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El altruismo de Félix Sáenz: cien años de las escuelas industriales

El altruismo de Félix Sáenz: cien años de las escuelas industriales
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Proyectó la construcción de unos centros para la formación de jóvenes malagueños en diferentes artes y oficios

A la sombra de la historia

El altruismo de Félix Sáenz: cien años de las escuelas industriales

Proyectó la construcción de unos centros para la formación de jóvenes malagueños en diferentes artes y oficios

Regala esta noticia Añádenos en Google Félix Sáenz muestra al rey su proyecto; Antonio Baena mira fijamente a la cámara. (Archivo Javier Gancedo)

Fernando Alonso

17/08/2026 a las 23:58h.

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Este año se han cumplido cien años de la inauguración del Hotel Príncipe de Asturias por Alfonso XIII. Precisamente en ese mismo viaje, el 11 ... de febrero de 1926, los monarcas pusieron la primera piedra de las escuelas industriales que iba a levantar en el camino de Churriana el adinerado comerciante y filántropo Félix Sáenz. Como este proyecto es desconocido para muchos malagueños queremos dedicarle unas líneas en este año en el que, además, se celebra el centenario de la muerte de su promotor.

Fernando Guerrero Strachan diseñó un proyecto espectacular. En el Archivo Díaz de Escovar se conserva una reproducción de los planos del edificio, que tenía forma semicircular. En el centro se levantaba una iglesia donde se depositarían, en una de sus capillas, los restos de Félix Sáenz y de su esposa, Rosario Munsuri. Alrededor de esta, se extendían unos jardines, en cuyos lados se abrían las clases, talleres y otras dependencias educativas. Para su construcción, el camerano adelantó un donativo de un millón de pesetas, según desveló el diario melillense El telegrama del Rif tras su fallecimiento. Se trataba de una cantidad muy importante. Pensemos que Gómez Hermanos había comprado a la familia Larios, en 1920, todo el edificio número 10 de la calle Larios por un millón cien mil pesetas. Y que, un año antes, en 1919, se habían terminado las obras del nuevo Ayuntamiento de Málaga, cuyo coste total ascendió a un millón y medio de pesetas. Solo una semana antes de poner su primera piedra, el 5 de febrero, Félix Sáenz había vendido un moderno edificio en la plaza principal de Melilla por 310.000 pesetas, para reunir dinero con el que poder costear un proyecto tan importante.

Félix Sáenz echa la pimera paletada de cemento. Archivo Javier Gancedo.

La anécdota de la jornada: la colocación de la primera piedra

Imaginémonos en una soleada mañana malagueña la tribuna de invitados, en la que estaban las primeras autoridades civiles tanto nacionales como locales, colocada delante de un albañil vestido de domingo que, con sus arreos de trabajo se disponía a preparar lo necesario para tan solemne acto.

Llegado el emocionante momento de la colocación de la primera piedra, el alarife encargado de hacer la mezcla, ante la presencia de tan regio y distinguido público que observaba con atención su labor, se puso nervioso y no atinaba con las proporciones necesarias. La argamasa no acababa de fraguarse y los asistentes empezaron a impacientarse. Entonces, el antiguo peón de albañil y ahora maestro de obras Antonio Baena, pidiendo permiso a su majestad, se adelantó al lugar de la faena y vestido de esmoquin -alba camisa con gemelos de oro y relucientes zapatos de charol- cogió resueltamente el palustre y en un periquete consiguió la mezcla y la vertió sobre una artesa. A continuación cedió la paleta al rey quien, en un gesto de llaneza borbónica, se la pasó a Félix Sáenz para que rematase la faena y echase la primera paletada.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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