha recortado las aportaciones a su financiación, ha sacado a su país de la Organización Mundial de la Salud y ha vuelto a retirarlo también del Acuerdo de París sobre cambio climático. Si no le convence ningún candidato, no se puede descartar que el proceso se alargue.

En los mentideros de la ONU domina la palabra 'incertidumbre' y no se descarta la posibilidad de una 'sorpresa de otoño', la aparición de un candidato de última hora, que no haya participado en el proceso y pueda conseguir el consenso.

«Bienvenido al trabajo más imposible del mundo», le dijo en 1953 el primer secretario general de la ONU, Trygve Lie, a su sucesor, Dag Hammarskjold. Ahora, en plena crisis de la ONU, incapaz en su papel como mantenedor de la paz, con un enfrentamiento de bloques que ha sumido en la parálisis al Consejo de Seguridad, con sus finanzas exhaustas, con su imagen deteriorada, con la necesidad de una reforma estructural, ese trabajo parece todavía más imposible.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir