En este especial, WIRED en Español presenta un análisis del panorama actual de la electromovilidad en México y América latina.
ArrowQue existan estos números no es un detalle menor. En México las ventas de autos se reportan mediante un registro que no es obligatorio y que no estaba pensado para eléctricos. El resultado era una subrepresentación tan grande que servía para concluir, falsamente, que "el tema no está funcionando en México". EMA diseñó su Barómetro para corregir esta percepción. No cuenta por marca sino por tecnología, y deja fuera a propósito a los híbridos convencionales, que no considera una solución de cero emisiones. Según Grandio, ocho de cada diez eléctricos que hoy se venden en el país los venden las marcas afiliadas a esta asociación.
Cuatro tecnologías, sin ficha técnica
Grandio propone tres formas de comparar un coche: lo que cuesta comprarlo, lo que cuesta operarlo y su eficiencia real. Y ahí arranca su argumento favorito: un motor de gasolina aprovecha apenas el 30% de la energía. "De los 1,200 pesos que te cuesta un tanque, unos 400 (pesos) mueven el coche; el resto se va en calor, fricción y transmisión". Un eléctrico opera al 90-95%. Cargarlo en casa cuesta alrededor de 200 pesos, un ahorro del 60 al 70% por kilómetro.
Sobre las desventajas es sorprendentemente directo. “¿Las del eléctrico puro? Ninguna, salvo el cambio de hábito que implica la recarga. Si puedes cargar en casa, tienes el 90% del problema resuelto; el otro 10% son los viajes largos”.
El híbrido conectable (PHEV) es el fenómeno del semestre: se vendieron 31,063 unidades frente a 22,236 eléctricos puros. El enchufable ya vende casi 40% más que el eléctrico. A Grandio le convence "siempre y cuando traiga más de 50 kilómetros de autonomía y lo cargues diario". Lo explica así: “imagina un coche de 300 caballos, 150 del motor eléctrico y 150 del de gasolina; si nunca cargas la batería, terminas operando con la mitad y forzando el motor. Su desventaja real es la complejidad de tener dos sistemas: traes todo lo que le puede fallar a una gasolina y todo lo que le puede fallar a un eléctrico, y el servicio sigue siendo el de un motor de combustión”.
Con el híbrido convencional, el que no se enchufa, no tiene paciencia: "es como la Coca Light de los refrescos". Ganas un 20 o 30% de eficiencia, pero sigues dependiendo de la gasolina, sigues yendo a la gasolinera, sigues verificando. Su punto de fondo es que el objetivo no es electrificar, sino reducir emisiones. Un compacto de combustión eficiente puede contaminar menos que una camioneta híbrida grande y no dejar de circular en día de contingencia.
desde el arranque para la digitalización, los servicios de suscripción y la conducción autónoma. Grandio cuenta que su propio coche manejó por sí solo un tramo del segundo piso mientras él platicaba con su inteligencia artificial durante el trayecto.México compra barato (el costo promedio ronda los 25,000 dólares, la mitad que en Estados Unidos) y quien fabrica eléctricos baratos son los chinos. De ahí que los eléctricos que se venden aquí sean, sobre todo, chinos: son casi los únicos que existen en ese rango. Ninguna marca japonesa ofrece hoy un eléctrico en el país.El tamaño del fenómeno chino está subestimado en México porque nos llegan sobre todo noticias de Estados Unidos. Según Grandio, el año pasado China vendió más de 15 millones de híbridos conectables y eléctricos, cerca de la mitad de su mercado; Estados Unidos, en total, vende unos 16 millones de autos. "Con que China crezca 3%, ya está vendiendo más (eléctricos) de lo que el segundo mercado vende de todo".
Y aquí aparece la contradicción mexicana más aguda. México es el mayor exportador de autos eléctricos a Estados Unidos: el Mustang Mach-E y el Chevrolet Equinox eléctrico. Lo irónico es que de esos dos modelos se vendieron menos de 500 unidades aquí el año pasado contra más de 100,000 allá. "Es más caro comprar un coche eléctrico hecho en México, en México, que en Estados Unidos."
Sobre el arancel de 50% a vehículos de países sin tratado vigente desde enero, su crítica es que se justifica como protección de empleos, pero termina protegiendo también la falta de innovación. "Si ellos no hacen eléctricos, ¿para qué le ponemos arancel a los eléctricos?". El golpe todavía no se siente porque las marcas adelantaron inventario; el ajuste, advierte, llegará en los próximos meses.
Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrow