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El 8M se divide en Madrid pero coincide en el 'no' a la guerra y el 'sí' a la resistencia de las iraníes frente a los ayatolás

El 8M se divide en Madrid pero coincide en el 'no' a la guerra y el 'sí' a la resistencia de las iraníes frente a los ayatolás
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La Comisión 8M y el Movimiento Feminista de Madrid han convocado marchas, que este año han coincidido en hora y en algunas de las consignas. Más información: Amelia Valcárcel, feminista del PSOE: "El 'no a la guerra' es como decir 'no al cáncer'. El problema es qué haces si la guerra existe"

Manifestación organizada por el Movimiento Feminista de Madrid. Rodrigo Jiménez EFE

Actualidad El 8M se divide en Madrid pero coincide en el 'no' a la guerra y el 'sí' a la resistencia de las iraníes frente a los ayatolás

La Comisión 8M y el Movimiento Feminista de Madrid han convocado marchas, que este año han coincidido en hora y en algunas de las consignas.

Más información: Amelia Valcárcel, feminista del PSOE: "El 'no a la guerra' es como decir 'no al cáncer'. El problema es qué haces si la guerra existe"

Publicada 8 marzo 2026 15:45h Actualizada 8 marzo 2026 16:56h

Este domingo, 8 de marzo, las calles de Madrid han vuelto a teñirse de morado para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Una jornada que se temía deslucida por la lluvia ha acabado siendo, gracias a la tregua del tiempo, un nuevo termómetro de la fuerza —y de la fractura— de la ola por la igualdad en la capital, con dos manifestaciones simultáneas.

Por un lado, la de la Comisión 8M; por otro, la del Movimiento Feminista de Madrid. Ambas convocadas a las 12 de la mañana, han marchado separadas pero compartiendo un mismo eje internacional, con la mirada puesta en lo que ocurre en Irán y consignas repartidas entre el "no a la guerra" y el apoyo a las mujeres iraníes que desafían a los ayatolás.

La imagen de dos columnas moradas avanzando en paralelo, con cabeceras, lemas y manifiestos distintos, da la medida de hasta qué punto el 8M madrileño camina hoy dividido. No se trata sólo de matices organizativos: que ambas se hayan citado a la misma hora, a mediodía, vuelve a subrayar un distanciamiento que el propio movimiento da ya por estructural.

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La división, sin embargo, convive con el peso innegable del contexto internacional en esta efeméride.Las dos convocatorias han situado en el centro el rechazo a las guerras y la denuncia de los regímenes que utilizan el control del cuerpo de las mujeres como herramienta política, con referencias constantes a Irán, Afganistán o Gaza.

'No' al burka y a la guerra

El Movimiento Feminista de Madrid ha marchado bajo el lema "Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas" y ha reivindicado un "feminismo internacionalista" frente a lo que define como "barbarie patriarcal globalizada". Su manifiesto arranca con un diagnóstico que conecta Madrid con escenarios de guerra y de violencia extrema.

"Hoy volvemos a las calles para denunciar que el patriarcado recrudece su ofensiva en todo el mundo. Desde Madrid hasta Gaza o Kabul, el cuerpo de las mujeres es tratado como territorio conquistable, como fuerza de trabajo barata, como mercancía sexual, reproductiva o laboral", adelantaba el texto días atrás.

"Frente a esta barbarie patriarcal globalizada, respondemos gritando: feminismo internacionalista", reza el texto, denunciando "las guerras y los regímenes que usan el control como herramienta política" y cita expresamente países como Afganistán, Emiratos, Pakistán, Irán o Sudán, donde "las mujeres están siendo despojadas de sus derechos".

El apartado "Ni veladas" dirige el foco a los regímenes teocráticos y a la imposición de normas de vestimenta: "Los fundamentalismos religiosos y políticos utilizan nuestros cuerpos como campo de batalla para imponer sus valores. Obligan a millones de mujeres a desaparecer bajo velos impuestos".

Y asegura el manifiesto: "Nosotras seguiremos repitiendo que no aceptamos la imposición de ningún símbolo, norma cultural o mandato religioso que oculte, someta o borre a las mujeres. Lo que se impone no es cultura: es dominación", siendo esta última una frase que mira directamente a países como Afganistán.​

En este sentido, en la manifestación se han podido leer numerosos carteles que trasladan ese mensaje a las calles madrileñas: "Ni velos, ni burkas, libres nos queremos", "Mohamed, ponte tú el hiyab", o "no es fe, es control" son algunos de ellos.

La marcha, como cabía esperarse, ha defendido la abolición de la prostitución y el porno con lemas como "si legitimas la venta de mujeres, consientes la violencia", y ha insistido en que "las mujeres no somos mercancía". También ha señalado a la élite con referencias al caso Epstein y a nombres como José Luis Ábalos o Íñigo Errejón.

