- ARTUR ZANÓN @artur_zanon Londres
- Andy Burnham, el 'rey' que aspira a primer ministro inglés
- El futuro de Starmer, en manos de 76.000 votantes
- Las diez claves para no perderse en el nuevo "caos" de la política británica
El laborista Andy Burnham gana las elecciones en la circunscripción de Makerfield por una amplia diferencia y comenzará el proceso para intentar echar al primer ministro, de su propio partido.
El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, podrá retar al primer ministro, Keir Starmer, tras imponerse en las elecciones disputadas ayer en la pequeña circunscripción de Makerfield. Ahora comienza una carrera que podría terminar en un relevo en Downing Street en pocas semanas.
Unos 76.000 electores tenían derecho a voto para elegir el diputado en juego en un territorio cercano a Mánchester. Burnham se ha impuesto con 24.927 votos (el 55%), muy por encima de los 15.696 sufragios cosechados por Rob Kenyon, el candidato del partido de extrema derecha Reform UK.
En su discurso para celebrar el triunfo, Burnham ha dicho que su victoria en un "punto de inflexión" que supone "la última oportunidad para el cambio". "No habrá una segunda oportunidad", ha afirmado, para dejar claras las cosas desde el primer momento por si había dudas de cuáles son sus intenciones finales.
El ya diputado laborista, situado en el ala más a la izquierda del partido, pretende llegar a primer ministro para dar un revulsivo al país y a las expectativas demoscópicas de su partido, que ha pasado de ganar las elecciones generales de 2024 con una clarísima mayoría absoluta (aunque con solo un 34% de los votos) a perder la mitad de los apoyos y ser superado ampliamente por Reform UK.
Starmer felicita a Burnham
El primer ministro se ha limitado a felicitar a Burham por su entrada en Westminster. "Los votantes eligen la campaña laborista de esperanza y optimismo sobre la división y el odio", ha escrito en una red social, sin referirse al camino que se abre a partir de ahora.
Starmer ha ofrecido a Burnham un puesto clave en su Gabinete y le ha alentado a que no se centre en abrir un proceso de primarias dentro del laborismo. También cree que la prioridad ahora debería ser ganar las elecciones previstas el 30 de julio en las que se votará a su reemplazo en la alcaldía del Gran Mánchester.
Pero Burnham ha dejado claro que va a comenzar muy pronto la carrera para liderar el Gobierno británico. Para ello, una vez ya con un asiento en Westminster, necesitará recabar el apoyo del 20% de los diputados (81 firmas) para desafiar formalmente a Starmer, algo que parece un mero trámite.
Evitar el "caos"
El primer ministro no necesita reunir apoyos para participar en la contienda y puede participar directamente. Starmer había prometido liberar a Reino Unido del "caos" generado por los tories por los continuos cambios de primer ministro y aseguró que, con él en el poder, no se produciría esta situación.
Pero es precisamente algo parecido lo que se podría vivir a partir de ahora. Starmer no piensa dimitir, ha dicho que "luchará" para seguir en Downing Street y, para complicar la situación, se espera que el exministro de Salud Wes Streeting intente reunir otras 81 firmas para entrar en la disputa, que podría reunir, pues, a tres candidatos.
Para convertirse en líder, un aspirante necesita ganar con más del 50% de los apoyos. Si en una primera vuelta con tres aspirantes nadie logra superar ese umbral, el menos votado queda apartado y se vuelve a elegir entre los dos mejor situados. Decidirán los miembros y los afiliados al Partido Laborista.
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