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EEUU acaba de iniciar ejercicios de fuego real con su portaaviones nuclear. Y lo ha hecho en las aguas que reclama China

EEUU acaba de iniciar ejercicios de fuego real con su portaaviones nuclear. Y lo ha hecho en las aguas que reclama China
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Desde el final de la Guerra Fría, la presencia naval ha sido uno de los pilares del equilibrio estratégico de Estados Unidos en Asia-Pacífico, una arquitectura pensada para garantizar rutas comerciales abiertas y disuadir cambios unilaterales del statu quo. Sin embargo, el ascenso de Pekín como potencia marítima y la transformación del Mar de China Meridional en uno de los espacios más disputados del planeta han convertido cada movimiento naval en algo más que una simple rutina militar, cargándolo de lecturas de todo tipo. Por eso, el último movimiento de Washington es tan importante. Un despliegue con alto valor estratégico. El despliegue del superportaaviones nuclear USS Abraham Lincoln a finales de noviembre se produjo con una discreción casi total, sin comunicados oficiales del Pentágono ni indicaciones públicas sobre su área de operaciones, una práctica habitual cuando la Marina estadounidense quiere conservar libertad de maniobra estratégica.  Este silencio coincidió con un momento cargado de simbolismo interno, ya que el Abraham Lincoln asumía el relevo del USS Nimitz, el decano de la flota, que regresó a Estados Unidos tras completar su última misión operativa antes de iniciar un largo proceso de retirada y reciclaje. El relevo no es un simple intercambio de plataformas, sino la visualización de cómo Washington mantiene su presencia global sin fisuras mientras renueva de manera ordenada el núcleo de su poder naval. En Xataka Hemos vivido engañados con las distancias del Sistema Solar: el vecino más cercano a Neptuno es Mercurio Guam como ancla logística. Lo hemos contado antes. La escala del grupo de combate en Guam reforzó el papel de la isla como uno de los pilares menos visibles, pero más decisivos de la arquitectura militar estadounidense en el Indo-Pacífico. Guam funciona como un nodo avanzado desde el que se sostienen operaciones prolongadas, se reabastecen grandes unidades y se coordinan fuerzas desplegadas a miles de kilómetros del territorio continental.  Que el Abraham Lincoln fuese el segundo portaaviones en visitar la isla en pocas semanas subrayó la importancia de este enclave en un momento en el que el USS George Washington, el único portaaviones permanentemente con base en Japón, permanece fuera de servicio por mantenimiento, demostrando que la rotación de activos no implica una reducción real de presencia, sino una redistribución cuidadosamente calculada. La “rutina” en el Mar de China Meridional. La posterior entrada del Abraham Lincoln en el Mar de China Meridional se inscribe en una estrategia estadounidense de largo plazo basada en la normalización de su presencia naval en aguas que Pekín considera propias. Washington no busca un gesto puntual ni una demostración espectacular, sino algo más sutil y persistente: operar de forma regular para evitar que la ausencia acabe consolidando reclamaciones territoriales por la vía de los hechos.  Al presentar estas actividades como rutinarias, Estados Unidos pretende reducir la capacidad de China para definir el relato, manteniendo abiertas unas vías marítimas que son esenciales para el comercio global y para el equilibrio estratégico regional. Demostración de capacidades sin escalada. Durante su actividad reciente, el grupo de combate ha integrado ejercicios de fuego real, operaciones de reabastecimiento en la mar y vuelos del F-35C, el caza embarcado de quinta generación, componiendo una imagen completa de su capacidad operativa sin recurrir a mensajes políticos explícitos.  A ello se suman pruebas de sistemas defensivos como el Phalanx y la escolta de destructores Arleigh Burke, capaces de operar en misiones antiaéreas, antisubmarinas y de ataque terrestre. El conjunto transmite una señal clara de preparación y autosuficiencia, una basada en hechos observables más que en declaraciones públicas, y diseñada para disuadir sin provocar una escalada innecesaria. En Decoesfera Si en tu comunidad de vecinos hay mayores de 70, no tienes que aprobar en junta las obras para poner un ascensor o una rampa, según la Ley de Propiedad Horizontal Persistencia estratégica frente a Pekín. Con más de cuatro décadas de servicio, una profunda modernización a mitad de vida y una trayectoria que abarca desde evacuaciones humanitarias hasta conflictos de alta intensidad, el Abraham Lincoln representa la continuidad material de la estrategia naval estadounidense. Su presencia frente a China no responde a una crisis concreta ni a una coyuntura puntual, sino a una lógica estructural que define el Indo-Pacífico como un teatro central para Estados Unidos.  En un contexto de competencia creciente y de transición del orden internacional, el mensaje de fondo es que Washington no tiene intención de retirarse ni de ceder espacio operativo, y que su poder naval seguirá siendo un factor constante, visible y funcional en la región durante los próximos años. Imagen | U.S. Navy En Xataka | EEUU ha detectado una ventaja naval sobre China. La catapulta de los portaaviones de Pekín viene con un fallo “de fábrica” En Xataka | EEUU enfrentó su portaaviones invencible con un submarino minúsculo de Suecia. El zasca fue antológico durante años - La noticia EEUU acaba de iniciar ejercicios de fuego real con su portaaviones nuclear. Y lo ha hecho en las aguas que reclama China fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
EEUU acaba de iniciar ejercicios de fuego real con su portaaviones nuclear. Y lo ha hecho en las aguas que reclama China

