Carlos García-Galán detalla el plan para abordar el monumental desafío, con 20.000 millones de dólares presupuestados y 2033 como fecha tope: «Tendremos que lograr lo casi imposible»
Nuria Triguero y Encarni Hinojosa
Málaga
Viernes, 10 de abril 2026, 10:32
Carlos García-Galán en la presentación del programa de la Base Lunar de la NASA. NASAEl plan de la NASA tiene presupuesto (20.000 millones de dólares) y calendario: la base lunar debería estar construida para 2033. Es un monumental desafío tecnológico y logístico que se dividirá en tres fases. La primera, que ya está en marcha y durará hasta 2028, busca garantizar un acceso constante y fiable a la Luna. García-Galán no oculta la magnitud del reto: «Vamos a tener que desplegar sistemas a una cadencia muy alta que sobrevivirán a temperaturas extremas, iluminación y un terreno muy complejo». Así, ya para 2027 se prevén diez lanzamientos y en 2028, doce.
Hábitat de Propósitos Múltiples (MPH)
Módulos habitacionales presurizados para que los astronautas vivan y trabajen en la superficie lunar durante períodos prolongados. Están siendo desarrollados por la Agencia Espacial Italiana, en colaboración con la NASA y la empresa Thales Alenia Space.
Sistemas de esclusas
Fundamentales para permitir el movimiento de la tripulación entre los hábitats y el exterior sin perder atmósfera. Es un pequeño espacio entre la puerta que comunica con el exterior y la que da al interior. Antes de que un astronauta pueda abrir la puerta exterior, la puerta interior debe estar cerrada.
Rover presurizado Lunar Cruiser
Es un hábitat móvil, algo así como una «habitación sobre ruedas», que permitirá trasladarse a los astronautas sin tener que llevar el traje espacial a lo largo de la superficie lunar. Funcionarán con tecnología de baterías de hidrógeno alimentadas por energía solar. Está siendo desarrollado por Toyota y la agencia espacial japonesa JAXA.
Vehículos de Terreno Lunar (LTV)
Vehículos de un tamaño similar al de un carrito de golf, que tendrán dos versiones: una tripulada y otra no tripulada. La tripulada permitirá a los astronautas (con traje espacial) moverse por la superficie de la luna y la no tripulada se utilizará para exploración y prospección.
VIPER
Tipo de rover (vehículo robotizado) que está pensado para explorar el Polo Sur de la Luna en busca de hielo de agua y otros recursos volátiles. La misión de la que forman parte fue cancelada en 2024, pero ha sido resucitada gracias a una colaboración con Blue Origin, una compañía de Jeff Bezos.
Mástiles solares
Son elementos verticales dotados con paneles que captan luz solar, para convertirla en electricidad y los sistemas de energía nuclear (fisión) necesarios para sobrevivir a las largas y frías noches lunares.
Dispositivos de energía nuclear
Son dispositivos pequeños (aproximadamente del tamaño de una pila) que contienen una pequeña cantidad de combustible radiactivo y se acoplan a los diferentes dispositivos.
Torres de Comunicación de Superficie
Funcionan de manera similar a las torres de telefonía celular en la Tierra, permitiendo navegación y comunicación constante entre todos los activos. Se distribuyen estratégicamente por el terreno para garantizar una red de cobertura amplia.
Drones Moonfall
Basados en el legado de Ingenuity, estos drones no vuelan con hélices, sino que realizan saltos propulsivos que pueden llegar a recorrer 50 kilómetros para inspeccionar el terreno y llegar a lugares de difícil acceso como cráteres profundos.
Módulos de Aterrizaje: HLS
Hay dos sistemas de aterrizaje humano (HLS) que se están desarrollando para la NASA: Starship HLS de SpaceX, una variante del cohete Starship; y Blue Moon Mark de Blue Origin.
Satélites en Órbita
Sobrevolando el cielo lunar habrá nuestras constelaciones de satélites que garantizan GPS y comunicaciones de alta velocidad (más de 500 Mbps) con la Tierra.
Estación de energía
Estos nodos son los encargados de gestionar la electricidad proveniente de las torres solares o de los sistemas de fisión nuclear para alimentar los sistemas de soporte vital (ECLSS) de las viviendas y recargar los rovers.