El manifiesto enlaza esa crítica con datos de desigualdad: "El 70% de las personas pobres del mundo somos nosotras". Denuncia la brecha salarial, la feminización de la pobreza y la sobrecarga de cuidados, y reclama "un sistema público de cuidados", la regularización de las mujeres migrantes y la abolición de la explotación laboral.

8M antirracista y antifascista

La manifestación de la Comisión 8M ha reunido a un número mayor de personas y ha puesto el acento en un discurso feminista antirracista y antifascista, muy centrado en las guerras y en el imperialismo.

Su manifiesto se abre "frente al poder y sus privilegios, los genocidios en marcha, la persecución a las personas migrantes, el colonialismo extractivista, las violencias machistas y el rearme patriarcal" y se reivindica como voz de "las feministas antirracistas" que afirman: "Somos más. En todas partes".

El texto identifica a los responsables de ese entramado de violencia como "un puñado de mierdas tristes" dispuestos a "quemar el planeta para ganar aún más dinero y poder" y denuncia que "masacran para especular con complejos vacacionales" y "colonizan lo que creen que pueden explotar: los cuerpos trabajadores y los enfermos. Tierras, mujeres, migrantes".

El belicismo se nombra como amenaza directa junto a otras: "Nos da miedo el exterminio, la guerra, el hambre, la pobreza. Tenemos miedo y también rabia y por eso luchamos".

En la cabecera y en los discursos de la Comisión 8M, la ofensiva sobre Gaza ha tenido un protagonismo especial. La marcha ha expresado su apoyo a aquellas mujeres "que organizan la resistencia y que son referentes en la lucha contra la ocupación; porque desde el río hasta el mar, Palestina vencerá".

Entre las consignas, se han escuchado mensajes como "Israel asesina, Europa patrocina" y "el Estado genocida de Israel y EEUU llevan muerte y destrucción a todos aquellos que se oponen a sus intereses".

Las líderes de Unidas Podemos, Ione Belarra, Irene Montero e Isa Serra participan en la manifestación convocada por la Comisión 8M con motivo del Día de la Mujer, con el lema "Amigas, al fascismo lo paramos las feministas", en Madrid este domingo. Mariscal EFE

La Comisión ha definido el feminismo como "antifascista" y ha trazado una línea directa entre el auge de la extrema derecha y la violencia sobre los cuerpos: "La guerra vuelve a recorrer el planeta y siempre tiene el mismo rostro: el del odio, el del fascismo", señalaban las voceras, para añadir después que "la industria militar es violencia patriarcal".

En la calle, el bloque se ha llenado de banderas palestinas y pancartas como "bombardean niños en nombre de la libertad de las mujeres" o "a ti te molestan las marchas, a nosotras que nos maten".

A esas consignas se han sumado mensajes sobre violencia machista, como "todas conocemos a alguna víctima y ellos no conocen a ningún agresor; no salen las cuentas" y los tradicionales "tranquila, hermana, aquí está tu manada".

En ambas marchas, los llamamientos a la paz aparecen ligadas a una mirada feminista internacional alarmada por la situación actual en Irán y los riesgos a los que se enfrentan las mujeres en un país que, tras varios meses de represión recrudecida por las protestas antigubernamentales, ahora es el escenario de una ofensiva coordinada por EEUU e Israel.

La Comisión 8M ha incorporado a las mujeres y disidencias musulmanas, dando visibilidad a mujeres kurdas y palestinas, y ha marchado con pancartas contra la intervención que comenzó el 28 de febrero, con lemas como "ninguna agresión imperialista libera a las mujeres".

La ministra de Igualdad, AnaRedondo, se ha sumado a las reivindicaciones de la jornada desde su Valladolid natal, donde ha participado en una marcha en la que ha denunciado que las iraníes "antes sufrían con el régimen de los ayatolás, pero ahora siguen haciéndolo bajo las bombas".

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, participa en la manifestación convocada en Valladolid por el Día Internacional de la Mujer en Valladolid. R. García EFE

Las consignas contra Trump han sido compartidas en ambas marchas, una con comienzo desde Cibeles y otra desde Atocha para no solaparse.

Las voces del 8M

Además de los grandes lemas y de los manifiestos, la fotografía de este 8M en Madrid la completan quienes han llenado las calles.

Imagen de dos participantes en la marcha de la Comisión 8M. Mariscal EFE

Además de los grandes lemas y de los manifiestos, la fotografía de este 8M en Madrid la completan las voces de quienes han llenado las calles. Isabel, mujer de mediana edad, resume preocupaciones que, de hecho, atraviesan generaciones: "No vengo a celebrar, sino a manifestarme porque seguimos teniendo menos oportunidades, sigue habiendo brecha".

Y continúa: "Estamos viendo cómo se están comportando los jóvenes, que creen que el feminismo les ataca y no va con ellos… Creo que más que nunca hay que reivindicar el Día de la Mujer y hablar de la violencia de género, recordar que siguen muriendo muchísimas mujeres a manos de hombres y es un día muy importante para insistir en que eso debe acabar ya".

