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Eclipsados

Eclipsados
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El 12 de agosto ocurrirá algo que España no contempla desde hace 121 años: un eclipse solar total. Astrónomos y cazadores de eclipses nos explican las claves para que puedas disfrutarlo.
Eclipsados

El 12 de agosto ocurrirá algo que España no contempla desde hace 121 años: un eclipse solar total. Astrónomos y cazadores de eclipses nos explican las claves para que puedas disfrutarlo.

Eclipsados

El 12 de agosto ocurrirá algo que España no contempla desde hace 121 años: un eclipse solar total. Astrónomos y cazadores de eclipses nos explican las claves para que puedas disfrutarlo.

El eclipse del 12 de agosto convertirá España en el epicentro astronómico mundial. Arriba, un eclipse en Albuquerque (Nuevo México) en 2012. Regala esta noticia Añádenos en Google

José Antonio Guerrero

Madrid

17/07/2026 a las 09:59h.

Quien ha visto uno, jamás lo olvida. Y podemos dar fe de ello. Hemos hablado con uno de los astrofísicos que más saben de eclipses, ... también con el español que más fenómenos de este tipo ha contemplado y con un cazaeclipses que pagó miles de euros por ver uno sobre el Ártico en un avión. Y todos coinciden en que no existe un espectáculo más grandioso en la naturaleza. A España le ha caído del cielo la lotería cósmica con el trío de eclipses de Sol que se avecinan entre 2026 y 2028, y el primero de ellos, este 12 de agosto, está desatando pasiones en todo el mundo. La eclipsemanía desplazará a millones de personas hacia la franja de totalidad, un territorio que abarca hasta trece comunidades autónomas donde el astro rey quedará oculto al cien por cien por la Luna.

Cada país, apunta Josep, vive el fenómeno de manera distinta. En Isfahán, en 1999, lo sobrecogió ver a miles de iraníes rezando en el momento de la totalidad; en Libia, en 2006, lo contempló en mitad del desierto, rodeado de militares y con Gadafi presente. En Australia, en 2023, le impresionó el griterío de los pájaros al hacerse de noche de golpe. Y en Kenia, también en 2023, junto al lago Turkana, una cabra empezó a berrear presa de los nervios cuando el cielo se oscureció. Y es que «si no supiéramos lo que es un eclipse sería aterrador», reflexiona. «Imagínate ver desaparecer el Sol sin entender por qué. Da yuyu». De hecho, recuerda un eclipse en una reserva de Nuevo México en que los indios ni se atrevían a levantar la mirada «porque pensaban que les quitaba energía».

«La totalidad del eclipse de 2010 coincidió justo con el gol de Iniesta en la final del Mundial. Los carabineros chilenos nos gritaban como locos que España había marcado, pero nosotros estábamos a lo nuestro, a contemplar algo fantástico»

Para el eclipse del 12 de agosto, Masallés y un centenar de amigos de la agrupación Aster viajarán hasta la laguna de Gallocanta, entre Zaragoza y Teruel. «Está a mil metros de altura, a cuatro horas de coche de Barcelona. Podría ser más interesante ir un poco más hacia el oeste, La Rioja, Soria, Burgos, Palencia, Valladolid… donde el Sol estará más alto, pero nos pilla más lejos. O Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, pero la probabilidad de nubes en el Cantábrico, que es muy buen sitio astronómicamente, es mayor. Hay que buscar el equilibrio. La laguna es una zona muy llana, con un horizonte muy despejado, que es lo primero que hay que mirar, porque en un eclipse al atardecer cualquier montaña, árbol o edificio puede arruinar la experiencia». En Gallocanta, la totalidad (justo a las 20:30 horas) durará 1 minuto y 40 segundos.

4 LUGARES PARA QUEDAR ECLIPSADO

    LUARCA

    Esta localidad asturiana de 4700 habitantes se erige como uno de los mejores lugares para observar el eclipse solar del 12 de agosto. El fenómeno ofrecerá allí una oscuridad de 110 segundos, una de las más largas del país. La totalidad empezará a las 20:26:51 y finalizará a las 20:28:41. Asturias, con Galicia, será la primera comunidad en ver el eclipse total y en la que más alto estará el Sol. Solo juega a la contra la posibilidad de nubosidad.

    PAREDES DE NAVA

    Este pueblo palentino de 1900 habitantes es uno de los lugares elegidos por muchos cazadores de eclipses por el horizonte limpio y abierto de la llanura de Tierra de Campos. Allí la asociación Astro-Paredes, formada por aficionados a la astronomía, lanzará un globo sonda, dentro de un proyecto científico internacional que pretende recopilar datos sobre los efectos del eclipse en la atmósfera.

    HITA

    Este precioso pueblo medieval de La Alcarria (Guadalajara) que no llega a 400 vecinos, se prepara para recibir a 5000 visitantes. En este lugar donde ejerció el famoso arcipreste, la totalidad del eclipse durará un minuto y 22 segundos. Sus 14 casas rurales llevan meses reservadas. Incluidas las del alcalde, Ignacio Ayuso. «Todos son franceses que vendrán directamente desde el aeropuerto de Barajas, que está a 40 minutos».