Estación de comunicación
Su función principal es recibir los datos de los activos en el suelo y retransmitirlos a las constelaciones de satélites para que la información llegue a la Tierra. Es clave para lograr velocidades de transmisión de más de 500 megabits por segundo.
Polo Sur de la Luna
Es el lugar elegido por dos razones: allí existen bordes de cráteres que reciben luz solar casi constante (hasta un 90% del año), lo cual es fundamental para los paneles solares y también hay Regiones en Sombra Permanente (PSR), en el fondo de los cráteres adyacentes, donde se ha confirmado la presencia de hielo de agua.
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El cráter Shackleton, en el Polo Sur de la Luna. NASAEl Polo Sur lunar: una región del tamaño de Virginia con tesoros ocultos
El escenario elegido por la NASA para establecer su colonia es el escarpado e inhóspito Polo Sur lunar, una región del tamaño del estado de Virginia que alberga cráteres como el Shackleton, con el doble de profundidad que el Gran Cañón del Colorado. ¿Por qué esta ubicación? Es de especial interés para los científicos debido a la posibilidad de existencia de agua congelada en áreas constantemente sombreadas a su alrededor. Los cráteres permanentemente oscuros podrían contener hielo y otros minerales vitales para futuros exploradores. Y por otra parte, los picos de las montañas cerca del polo están iluminados durante largos períodos de tiempo y podrán utilizarse para proporcionar energía solar a una base. El Polo Sur también está considerado como un buen lugar de futuras misiones de aterrizaje.
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Pruebas con el vehículo VIPER en una superficie que simula la de la Luna. NASADrones saltarines y un rover a la caza de hielo
Durante la primera fase de este Moon Base Program veremos el despliegue de tecnología que parece sacada de una novela de ciencia ficción. Es el caso del proyecto Moonfall, una flota de drones lunares inspirados en el helicóptero Ingenuity de Marte. Al no haber atmósfera en la Luna, estas naves autónomas no volarán con hélices, sino que realizarán «saltos propulsivos que pueden recorrer unos 50 kilómetros cada uno» para inspeccionar el terreno en zonas de difícil acceso, explica García-Galán.
Space Launch System (SLS): el cohete más potente del mundo diseñado para enviar la cápsula Orion y carga pesada más allá de la órbita terrestre baja. La versión actual evolucionará para poder transportar módulos de hábitat adicionales.
Orion: el vehículo donde viaja la tripulación. Se compone del Módulo de Comando (desarrollado por la NASA) y el Módulo de Servicio Europeo (desarrollado por la ESA), que proporciona propulsión, aire, agua y energía durante el trayecto.
Starship HLS (SpaceX): una variante optimizada para la Luna del vehículo Starship. Utiliza una arquitectura de transferencia de propelente en órbita y tiene la capacidad de transportar toneladas de carga y tripulación al Polo Sur lunar.
Blue Moon Mark 2 (Blue Origin): un sistema de aterrizaje de alto rendimiento que servirá como alternativa y complemento a Starship para asegurar una cadencia constante de misiones tripuladas a partir de Artemis V.
Lunar Terrain Vehicle (LTV): un rover de plataforma abierta (no presurizado). Es como un «buggy» lunar que permite a los astronautas con trajes espaciales explorar grandes distancias y que también puede operar de forma autónoma para ciencia robótica.
Lunar Cruiser Rover presurizado: desarrollado en colaboración con la agencia Espacial de Japón y Toyota. Es esencialmente una 'autocaravana' espacial presurizada donde los astronautas pueden vivir y trabajar sin traje hasta por 30-45 días, expandiendo drásticamente el radio de exploración.
Viper: es un tipo de rover que está pensado para explorar el Polo Sur de la Luna en busca de hielo de agua y otros recursos volátiles. Se estima que llegará a la superficie lunar a finales de 2027.
Lanzadores CLPS (Commercial Lunar Payload Services): vehículos automáticos como el Nova-C (Intuitive Machines) o el Blue Ghost (Firefly). Estos landers transportan experimentos científicos y suministros básicos de forma comercial y frecuente.
