Javier Pascual, vicedirector científico de la Fundación CITAC
«El aumento del cáncer en menores de 50 años es uno de los grandes retos de la oncología»El doctor Pascual atribuye esta tendencia al cambio en los hábitos de vida que se ha producido en el último cuarto de siglo, «incluida la dieta», aunque aún se investigan las causas
Regala esta noticia Añádenos en Google Javier Pascual, vicedirector científico de la Fundación CITAC. (MARILÚ BÁEZ) 20/07/2026 a las 00:46h.El doctor Javier Pascual es el vicedirector científico de la Fundación Centro de Investigación y Terapias Avanzadas del Cáncer (CITAC), un organismo de carácter público- ... privado que nació hace dos años y que, liderado por el oncólogo Emilio Alba, se ha impuesto la misión de llevar a las consultas, con mayor agilidad que hasta ahora, los avances que se logran en el laboratorio. Oncólogo del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, el doctor Pascual es especialista en cáncer de mama y un investigador muy destacado y experimentado. En esta entrevista, repasa los fines de la organización y reflexiona sobre una enfermedad que, según las estadísticas de la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM), va a ser diagnosticada a 11.000 malagueños este año.
—CITAC es una institución creada hace dos años que pretende dar un salto de calidad y acelerar los tiempos de transición de la investigación para que llegue a la ciudadanía de una forma ágil. Queremos alinearnos con la estrategia de la Unión Europea, cuyo objetivo es lograr una supervivencia por cáncer para el año 2030 que se acerque al 70%.
—Una de sus apuestas es la medicina de precisión...
—Queremos aportar en el área estratégica de medicina de precisión. La oncología hoy en día se ha complicado bastante, en el sentido de que conocemos mucho mejor cómo funciona la enfermedad, ya hace mucho tiempo que sabemos que el cáncer son distintas enfermedades, tan distintas como cada paciente. Hace falta un análisis molecular fino de cada paciente. Hemos de intentar buscar la terapia dirigida para la diana exacta del tumor de cada paciente. Ahí CITAC pretende también aportar, desde el punto de vista clínico y, sobre todo, tecnológico.
«Hay tumores huérfanos de programas de diagnóstico precoz que son los que menos oportunidad dan a los pacientes»
—Tratan de impulsar también el diagnóstico precoz...
—Contamos con programas de diagnóstico precoz que funcionan bien en el cáncer de mama, colon y cérvix. Pero hay tumores huérfanos para este tipo de programas que, curiosamente, son los que menos oportunidad dan a los pacientes porque, una vez que ya provocan síntomas, suele ser una situación complicada. Hablo, sobre todo, de los tumores digestivos y del tracto digestivo superior. Hay tecnologías de nueva incorporación como la biopsia líquida o las técnicas de imagen avanzada que probablemente puedan cambiar el panorama. Lo importante es identificarlos cuando el paciente aún no ha tenido síntomas.
—¿Hay una relación entre envejecimiento y cáncer?
—El envejecimiento es una situación cada vez más común en nuestra sociedad. El principal factor de riesgo para desarrollar un cáncer es cumplir años.
—¿Qué va a hacer el CITAC diferente que no se hacía en Málaga hasta ahora?
—CITAC aporta agilidad. Queremos generar un ecosistema propicio para que la investigación en el cáncer llegue más rápido a las personas. El desarrollo de nuevas terapias es un proceso que, desde que empiezan los experimentos hasta que acaba en una consulta de oncología, puede prolongarse 10 o 15 años. Además, la mayoría de los fármacos y de las nuevas estrategias terapéuticas se caen por el camino, esta es la realidad. Existe poca comunicación en general entre la academia y el mundo del desarrollo tecnológico, de compañías diagnósticas, de la industria farmacéutica. Conocemos modelos previos, por supuesto internacionales, pero también en nuestro país, similares a la idea que tenemos en CITAC, donde se ha podido generar este ecosistema que tiene que implicar a actores tanto públicos como privados. Son historias de éxito que han permitido que se generen centros de investigación de primer nivel en nuestro país. Queremos crear en Andalucía una situación similar.
—¿Veremos en la próxima década al cáncer convertido en una enfermedad con la que se pueda convivir durante años?
—Sí, ya lo estamos viendo en algunos tipos de tumores. Es verdad que se han incorporado en los últimos 10 o 15 años nuevas familias de terapias como la inmunoterapia, ahora tenemos una nueva ola de fármacos también potentes como los anticuerpos conjugados que están cambiando bastante el panorama en general. Sigue habiendo tipos de cáncer que responden mal en general a cualquier tratamiento, pero yo creo que la perspectiva ha cambiado, estamos viendo que la supervivencia por cáncer va poco a poco mejorando. Es verdad que, aunque el objetivo no debería ser cronificar, debería ser curar, cada vez entendemos mejor la enfermedad e identificamos mejor a esos pacientes que son candidatos a este tipo de terapias, por lo que un porcentaje de estos probablemente se pueden cronificar de forma indefinida. Cuando hablamos de curar, hablamos de que el paciente pueda desentenderse del hospital y hacer una vida completamente normal sin pensar que va a recaer. Esto es posible en cierta manera con la incorporación de tecnologías nuevas como, por ejemplo, la biopsia líquida.
—Cuénteme en qué consiste la biopsia líquida...
—Ahora mismo hacemos un seguimiento de los pacientes operados con cáncer bastante ineficiente, en el sentido de que estos, cuando tienen suerte y se diagnostican con una enfermedad precoz, si son operables quirúrgicamente, se operan, pero realmente somos poco finos en saber quién va a recaer y quién no. Con la biopsia líquida hay un grupo de enfermedades en las que podemos definir muy bien el riesgo de recaída, después de que los pacientes se operen. Podemos identificar pacientes claramente en riesgo, a los que el seguimiento hay que hacérselo de una forma mucho más intensiva, pero también hay un grupo con un pronóstico excelente, cuyo riesgo de recaída es el equivalente a una persona que nunca hubiera tenido cáncer. A estos probablemente no habría que hacerles ningún seguimiento y podrían ser dados de alta desde el principio.
comentarios Reportar un error