Durante décadas, todos los Diplodocus que conocíamos se habían descubierto en el oeste de Estados Unidos, donde se puede encontrar un gran yacimiento que nos ha dado mucha información de este dinosaurio con un característico cuello largo y una cola también en forma de látigo. Pero esto ha cambiado completamente, porque en España hemos encontrado uno de estos dinosaurios, y ya está está expuesto en un museo.
Se ha publicado. Tal y como ha recogido El País, un nuevo artículo publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology ha confirmado este primer registro del género Diplodocus fuera del norte de América, abriendo la puerta a la investigación y la búsqueda de especímenes que creíamos encapsulados en un punto geográfico concreto.
Este hallazgo procede del yacimiento de La Tejería, situado en el municipio de El Castellar (Teruel). Allí, los paleontólogos han recuperado un conjunto excepcionalmente conservado de restos caudales de este tipo de dinosaurios, y concretamente 14 vértebras de la cola y varios chevrones, que son los huesos con forma de "Y" situados en la parte inferior de las vértebras.
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Su presencia. Algo que sabemos ya es que este espécimen habitó la península ibérica hace aproximadamente 150 millones de años, durante el Jurásico Superior, una época en la que la geografía de nuestro planeta era muy distinta a la actual.
Los métodos. Saber que estos fósiles que se han encontrado en Teruel pertenecen a este tipo concreto de dinosaurio no es fácil. Aquí los investigadores no se han limitado a buscar un parecido superficial, sino que han identificado el material mediante complejas comparaciones anatómicas y análisis filogenéticos.
Y aquí la clave está en los detalles, puesto que los restos turolenses presentan una combinación única de rasgos anatómicos con cavidades neumáticas grandes en las vértebras, profundos surcos longitudinales en su cara inferior, chevrones bífidos con fosas mediales y cuerpos vertebrales alargados sin crestas laterales.
No es pequeño. Algo que se debe destacar aquí es que lo que se ha rescatado es principalmente parte de la cola y no el esqueleto completo del dinosaurio. Pero la realidad es que las proporciones de las vértebras permiten hacer cálculos para conocer las dimensiones que tuvo el dinosaurio cuando estaba viviendo en la península ibérica. En concreto, lo que se estima es que alcanza unos 25 metros de longitud.
Reescribimos la historia. Estamos ante una noticia bastante importante, puesto que, sabemos desde hace tiempo que la familia de los diplodócidos estaba y se han encontrado formas emparentadas en Portugal, Tanzania, Sudamérica e incluso en otros puntos de España, pero hasta este hallazgo los registros confirmados del género Diplodocus procedían de manera exclusiva de Norteamérica.
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Su movimiento. Es por ello que este descubrimiento rompe el monopolio geográfico que estábamos viviendo y plantea preguntas sobre cómo se movían los dinosaurios por la geografía, y es por ello que estos restos marcan un hito importante en la migración entre continentes.
Esta presencia de un Diplodocus en Europa es compatible con episodios de dispersión intercontinental. Los paleontólogos sugieren que este intercambio faunístico estuvo posiblemente facilitado por conexiones terrestres temporales o por una reducción significativa de la barrera marina que separaba las masas terrestres en aquella época, lo que habría permitido a estos colosos expandir sus dominios mucho más allá de lo que los libros de texto nos habían enseñado.
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La noticia
Durante décadas creímos que los Diplodocus vivían solo en América. Acabamos de encontrar uno en Teruel
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
.
Durante décadas creímos que los Diplodocus vivían solo en América. Acabamos de encontrar uno en Teruel
Unos dinosaurios que estaban asentados en Estados Unidos, pero que ahora han aparecido en España
Durante décadas, todos los Diplodocus que conocíamos se habían descubierto en el oeste de Estados Unidos, donde se puede encontrar un gran yacimiento que nos ha dado mucha información de este dinosaurio con un característico cuello largo y una cola también en forma de látigo. Pero esto ha cambiado completamente, porque en España hemos encontrado uno de estos dinosaurios, y ya está está expuesto en un museo.
Se ha publicado. Tal y como ha recogido El País, un nuevo artículo publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology ha confirmado este primer registro del género Diplodocus fuera del norte de América, abriendo la puerta a la investigación y la búsqueda de especímenes que creíamos encapsulados en un punto geográfico concreto.
Este hallazgo procede del yacimiento de La Tejería, situado en el municipio de El Castellar (Teruel). Allí, los paleontólogos han recuperado un conjunto excepcionalmente conservado de restos caudales de este tipo de dinosaurios, y concretamente 14 vértebras de la cola y varios chevrones, que son los huesos con forma de "Y" situados en la parte inferior de las vértebras.
Su presencia. Algo que sabemos ya es que este espécimen habitó la península ibérica hace aproximadamente 150 millones de años, durante el Jurásico Superior, una época en la que la geografía de nuestro planeta era muy distinta a la actual.
Los métodos. Saber que estos fósiles que se han encontrado en Teruel pertenecen a este tipo concreto de dinosaurio no es fácil. Aquí los investigadores no se han limitado a buscar un parecido superficial, sino que han identificado el material mediante complejas comparaciones anatómicas y análisis filogenéticos.
Y aquí la clave está en los detalles, puesto que los restos turolenses presentan una combinación única de rasgos anatómicos con cavidades neumáticas grandes en las vértebras, profundos surcos longitudinales en su cara inferior, chevrones bífidos con fosas mediales y cuerpos vertebrales alargados sin crestas laterales.
No es pequeño. Algo que se debe destacar aquí es que lo que se ha rescatado es principalmente parte de la cola y no el esqueleto completo del dinosaurio. Pero la realidad es que las proporciones de las vértebras permiten hacer cálculos para conocer las dimensiones que tuvo el dinosaurio cuando estaba viviendo en la península ibérica. En concreto, lo que se estima es que alcanza unos 25 metros de longitud.
Reescribimos la historia. Estamos ante una noticia bastante importante, puesto que, sabemos desde hace tiempo que la familia de los diplodócidos estaba y se han encontrado formas emparentadas en Portugal, Tanzania, Sudamérica e incluso en otros puntos de España, pero hasta este hallazgo los registros confirmados del género Diplodocus procedían de manera exclusiva de Norteamérica.
Su movimiento. Es por ello que este descubrimiento rompe el monopolio geográfico que estábamos viviendo y plantea preguntas sobre cómo se movían los dinosaurios por la geografía, y es por ello que estos restos marcan un hito importante en la migración entre continentes.
Esta presencia de un Diplodocus en Europa es compatible con episodios de dispersión intercontinental. Los paleontólogos sugieren que este intercambio faunístico estuvo posiblemente facilitado por conexiones terrestres temporales o por una reducción significativa de la barrera marina que separaba las masas terrestres en aquella época, lo que habría permitido a estos colosos expandir sus dominios mucho más allá de lo que los libros de texto nos habían enseñado.