HLS Cargo: versiones de gran escala de Starship y Blue Moon que, en lugar de tripulación, transportan módulos de vivienda, plantas de energía y equipos pesados para la construcción de la base.
AUX STEP FOR JS
En esta primera fase, la NASA también enviará el rover VIPER para mapear la presencia de agua y volátiles (compuestos químicos y elementos que pueden ser extraídos del suelo lunar para ser utilizados como recursos o estudiados). Es uno de los 'cacharros' favoritos de García-Galán: tiene el tamaño de un carrito de golf, está «construido, probado y listo para un viaje... y ahora le vamos a dar uno», explica. VIPER volará a la Luna en el aterrizador de Blue Origin que está programado para ir al Polo Sur lunar el año que viene. «Algunas de estas áreas de la Luna que tienen sombras permanentes o semipermanentes tienen volátiles que tienen miles de millones de años y queremos acceder a ellos para tratar de entender nuestro universo, de dónde venimos. Este rover nos va a ayudar mucho en eso».
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Recreación de paneles solares que abastecerían a la base lunar.Energía solar y nuclear para sobrevivir en la larga noche lunar
«La energía es el nombre del juego. Todas estas cosas que estamos mostrando requieren energía», afirma el ingeniero malagueño. Desde la fase 1 del plan, la NASA probará unidades de calentamiento por radioisótopos (RHU) para que los futuros módulos, vehículos y demás dispositivos que formarán parte de la base lunar sobrevivan a la gélida y prolongada noche lunar. Se trata de pequeños dispositivos, del tamaño de pilas, que se adhieren a los aparatos que deben calentar. En la fase 2 probablemente se introducirán también unidades RTG (Generador Termoeléctrico de Radioisótopos), que son similares a las RHU pero convierten el calor en electricidad.
A más largo plazo, la agencia espacial americana está avanzando en el desarrollo de tecnología de fisión nuclear para su uso en misiones espaciales y en la superficie lunar (programa Fission Surface Power), con el objetivo de tener un reactor funcional antes de 2030.
Además, la superficie lunar también se poblará de mástiles y paneles solares para generar electricidad.
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Torres de telefonía y casas sobre ruedas
Si la primera etapa es de exploración, la segunda estará dedicada a construir infraestructuras que posibiliten la posterior habitación de la Luna. A partir de 2029, la NASA comenzará a instalar auténticas torres de telefonía celular en la Luna para garantizar comunicaciones y navegación en tiempo real.
La gran estrella de esta fase será el rover presurizado que la NASA está desarrollando junto a la agencia espacial japonesa (JAXA). Se trata de un hábitat móvil de 15 toneladas (similar a una autocaravana) en el que los astronautas podrán estar en «un ambiente de manga corta», sin necesidad de traje espacial, mientras son transportados por la superficie lunar. Tendrán una velocidad máxima de 3,5 kilómetros por hora y funcionarán con baterías de hidrógeno alimentadas por energía solar.
A la vez, se utilizarán vehículos rover pesados que «trabajarán duro», según García-Galán, para nivelar el terreno, limpiar rocas y preparar los sitios donde se asentarán los futuros edificios.
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Recreación de una impresora 3D construyendo una estructura a partir de polvo lunar.Las casas permanentes serán de regolito y se construirán con impresoras 3D
El clímax del programa llegará en la década de 2030, cuando la base lunar adopte su forma definitiva para albergar misiones humanas de larga duración. En esta fase, la Luna se convertirá en un centro logístico y científico de vanguardia. «La Luna tiene una superficie del tamaño del continente de África. No podemos enviar seis misiones de corta duración y decir que ya la hemos explorado», afirma Carlos García-Galán para justificar la necesidad de una base permanente.
En esta etapa se establecerán múltiples módulos habitables conectados entre sí con sistemas avanzados de soporte vital. También se iniciarán vuelos logísticos de rutina para llevar cargas a la Tierra.
Uno de los aspectos más novedosos para lograr la supervivencia a largo plazo será el uso de los recursos de la propia Luna. «La impresión 3D con regolito [polvo lunar] en la superficie de la Luna es algo a lo que deberíamos aspirar», afirma el ingeniero malagueño. La idea es utilizar el polvo lunar para construir infraestructuras in situ, una tecnología vital para el futuro viaje a Marte.
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