    CASTELLÓN

    Una de las últimas capitales de la Península, junto con Tarragona, para ver el eclipse total (sobre un minuto y medio de duración) antes de su salto a las Baleares. En las playas del Gurugú y del Pinar se esperan unas 50.000 personas, según el director del Planetario de Castellón, Jordi Artés. Habrá dos escenarios con grandes pantallas para seguir el eclipse a través de telescopios, además de música y 'foodtrucks'.

Masallés recuerda algo esencial: las gafas homologadas son imprescindibles durante toda la fase parcial. Solo pueden «y deben» retirarse cuando el Sol queda completamente cubierto. «Ahí no hay peligro. Yo he visto 22 y conservo la vista», bromea. Eso sí, el español que más eclipses ha visto recomienda observarlo dentro de la franja de totalidad. «Verlo al 99,9 por ciento es no verlo. Es cero», zanja.

El prior enamorado de las estrellas

En el corazón de la España vaciada, donde las carreteras serpentean entre montañas silenciosas y los pueblos luchan por no desaparecer, el cielo sigue siendo un espectáculo intacto. Al norte de Teruel, junto a Estercuel, se levanta el monasterio de Santa María del Olivar, un oasis de paz del siglo XVII rodeado de pinares y cubierto por un firmamento tan limpio que parece hecho para mirar las estrellas. Allí vive Fernando Ruiz, prior mercedario, ingeniero de formación, sacerdote desde hace 35 años, misionero… y apasionado de la astronomía. A sus 61 años, este barcelonés ha convertido el viejo convento y su hospedería en un santuario para amantes de los secretos del cosmos.

A Fernando Ruiz, prior de un monasterio turolense, unos cazaeclipses norteamericanos le dieron un cheque en blanco para reservar todas las habitaciones. Lo rechazó. Apuesta por un turismo «de casa»

«Llevamos cuatro años preparándonos», relata Fernando Ruiz, que habla del eclipse con el entusiasmo de su «primera vez» tras miles de noches contemplando sin prisas el silencio del universo profundo. Recibirá a decenas de visitantes llegados de toda España: grupos de astroturismo de Tenerife, asociaciones astronómicas de Girona, fotógrafos de Madrid o Zaragoza y parroquianos habituales. Han ofrecido un paquete de cinco días con alojamiento en habitación individual, pensión completa, piscina, conferencias, observaciones nocturnas… todo por 762 euros. «Es lo que te piden en algunos hoteles por una habitación solo para la noche del 12 de agosto y mucha gente me dice que tenía que haber subido el precio. Pues no», justifica el prior, que ha evitado dar el pelotazo con esta oportunidad caída del cielo. Incluso rechazó un cheque en blanco de cazaeclipses estadounidenses para reservar el cenobio entero. «Querían un guía astronómico en inglés, buena comida, un lugar tranquilo y con un cielo limpio y despejado. Y les dije lo tenemos todo, pero no. Lo siento». Ha apostado por mantener el espíritu del lugar. «Primero la gente que nos acompaña todo el año en la aventura de mantener la hospedería abierta y crear un ambiente de paz y familia», explica.

Fernando encabeza una comunidad de cinco mercedarios. Ninguno piensa perderse el fenómeno. Los más ilusionados son los veteranos fray David, que a sus 91 años se encarga de limpiar el comedor, y fray José Antonio, que a sus 85 conduce el tractor y cuida el huerto. También hay ganas entre los más jóvenes: fray Novais, de 35, que antes de fraile era carpintero en su Mozambique natal, y fray Alejandro, de 32, el chef que pilota «maravillosamente» los fogones del Olivar.

«No mire al Sol sin protección adecuada –advierte el oftalmólogo Alfredo García-Layana, presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo–. Los daños son probablemente irreversible». Incluyen escotoma central, reducción de la agudeza visual, fotofobia... Debe contemplarse con gafas o visores que cumplan la norma ISO 12312-2 con marcado CE.

Pero estos días el tictac de la cuenta atrás concentra todos los sentidos del prior. «Nunca he vivido un eclipse total de Sol y estoy superexpectante». Y por supuesto habla de la dimensión espiritual de la experiencia: «Somos parte de un universo inmenso y esto debería despertar asombro, respeto por la naturaleza, humildad y un sentimiento de humanidad común, que lo estamos perdiendo».

Este 12 de agosto, a las 20 horas, 29 minutos y 58 segundos, el eclipse alcanzará su totalidad sobre Estercuel. Fernando lo tiene cronometrado por adelantado: durará 100 segundos. En una loma, a tres kilómetros de su celda, observará cómo el día se apaga. «Queremos hacer fotos y vídeos de la gente pegando saltos, gritando, volviéndose loca…». Después brindarán con cava, cenarán un bufé frío bajo las estrellas y esperarán la lluvia de las Perseidas, que se cita esa misma madrugada. En la España vaciada, un monasterio perdido en Teruel se prepara para vivir una noche cósmica… como Dios manda.

