Maximilian firma un doblete con el Jong Ajax ante el FC Eindhoven y el segundo llega desde el pie de Damian, en el mismo club donde sus padres se enfrentaron
- NACHO LABARGA
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Hay historias que el Ajax no termina de cerrar. Solo cambian los protagonistas. En Ámsterdam vuelven a convivir los apellidos Ibrahimovic y van der Vaart. No es 2002. Son sus hijos. Maximilian y Damian comparten vestuario en el Jong Ajax mientras la rivalidad entre Zlatan y Rafa sigue latiendo más de dos décadas después.
Y el fútbol, caprichoso, ya ha dejado su primera escena potente. En un amistoso ante el FC Eindhoven, Maximilian Ibrahimovic firmó sus dos primeros goles con la camiseta del Ajax. El segundo tuvo firma compartida: asistencia de Damian van der Vaart. El hijo del antiguo enemigo sirviendo el balón al hijo del viejo rival. Así de simple. Así de simbólico.
Maximilian ha comenzado su aventura en el filial tras llegar este invierno procedente del AC Milan, cedido con opción de compra por 3,5 millones de euros. Nacido en septiembre de 2006, es tres meses menor que Damian. Se formó en el Hammarby antes de dar el salto a la academia rossonera, donde esta temporada acumulaba cinco goles con el equipo reserva en la Serie D. Extremo izquierdo, vertical, menos gestual que su padre.
“Es genial que mi padre también jugara en el Ajax, y ahora tengo la oportunidad de jugar y desarrollarme aquí. No diría que sigo sus pasos — quiero escribir mi propia historia. Tengo mi propio nombre, soy un jugador independiente y espero mostrar mi fútbol. Ibrahimovic es solo un apellido. Mi nombre es Maximilian. Mi padre y yo somos muy diferentes.
"Mi padre no me dio consejos antes del traspaso. Dijo que el Ajax es un gran club y Ámsterdam es una ciudad maravillosa. Dijo que hay grandes aficionados aquí y una liga fuerte. Solo habló positivamente del club”, explicó tras su llegada.
Damian, por su parte, aterrizó en el Ajax en 2023 después de formarse en la escuela Victoria de Hamburgo y dar sus primeros pasos en el Esbjerg, cuando su padre jugaba en Dinamarca. Debutó con el Jong Ajax el 19 de agosto de 2025, exactamente 25 años y 111 días después del estreno de Rafael con el primer equipo. En invierno renovó hasta 2029. Centrocampista, más pendiente del equilibrio y la recuperación que del brillo ofensivo. En la actual UEFA Youth League marcó al Galatasaray y asistió ante el Chelsea.
Los hijos no parecen arrastrar el rencor heredado. Se buscan, combinan y celebran. Nada que ver con lo que ocurrió en el Ajax de principios de los 2000.
Un vestuario complicado
Aquel vestuario reunió talento de sobra: Ibrahimovic, Sneijder, van der Vaart. Pero también fracturas. Rafa era el capitán, el niño de la casa, el favorito de la grada. Zlatan, el carácter indomable. En la Eurocopa 2004, Países Bajos eliminó a Suecia. En agosto, un amistoso volvió a cruzarlos. En un duelo dividido, Ibrahimovic lesionó a van der Vaart. El incendio fue inmediato. “Fue directo a mi tobillo y se rió”, recordó Rafa. “Acúsame una vez más y te romperé las piernas. Y eso no será un accidente”, respondió Ibra.
Ronald Koeman intentó apagar el fuego sin éxito. El vestuario se partió. Extranjeros con Zlatan. Locales con Rafa. Poco después, Ibrahimovic firmó un gol memorable ante el NAC Breda y acabó marchándose a la Juventus. Van der Vaart se quedó.
En 2024, el neerlandés seguía sin olvidar: “Es un idiota y un tipo arrogante. Ambos teníamos personalidades fuertes y éramos jóvenes. Dos días después de aquella lesión, se marchó a la Juventus. No había otra opción: o él o yo. Alguien tenía que dejar el Ajax. Él tuvo suerte de que la Juventus le ofreciera un contrato, y yo tuve suerte de poder quedarme en el club de mis sueños”, confesó en talkSPORT.
Hoy la escena es otra. En De Toekomst, campo anexo al Johan Cruyff Arena, Maximilian celebra su primer doblete con la camiseta del Ajax. A su lado, Damian le choca la mano tras esa asistencia que hace años habría parecido imposible. En la grada no están sus padres, pero los apellidos siguen pesando cada vez que el balón cruza el área.
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