La incertidumbre sobre la fecha de las próximas elecciones generales ha sido una de las cuestiones que más ha agitado internamente al PSOE en los últimos meses. Los únicos compromisos adquiridos por Pedro Sánchez ante los suyos en el último Comité Federal fueron que las convocaría en 2027 y que no habría un superdomingo el 23 de mayo, cuando se celebrarán los comicios autonómicos y municipales. No llegó a aclarar si serían después o antes de esa fecha, como reclamaba un sector liderado por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, para que "la infantería" no volviera a hundirse a costa de mantener "el cuartel general", lo que considera que ocurrió en 2023 con el "voto de castigo" en clave nacional a dirigentes autonómicos y alcaldes.
El hecho de que finalmente el examen de las urnas a la gestión de la Moncloa, el 29 de noviembre, vaya a ser la primera meta volante aboca al partido a mantener lo más prietas posible las filas para llegar en las mejores condiciones al siguiente escalón. De hecho, ni siquiera se descarta la participación en la campaña de José Luis Rodríguez Zapatero, "si él quiere", pese a su imputación por presunto tráfico de influencias y blanqueo de capitales en el rescate de Plus Ultra y el escándalo de las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho, ya que en la dirección nacional siguen considerándolo "un referente".
A puerta cerrada ante su Ejecutiva, Sánchez explicó este lunes a los suyos los motivos del adelanto electoral, entre los que destacó que "era incompatible que se siguieran produciendo desahucios a personas vulnerables con el visto bueno de la derecha". "Nos ha trasladado sus ganas, su fortaleza e ilusión", sostienen las fuentes consultadas por este periódico sobre una reunión que tuvo lugar en una sala de la sede de Ferraz en la que lucían los dos lemas sobre los que pivotará la estrategia para esta nueva contienda: "El 29-N vamos a hacer historia otra vez" y "La vivienda es un derecho y no un negocio".
"El marco de la campaña es retroceder o avanzar. Enfrente tenemos a la coalición de los buitres y del miedo. Una oposición de bulos, sin sentido de Estado, que ha llegado a poner en duda hasta nuestro sistema electoral", resumen en la cúpula socialista, donde recurren una vez más al argumento de la victimización: "Sabemos por qué nos atacan, porque hemos impulsado políticas que mejoran la vida de la gente. Necesitamos ampliar los apoyos para continuar con un Gobierno progresista que siga transformando este país".
Aprobación de las listas
El PSOE ha convocado un Comité Federal para el 17 de octubre en el que se aprobarán las listas al Congreso y al Senado, que generalmente suelen ser un foco de tensiones internas por el reparto de los puestos de salida. Además, fuentes de la dirección subrayan que se ha nombrado un comité electoral "feminista" encabezado por Rebeca Torró, como coordinadora general, María Jesús Montero, responsable de la estrategia, y Cristina Narbona, que supervisará la elaboración del programa.
El voto de las mujeres fue clave en las generales de 2023 para la permanencia de Sánchez en la Moncloa, al suponer el 60% de sus apoyos. Que el presidente deje ahora en manos de tres de ellas el timón de la campaña del 29-N es un mensaje político en sí mismo, ya que uno de los elementos de confrontación con el PP y Vox alentados desde la cúpula de Ferraz es criticar que las medidas y acuerdos adoptados en las comunidades en las que gobiernan junto suponen "un retroceso" en derechos en cuestiones relacionadas con la igualdad, el aborto y la violencia de género.
Hasta el propio Page no descarta sumarse a la causa común de pelear hasta la última papeleta compartiendo mitin con Sánchez, pese a que ha sido su principal azote por sus pactos con los independentistas. "No me van a poder pedir nunca que renuncie a mis ideas y mis postulados, yo no los dejo aparcados porque haya campaña. Si eso encaja...", respondió el barón castellanomanchego este lunes al ser preguntado por dicha posibilidad.