A su lado marchaba Rafael, que subraya la importancia de que los hombres se impliquen: "Estoy aquí porque creo que ellas también deben contar con el apoyo masculino, todos tenemos que estar presentes". Su presencia, junto a la de otros varones acompañando a amigas, parejas, madres o hijas, ha sido constante en las dos columnas.

Antonia, de más edad, se suma a las declaraciones a esta revista: "Vengo por todos los problemas que tienen las mujeres: hay algunas a las que las matan, a otras las pegan y otras tienen que aguantar cosas que no deberían. Y también vengo por la paz mundial, ¡y por la sanidad! Todos estos ricachones y politicuchos no tienen ni idea".

Y añade: "En el pasado tuvimos bombas absurdas. Al señor Trump no le importa matar a 100 personas a la vez. Ese señor tiene que ir fuera, por favor. Todos los dirigentes deberían ir a una —de derecha, de izquierda y de centro— para que se vaya". Su testimonio enlaza con los lemas contra la guerra y el presidente republicano que han recorrido ambas marchas.

Detalle del cartel de una manifestante. Mariscal EFE

El perfil de la asistencia confirma que el 8M sigue siendo una cita intergeneracional: mucha presencia de gente mayor —especialmente mujeres que llevan años acudiendo a la manifestación—, madres con hijos e hijas en carros o sobre los hombros, y también jóvenes con pancartas y móviles en alto.

Presencia de rostros conocidos

Alrededor de 35.000 personas han participado este 8 de marzo en las dos manifestaciones feministas convocadas en Madrid, 24.000 en la marcha de la Comisión 8M y 11.000 en la del Movimiento Feminista de Madrid, según los datos provisionales de la Delegación del Gobierno.

La principal convocatoria, la de la Comisión 8M, se mantiene en cifras similares a los últimos años —30.000 asistentes en 2024, 25.000 en 2025 y 24.000 en 2026— aunque lejos todavía de las grandes mareas unitarias previas a la pandemia, que llegaron a reunir entre 170.000 personas en 2018 y hasta 375.000 en 2019.

En esta última marcha es donde se han dejado ver siete ministros del Gobierno de coalición. Cuatro de ellos pertenecen al PSOE: SaraAagesen (Transición Ecológica y Reto Demográfico), ElmaSaiz (Inclusión, Seguridad Social y Migraciones), ÓscarLópez (Transformación Digital y Función Pública) e IsabelRodríguez (Vivienda).

Las otras tres son de Sumar: YolandaDíaz (Trabajo y Economía Social), MónicaGarcía (Sanidad) y SiraRego (Juventud e Infancia).

Una nutrida representación del Ejecutivo a la que se han sumado dirigentes de Podemos como IreneMontero e IoneBelarra y portavoces de Más Madrid como RitaMaestre y ManuelaBergerot.

En la marcha del Movimiento Feminista, en la que se ha visto a la abogada CristinaAlmeida —destacada por su defensa de los derechos de las mujeres durante el franquismo y la Transición—, ha destacado una delegación del Partido Popular, encabezada por Jaime de los Santos.

El vicesecretario de Educación e Igualdad, quien ha expresado que su partido defiende el feminismo "auténtico" frente a las "barrabasadas" del Gobierno. Días antes, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso se pronunció para pedir evitar discursos "bienquedas" frente a las torturas a mujeres en Irán.

Desde el bloque gubernamental, Saiz ha acusado al PP de "encubrimiento, censura e hipocresía" y ha reivindicado al Ejecutivo como "dique de contención frente al avance ultra", mientras Díaz llamaba a movilizarse "en defensa de la paz y de todas las mujeres del mundo" y García insistía en el feminismo como el movimiento "más transformador".

Por su parte, Montero ha señalado que las feministas han salido a la calle "horrorizadas" por la situación en el mundo y "muy convencidas de que España, que es el país del ‘no a la guerra’, puede ser un refugio frente al horror de Trump".

La eurodiputada, que en los últimos días ha denunciado amenazas de muerte por parte de una organización neonazi señalando incluso su domicilio familiar, ha aprovechado para recordar que muchas mujeres en el ámbito público sufren insultos, humillaciones y amenazas graves a diario, citando entre otras a Cristina Fallarás o Sarah Santaolalla.

La jornada ha transcurrido de forma mayoritariamente pacífica, aunque marcada por un único incidente al final de la marcha de la Comisión 8M, cuando un grupo de varios individuos ha irrumpido con el brazo en alto, increpando y golpeando a algunas asistentes antes de ser detenido.

Desde el escenario se ha denunciado esta "agresión fascista" y se ha advertido de que es "lo que pasa cuando legitimas a la extrema derecha", subrayando que el movimiento feminista "no tiene miedo".

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