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El Atlético expulsa al Barça y proclama la república rojiblanca

El Atlético expulsa al Barça y proclama la república rojiblanca
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Un gol de Lookman decide una eliminatoria que el Barça equilibra en el arranque con dianas de Lamine y Ferran, pero en la que el equipo rojiblanco se sostiene después de forma agónica
Champions LeagueEl Atlético proclama la república

Un gol de Lookman decide una eliminatoria que el Barça equilibra en el arranque con dianas de Lamine y Ferran, pero en la que el equipo rojiblanco se sostiene después de forma agónica

Ángel Rivero
  • ALBERTO R. BARBERO
Actualizado 14/04/2026 - 23:19CESTMostrar comentarios1024

Araujo echó fuera la última, agónica, el Barça en inferioridad numérica pero apurando sus opciones, y los ocho minutos de prolongación, que fueron ocho años en clave rojiblanca, dieron paso a una explosión del Metropolitano que, no hay conciertos que valgan, debió medirse en demasiados decibelios. Porque el Atlético está en semifinales de la Champions, otra vez, capaz de sostenerse donde nadie se sostendría y siempre a las órdenes del mismo tipo. Un 14 de abril era un gran día para proclamar la república rojiblanca.

El Atlético proclama la repúblicaAtlético de Madrid 1-2 FC Barcelona  Resumen Champions League

El fútbol a veces tiene una lógica aplastante. Se suponía que Lenglet era el eslabón más débil del Atlético, de hecho jugaba porque no había otro en ese puesto, hasta tres centrales de baja, y se admitía de forma unánime que Lamine era el gran peligro del Barça, de hecho ya había probado a Musso prácticamente en la primera jugada. Sumado lo uno y lo otro, con el personal sin romper a sudar aún, el defensa local regaló una pelota absurda para que Ferran habilitara a Yamal y éste gritara a los cuatro vientos con su gol que había eliminatoria.

El Atlético se convirtió inmediatamente en un manojo de nervios, apenas Koke intentando que su gente no se rajara. Por lo táctico, además, el equipo rojiblanco estaba haciendo dos cosas poco habituales, léase adelantar la línea defensiva, léase no apretar al rival que manejara la pelota. Y si la primera aún puede tener un pase, doctores tiene la iglesia, la segunda con Pedri por allí se convertía directamente en un suicidio. Flotaba el canario por donde le apetecía y el caso es que no era el único, para eso Flick había trufado la alineación de tipos capaces de moverse por donde resulte menester, incapaces de estarse quietos.

Resbaló Musso y estuvo a punto de adelantar Olmo lo que en todo caso caería por su propio peso, de hecho el 20 azulgrana también estuvo en el origen de ese segundo gol que dejó los cuartos tal y como estaban antes del Camp Nou, una vez Ferran cruzó la pelota ante la atónita mirada de la zaga rojiblanca. Con el Atlético hecho unos zorros, todavía hizo otro obsequio Lenglet , inmediatamente después, para que Lamine facilitara con el exterior el cabezazo de Fermín y para que el portero argentino evitara el tercero con una acción inverosímil.

Testa del visitante y pierna del local terminaron golpeándose, con perjuicio de la primera, en uno de esos lances que la Liga española resolvería con debates eternos, pero que la Champions liquida sin despeinarse, el caso es que los minutos de atención médica vinieron de perlas en clave Atlético. Fue poco después de la reanudación, de hecho, cuando Griezmann aclaró una jugada para que Llorente percutiera desde atrás por esa banda que ya en Copa fue un coladero, con distinto guardián, y para que su servicio encontrara la letal llegada por el otro lado de Lookman.

El 1-2 había sido la excepción que confirmaba la regla, porque enseguida recuperó el Barça un monopolio de la pelota que le permitía vivir en tres cuartos a la espera de encontrar un agujero, por ejemplo el de Ferran para citarse otra vez mano a mano con Musso, saliendo esta vez perdedor, mientras por el otro lado del área se reclamaba un penalti a Olmo. Al Atlético, así las cosas, ya le iba bien con retirarse al camerino aún con ventaja en el global, sin que hubiera una sola persona en el Metropolitano, las cosas como son, dispuesta a jugarse el patrimonio por la suerte rojiblanca.

El segundo acto nació similar, pero las malas noticias se fueron acumulando para el Barça en forma de lluvia fina. Primero que hubiera fuera de juego en el que había sido tercer gol azulgrana, otra vez Ferran para aprovechar que, esta vez sí, Lenglet había rechazado un primer disparo de Gavi en jugada que hubiera merecido otra determinación de la zaga hasta que apareció el francés. Segundo, continúa la relación, que la aparición de Baena y Nico sentara mucho mejor a su equipo que la de Lewandowski y Rashford al suyo.

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Pero aún hubo más, con el paso de los minutos. Gavi se llevó por delante a Ruggeri en un salto, provocando por un lado otra detención prolongada, por otro que desde entonces el italiano fuera un huracán, liberado quizás de la sangre que sobraba. Cada vez iba a más el cuadro del Cholo, cada vez a menos el de Flick, hasta que Sorloth de refresco encaró portería y el derribo de Eric se tradujo en expulsión una vez comprobado que no había fuera de juego por mucho que se empeñara el de la bandera. El resto fue desesperante en ambos sentidos, porque no se acababa, porque estaba a punto de acabarse, hasta que Turpin proclamó al Atlético semifinalista. Puestos a proclamar...

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Fuente original: Leer en Marca
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