Paula murió a consecuencia del shock hipovolémico que le produjo la pérdida masiva de sangre tras recibir 16 puñaladas, dos de ellas, las mortales, en la espalda y el costado derecho. El acusado de su muerte, Marco R., ha reconocido haberla matado, pero sostiene que fue un accidente y que actuó en legítima defensa.
Además de las dos incisiones más profundas, de 12 y 15 centímetros cada una de ellas, la mujer presentaba heridas de arma blanca en manos, brazos y piernas. Su presunto agresor, por el contrario, sólo tenía algunos rasguños en el brazo y un corte en la mano.
En esta primera jornada del juicio, que se dirimirá mediante el sistema de jurado y que se estima quedará visto para sentencia el jueves, desde el banquillo de los acusados el detenido ha señalado que fue Paula quien lo agredió a él en un ataque de celos y que él jamás tuvo el cuchillo en sus manos. Ha insistido en que sólo se defendió y que la muerte de la mujer habría sido prácticamente un accidente en mitad de una acalorada discusión.
Muy tranquilo y sereno, Marco ha respondido a las preguntas del Ministerio Fiscal, de la acusación particular y de su propia letrada, y ha insistido una y otra vez en que el cuchillo lo tenía Paula y no él.
Marco sujetaba fuertemente por el cuello a la joven e intentaba quitarle el arma, ha manifestado. Si bien en un momento dado, ambos cayeron al suelo y ella se clavó el cuchillo. Así ha explicado el origen de una de las heridas mortales, la otra se la hizo -ha dicho- mientras le presionaba la mano para evitar que lo agrediera.
Algunos familiares de Paula, sentados entre el público de un juicio que se celebra a puertas abiertas, no han podido evitar mostrar su malestar e indignación ante las explicaciones de Marco.
Que el detenido alegue que lo sucedido responde a un caso de legítima defensa "es un chiste", ha comentado el hermano de la víctima, José Miguel Martín, a su llegada a la Ciudad de la Justicia de Málaga, donde se celebra el juicio.
La vista ha empezado casi al final de la mañana, una vez configurado el jurado, y las partes han explicado lo que entienden ocurrió el 17 de mayo de 2003 en el piso que compartían en Torremolinos Paula y Marco, que habían mantenido una relación sentimental y que tienen un hijo de dos años en común. Asimismo, han puesto sobre la mesa los argumentos que apoyan su relato de los hechos.
Para la Fiscalía, no hay dudas de que "Marco fue a matar a su pareja" y de que lo hizo con premeditación y alevosía. Incluso le tendió una trampa para propiciar un encuentro con ella, diciéndole que no se encontraba en la casa cuando no era cierto.
El hecho de que seis días antes del crimen hubiese robado el arma con la que la mató -un cuchillo de cocina de 31 centímetros de largo y una hoja de casi 20- es también un indicio para la Fiscalía de que Marco había planeado acabar con la vida de su ex pareja, que días antes le había mostrado su intención de poner fin a la relación.
La mañana de su muerte, Paula trató de huir y pidió auxilio, lo que llevó a uno de sus vecinos a llamar a la puerta e interesarse por su estado, ha comentado el Ministerio Fiscal, pero Marco no les abrió.
En aquél momento entró en pánico, ha dicho el acusado. Les indicó que no pasaba nada, que aquello no era más que una pelea de pareja y cuando se marcharon, se lavó las manos, se quitó la ropa manchada de sangre y se fue a la playa, dejando la puerta cerrada tras de sí. Ni siquiera socorrió a Paula, ha destacado la Fiscal del caso.
Marcos -con antecedentes por violencia de género- era un hombre posesivo, extremadamente celoso, controlador y emocionalmente dependiente de su pareja, que no consentía que Paula se maquillase, saliese sola o tuviera su propio teléfono. Tanto es así, ha indicado la Fiscal del caso, que llegó a echar abajo una puerta del baño del restaurante en el que trabajaban, pensando que ella estaba dentro con otra persona, lo que le supuso el despido, y tampoco le permitió acudir a sus citas con el ginecólogo cuando se quedó embarazada.
La noche anterior a su muerte, Paula había salido con unos amigos y se quedó a dormir en casa de uno de ellos, ha relatado el Ministerio Público. Marco la siguió hasta una parada de taxis y tras preguntar a unos y otros, averiguó dónde estaba. Ella lo había dejado pero Marco "no lo soportada", ha subrayado la Fiscal
Los antecedentes, otra pareja emparedada
"Su muerte -la de Paula- no fue un hecho aislado, fue el culmen de años de maltrato", ha insistido la Fiscalía. La joven no ha sido víctima sólo del crimen que acabó con su vida, sino de numerosos episodios de malos tratos que han salido a la luz a raíz de su muerte violenta a través de las declaraciones de amigos y familiares, ha recalcado la Fiscalía.
El Ministerio Público ha recordado en su intervención que Marco está acusado del crimen de otra de sus parejas, Sibora Gagani, una joven ítalo albanesa cuyo cadáver apareció, tras nueve años desaparecida, emparedado en el piso en el que la chica había vivido con Marco en Torremolinos.
Tanto la Junta de Andalucía, personada en representación de los tres hijos de la víctima, como la Acusación Particular, que representa a la familia, se han adherido al escrito de la Fiscalía.
Para el letrado de los familiares, Guillermo Esmerdúganes, lo declarado por el acusado es "inconsistente" y la intervención de peritos y forenses durante los proximos días demostrará que quien se defendió fue Paula, que presenta puñaladas en la espaldas y heridas en el mismo brazo con el que Marco dice sostenía el cuchillo.