El actor se sitúa como favorito para el premio de interpretación en San Sebastián por dar vida en 'El mal padre' a un intelectual libre y hedonista, inspirado en Antonio Escohotado y su relación con las drogas
Regala esta noticia Añádenos en Google Eduard Fernández protagoniza 'El mal padre'. (EP)Oskar Belategui
San Sebastián
23/09/2026 a las 14:07h.En 'El mal padre', Eduard Fernández (Barcelona, 1964) se pone encima 20 años en la piel de un intelectual libre, rico y hedonista, que reúne ... a sus hijos en una villa junto al mar cuando intuye que el fin está cerca. El actor asegura haberse inspirado en Antonio Escohotado y su relación con las drogas para bordar a un hombre que no sabido ser padre en una película que salta del drama al humor salvaje. La cinta de Roberto Bueso, que llega a los cines el 20 de noviembre, puede proporcionarle al ganador de cuatro Goyas su segundo premio de interpretación en San Sebastián tras 'El hombre de las mil caras'.
–Es así, hay que dejarse ver. A veces, un actor, por muchas convicciones que tenga de muchas cosas, no tiene que expresarlas. A mí me importan un pepino. Yo quiero que haga bien un personaje. Cuando decimos siempre que un actor no puede juzgar al personaje es cierto. Por tanto, tienes que dejarte ver, permitir que la cámara entre, digamos, sin trucos. Sin intentar estar de una manera o de otra, sino estar en el personaje y que te miren a la cara.
–¿Se identifica con esa generación que su personaje representa, que vivió su compromiso político pero que también fue hedonista? Que disfrutó de la vida e hizo un poco lo que quiso.
–No mucho. Yo no era de ese color. Yo siempre estaba pendiente un poco de los demás, en mi caso era al revés. Me pillaba muy de lejos. Yo siempre he sido muy pudoroso para estas cosas. Eso de ponerse uno por encima de todo y además alabarlo me parece… Alguien que era escritor y que se juntaba con otros escritores y hablaban de ello y quería ganar todos los premios y escribir la gran obra y decirlo… Me tira un poco para atrás. A mí me gusta la gente un poco más llana, honesta, más trabajada personalmente. Porque este tío está poco trabajado personalmente, que es algo muy de esa generación. Con mucha ideología, con mucho pensamiento, pero luego a nivel humano muy poco trabajado. Por eso es un mal padre.
–Aunque llame a sus hijos en sus últimos días.
–Los llama para despedirse, para estar con ellos y que le perdonen. Es tan negado que no es capaz ni de decirlo. Y si intenta hacerlo, soltará una puya, lo hará mal y dirá: «¡Hostia, ni eso sabes hacer, tío!». No, realmente no sabe ni hacer eso. «Aprovecharos, que estoy blandito», dice al final, cuando ya ve la muerte un poco más cerca...
–'El mal padre' conecta con otra película muy reciente, 'El ser querido', que también habla de un padre que no tuvo que ser padre. A ojos actuales sería impensable, ¿no?; como es artista, no puede descender a llevar a su hijo al colegio.
–Yo sé que todavía pasa. Creo que eso depende más de la condición humana que de las épocas. Hay quien es así, se pone por encima de todo o se justifica. Yo la literatura en la vida la dejaría aparte, ¿no? Porque hablando se pueden justificar muchas cosas que son barbaridades. Como actor no juzgo al personaje, tengo mi opinión, pero aquí estamos contando una historia que creo que está muy bien contada.
–¿Ha tenido alguna referencia a la hora de componer el personaje? ¿Se ha fijado en algún intelectual?
–Sí.¿No lo has pillado? Estaba por ahí bailando Antonio Escohotado, con sus relaciones con las drogas e incluso en el look, con el bigote, el pelo... No conozco su situación familiar, pero era más un cúmulo de cosas, no imitar a un personaje, sino pillar de aquí de allá y hacer lo que más nos conviniera. Todos tenemos ejemplos de gente muy de izquierdas que al final han ido virando, virando, hacia la derecha. Muy bien justificados intelectualmente, eso sí. Este es uno de ellos.
–¿Cómo padres tememos repetir los errores de nuestros padres o, al contrario, no estar a la altura?
–No lo sé. Cuando uno es niño o adolescente tiene al padre en un lugar colocado al que quiere llegar. El otro día alguien me contó de un hijo que cuando le vio firmar lo hacía exactamente igual que el padre, las firmas eran clavadas. Yo me basé mucho en la firma de mi padre para adaptarla a la mía, no lo había pensado nunca. Todos somos hijos e hijas y tenemos una relación con el padre de un color, es de lo más complejo de la vida. La incapacidad para ser padre tan brutal quizás tenga que ver con el revisionismo que estamos haciendo, considerando el machismo y el papel del hombre. El hombre ya está más implicado en lo que es ser padre. Sabe que si su mujer pare un hijo, él es padre y debería ejercer de alguna manera. Aunque cometa errores, por lo menos tiene que saber que que tiene un rol ahí. Antes el papel del hombre era llevar dinero a casa.
–Y poco más.
–Y poco más.
comentarios Reportar un error