El mensaje de fondo es que Washington no tiene intención de retirarse ni de ceder espacio operativo

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Miguel Jorge

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Desde el final de la Guerra Fría, la presencia naval ha sido uno de los pilares del equilibrio estratégico de Estados Unidos en Asia-Pacífico, una arquitectura pensada para garantizar rutas comerciales abiertas y disuadir cambios unilaterales del statu quo. Sin embargo, el ascenso de Pekín como potencia marítima y la transformación del Mar de China Meridional en uno de los espacios más disputados del planeta han convertido cada movimiento naval en algo más que una simple rutina militar, cargándolo de lecturas de todo tipo.

Por eso, el último movimiento de Washington es tan importante.

Un despliegue con alto valor estratégico. El despliegue del superportaaviones nuclear USS Abraham Lincoln a finales de noviembre se produjo con una discreción casi total, sin comunicados oficiales del Pentágono ni indicaciones públicas sobre su área de operaciones, una práctica habitual cuando la Marina estadounidense quiere conservar libertad de maniobra estratégica. 

Este silencio coincidió con un momento cargado de simbolismo interno, ya que el Abraham Lincoln asumía el relevo del USS Nimitz, el decano de la flota, que regresó a Estados Unidos tras completar su última misión operativa antes de iniciar un largo proceso de retirada y reciclaje. El relevo no es un simple intercambio de plataformas, sino la visualización de cómo Washington mantiene su presencia global sin fisuras mientras renueva de manera ordenada el núcleo de su poder naval.

En XatakaHemos vivido engañados con las distancias del Sistema Solar: el vecino más cercano a Neptuno es Mercurio

Guam como ancla logística. Lo hemos contado antes. La escala del grupo de combate en Guam reforzó el papel de la isla como uno de los pilares menos visibles, pero más decisivos de la arquitectura militar estadounidense en el Indo-Pacífico. Guam funciona como un nodo avanzado desde el que se sostienen operaciones prolongadas, se reabastecen grandes unidades y se coordinan fuerzas desplegadas a miles de kilómetros del territorio continental. 

Que el Abraham Lincoln fuese el segundo portaaviones en visitar la isla en pocas semanas subrayó la importancia de este enclave en un momento en el que el USS George Washington, el único portaaviones permanentemente con base en Japón, permanece fuera de servicio por mantenimiento, demostrando que la rotación de activos no implica una reducción real de presencia, sino una redistribución cuidadosamente calculada.

La “rutina” en el Mar de China Meridional. La posterior entrada del Abraham Lincoln en el Mar de China Meridional se inscribe en una estrategia estadounidense de largo plazo basada en la normalización de su presencia naval en aguas que Pekín considera propias. Washington no busca un gesto puntual ni una demostración espectacular, sino algo más sutil y persistente: operar de forma regular para evitar que la ausencia acabe consolidando reclamaciones territoriales por la vía de los hechos. 

Al presentar estas actividades como rutinarias, Estados Unidos pretende reducir la capacidad de China para definir el relato, manteniendo abiertas unas vías marítimas que son esenciales para el comercio global y para el equilibrio estratégico regional.

Demostración de capacidades sin escalada. Durante su actividad reciente, el grupo de combate ha integrado ejercicios de fuego real, operaciones de reabastecimiento en la mar y vuelos del F-35C, el caza embarcado de quinta generación, componiendo una imagen completa de su capacidad operativa sin recurrir a mensajes políticos explícitos. 

A ello se suman pruebas de sistemas defensivos como el Phalanx y la escolta de destructores Arleigh Burke, capaces de operar en misiones antiaéreas, antisubmarinas y de ataque terrestre. El conjunto transmite una señal clara de preparación y autosuficiencia, una basada en hechos observables más que en declaraciones públicas, y diseñada para disuadir sin provocar una escalada innecesaria.

En DecoesferaSi en tu comunidad de vecinos hay mayores de 70, no tienes que aprobar en junta las obras para poner un ascensor o una rampa, según la Ley de Propiedad Horizontal

Persistencia estratégica frente a Pekín. Con más de cuatro décadas de servicio, una profunda modernización a mitad de vida y una trayectoria que abarca desde evacuaciones humanitarias hasta conflictos de alta intensidad, el Abraham Lincoln representa la continuidad material de la estrategia naval estadounidense. Su presencia frente a China no responde a una crisis concreta ni a una coyuntura puntual, sino a una lógica estructural que define el Indo-Pacífico como un teatro central para Estados Unidos. 

En un contexto de competencia creciente y de transición del orden internacional, el mensaje de fondo es que Washington no tiene intención de retirarse ni de ceder espacio operativo, y que su poder naval seguirá siendo un factor constante, visible y funcional en la región durante los próximos años.

Imagen | U.S. Navy

En Xataka | EEUU ha detectado una ventaja naval sobre China. La catapulta de los portaaviones de Pekín viene con un fallo “de fábrica”

En Xataka | EEUU enfrentó su portaaviones invencible con un submarino minúsculo de Suecia. El zasca fue antológico durante años

Fuente original: Leer en Xataka
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