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Eduardo Strauch, superviviente de la tragedia de los Andes: «No tuve remordimientos por lo que hicimos»

Eduardo Strauch, superviviente de la tragedia de los Andes: «No tuve remordimientos por lo que hicimos»
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El uruguayo, de 79 años, visita Moclinejo y comparte con más de un centenar de vecinos sus recuerdos del accidente aéreo de 1972
Eduardo Strauch, superviviente de la tragedia de los Andes: «No tuve remordimientos por lo que hicimos»

El uruguayo, de 79 años, visita Moclinejo y comparte con más de un centenar de vecinos sus recuerdos del accidente aéreo de 1972

Regala esta noticia Añádenos en Google Eduardo Strauch, el cuarto por la izquierda, con amigos y el alcalde de Moclinejo, este pasado domingo. (SUR)

Eugenio Cabezas

21/09/2026 a las 12:35h.

Más de medio siglo después de sobrevivir durante 72 días en uno de los parajes más inhóspitos de la cordillera de los Andes, Eduardo Strauch ... continúa encontrando auditorios dispuestos a escuchar una historia que ha dado la vuelta al mundo. Este pasado domingo le tocó el turno a Moclinejo. Más de un centenar de vecinos llenaron la sala de exposiciones Antonio Segovia Lobillo para escuchar en primera persona al arquitecto, pintor y conferenciante uruguayo, uno de los 16 supervivientes del accidente aéreo ocurrido el 13 de octubre de 1972.

Su llegada a este pequeño municipio de la Axarquía, con 1.229 habitantes, tiene detrás una historia mucho más personal. La conexión la propició Marta Shaw, uruguaya de 78 años que reside en Moclinejo desde 1998 y amiga de Strauch desde la infancia. Según ha relatado a SUR, perdió a dos primos en aquella tragedia: Gustavo Nicolich y Daniel Shaw. Nicolich sobrevivió inicialmente al accidente, pero murió con 20 años en la avalancha que sepultó el fuselaje el 29 de octubre. Shaw, de 24, falleció el mismo día del accidente y era además primo de Eduardo Strauch.

Strauch recuerda que el amor, la unión y la voluntad de vivir fueron claves para resistir durante 72 días aislados en los Andes

Strauch llevaba años queriendo conocer el pueblo en el que vive su amiga y aprovechó la visita para acercarse también a otro de los grandes símbolos de Moclinejo: la uva moscatel y el vino. Degustó productos de la zona y conoció Bodegas Dimobe, empresa familiar fundada en 1927 y vinculada desde hace generaciones a la elaboración de vinos con Moscatel de Alejandría y Pedro Ximénez. La firma está gestionada por los hermanos Muñoz Anaya desde finales de los noventa; Antonio Muñoz Anaya es además el actual alcalde de Moclinejo por el PP.

Eduardo Strauch y Marta Shaw, en las Bodegas Dimobe de Moclinejo. (SUR)

La charla, impulsada con la colaboración del Club de Lectura El Pilarillo, terminó desbordando las previsiones y dio paso a un largo coloquio. Antes de comenzar, Strauch atendió a SUR. «Me gratifica mucho seguir aportando a la vida de otras personas, estar en contacto con la gente y poder aportarles mis experiencias», explicó. Aquellos días siguen «muy presentes» en su vida y, más de cinco décadas después, le continúa sorprendiendo el interés que despiertan: «Me sigue impresionando cómo la gente se interesa, me pregunta y se quiere hacer fotos conmigo».

Situaciones extremas

Para el uruguayo, una de las razones por las que aquella historia continúa fascinando, también a generaciones nacidas décadas después del accidente, es lo que revela sobre la capacidad humana en situaciones extremas. «Lo que vivimos muestra la buena esencia del ser humano en un mundo tan alocado como el que vivimos. Creo que somos mejores personas de lo que creemos», reflexionó. El éxito de la película 'La sociedad de la nieve', de Juan Antonio Bayona, ha vuelto a acercar además la tragedia a un público mucho más joven.

Strauch prefiere mirar aquellos 72 días desde lo que le dejaron y no únicamente desde el horror. «Me cambió y me aportó todo positivo», aseguró. Entre las principales enseñanzas sitúa la conciencia sobre «el potencial de los humanos» y, por encima de todo, el amor. «Si no hubiera sido por el amor a nuestros familiares no hubiéramos resistido», sostuvo. De aquello extrajo también una máxima que conserva a sus 79 años: «No hay que perder un minuto de la vida, porque la gente piensa que vamos a ser eternos».

Uno de los asuntos que inevitablemente surgió durante la conversación fue la decisión de alimentarse de los cuerpos de quienes habían fallecido, ante la absoluta falta de comida. Strauch aborda el episodio sin eludirlo. «Fue la decisión más fácil de mi vida, pero no tuve remordimientos en ningún momento por lo que hicimos», afirmó. Lo verdaderamente complejo, recordó, fue «vencer el tabú cultural». «Tuve que hacer un esfuerzo mental muy fuerte y estoy satisfecho de haberlo hecho, porque así sobrevivimos», añadió.

Vencer el tabú de alimentarse de los fallecidos fue, asegura, mucho más difícil que tomar la decisión de intentar sobrevivir

Otro momento decisivo llegó cuando escucharon a través de una pequeña radio que las labores oficiales de búsqueda habían sido suspendidas. «Escuchamos que el mundo nos había abandonado», recuerda. La noticia, lejos de acabar definitivamente con sus esperanzas, los obligó a asumir que dependían de ellos mismos. Finalmente, Fernando 'Nando' Parrado y Roberto Canessa caminaron durante diez días por la cordillera hasta encontrar al arriero chileno Sergio Catalán, cuyo aviso permitió poner en marcha el rescate del resto del grupo.

estrenada por J. A. Bayona medio siglo después de los hechos, ocupa inevitablemente parte de sus conversaciones actuales. Strauch no oculta su admiración por la cinta y volvió a definirla en Moclinejo como «una maravilla de película», destacando «la fidelidad, la calidad y el respeto» con los que se relata lo sucedido.

Su memoria quedó recogida también en 'Desde el silencio', el libro escrito junto a Mireya Soriano en el que reconstruye aquellos 72 días, pero sobre todo sus consecuencias personales y su forma posterior de entender la existencia. Strauch ha avanzado este año que trabaja además en nuevas publicaciones y que uno de sus próximos títulos será 'Por si tu avión se cae'. Continúa, asimismo, regresando periódicamente al lugar del accidente. «Sigo volviendo a esa montaña que tanto me enseñó», ha reconocido.

Moclinejo escuchó un testimonio que sigue impactando 54 años después y que Strauch continúa compartiendo con nuevas generaciones

Ni siquiera dejó que el accidente condicionara para siempre su relación con los aviones. Apenas dos meses después de abandonar la cordillera volvió a volar. Reconoce que aquella primera experiencia le produjo mucho miedo, pero se obligó a afrontarlo porque pensaba que, cuanto más tiempo dejara pasar, más difícil sería superarlo. Después de varios vuelos, ese temor terminó desapareciendo.

Strauch se llevó de Moclinejo una experiencia bastante más tranquila que la que lleva más de medio siglo relatando por medio mundo: vino, uvas, conversación y el reencuentro con una amiga de toda la vida. «Le encantó», resumió Marta Shaw después de acompañarlo durante la jornada. Él mismo se despidió con la promesa de regresar a este pequeño pueblo de viñedos de la Axarquía. Un lugar que conocía desde hacía años por los relatos de su amiga y al que, después de este domingo, ya puede asociar también sus propios recuerdos.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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