El vuelo a ninguna parte de Óscar

Óscar Martín lleva treinta años cruzando fronteras, aeropuertos y desiertos para colocarse justo debajo de ese instante irrepetible en que la Luna tapa el Sol y convierte el día en una noche imposible. Ha visto doce eclipses solares totales repartidos por medio planeta y habla de ellos con el asombro intacto. «La gente no tiene ni idea de lo que va a ver», repite cuando piensa en el gran eclipse del 12 de agosto.

«Es algo mágico. La gente grita, llora, da saltos de alegría...»

«No se te olvida nunca». Valentín Martínez Pillet (Alicante, 62 años), director del Instituto de Astrofísica de Canarias y exdirector del Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos, ha visto tres eclipses solares totales y habla de ellos con una emoción contagiosa. «Es algo mágico. La gente grita, llora, da saltos de alegría… Es una experiencia única». A un mes del eclipse que cruzará (y paralizará) España, el físico solar advierte de que será un espectáculo extraordinario.

P. ¿Dónde verá el eclipse del 12 de agosto?

R. En Palencia. Lo ideal sería acercarse más a Galicia, porque el eclipse entra por el noroeste y allí el Sol estará algo más alto sobre el horizonte. El problema es que también aumenta la probabilidad de nubes. Palencia ofrece un equilibrio entre visibilidad y meteorología. Allí la totalidad durará alrededor de 1 minuto y 45 segundos.

P. Ha visto tres eclipses totales, ¿son tan impresionantes?

R. No se olvidan nunca. Pero tiene que ser un eclipse total, no uno al 99,9 por ciento. Lo que cambia todo es la aparición de la corona solar. Esa parte del Sol está siempre ahí, pero normalmente queda oculta por el azul del cielo. Cuando desaparece la luz solar directa y vemos la corona, la experiencia es absolutamente espectacular. Yo no he visto nada más bonito en la naturaleza. Un eclipse total solar es el acontecimiento más especial que puede vivir un ser humano.

P. Se habla de entre cinco y diez millones de desplazamientos en España.

R. Habrá una movilización enorme y es inevitable que se produzcan problemas de tráfico. Una comisión interministerial está trabajando desde hace tiempo para minimizar riesgos y molestias, pero cuando millones de personas se desplazan hacia la franja de totalidad siempre se producen colapsos. Lo vi en dos eclipses de Estados Unidos y en otro en Chile. La ventaja aquí es que el eclipse será muy tarde (sobre las 20:30 horas) y mucha gente pernoctará en la zona en lugar de regresar inmediatamente a casa, que es cuando se generan los colapsos en las carreteras.

P. Esa misma noche coinciden, además, las Perseidas.

R. Las Perseidas son bonitas, pero no admiten comparación. Una lluvia de estrellas ocurre todos los años. Un eclipse total solar es algo extraordinario. De hecho, quien ve uno suele preguntar enseguida dónde será el siguiente porque no quiere perdérselo.

P. Si tuviera que puntuar los tres eclipses que veremos en España entre 2026 y 2028...

R. Al de 2026 le doy un 9,5. Será magnífico, pero con el Sol muy bajo y existe riesgo de nubosidad. El de 2027 es de 10. Tendrá lugar por la mañana, con el Sol alto, y la totalidad durará unos cuatro minutos. Es un eclipse excepcional. El de 2028, que será anular, merece un 2. El llamado 'anillo de fuego' es bonito, pero no aparece la corona solar ni se hace de noche. La diferencia es enorme.

P. ¿Qué es lo que más le preocupa de cara al 12 de agosto?

R. Las nubes siempre son una amenaza y puede haberlas. O brumas en el mar que impidan verlo. Pero me preocupan los incendios forestales. El verano pasado, en esas mismas fechas, España vivía una situación complicada. Es un asunto que puede afectar a la seguridad y a la observación.

P. ¿Cómo debe observarse el eclipse?

R. Durante toda la fase parcial hay que utilizar gafas homologadas. Nunca radiografías ni métodos caseros. Cuando llegue la totalidad, entonces sí puedes quitártelas para contemplar la corona solar. La gente lo sabrá enseguida porque la reacción es increíble, habrá gritos de «guauuuuu», aplausos, lágrimas...

P. ¿Algún consejo práctico?

R. Buscar un horizonte despejado. El Sol estará muy bajo, así que hay que evitar que haya árboles, edificios o colinas. Recomiendo visitar el lugar elegido el día anterior, a la misma hora del eclipse, y comprobar que el Sol se ve perfectamente desde allí a la hora de la totalidad, que se puede saber exactamente consultando la página del Instituto Geográfico Nacional, (eclipses.ign.es).

P. ¿Confía en que despierte vocaciones científicas?

R. Sin duda. Pocas cosas son tan eficaces como llevar a un niño o una niña a contemplar un eclipse total solar y explicarle después qué ha ocurrido. Es una lección inolvidable sobre cómo funciona el universo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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