Durante años, la tecnología OLED ha sido la referencia indiscutible en cuanto a calidad de imagen. Negros perfectos, contraste infinito y la precisión de píxeles que se apagan individualmente son sus señas de identidad.
Sin embargo, estos paneles arrastran desde su origen un problema inherente a la naturaleza de los materiales que se usan en su fabricación: el desgaste desigual de sus píxeles, o lo que la industria llama "burn-in" o quemado de la pantalla. Este quemado deja una marca constante en la pantalla de logotipos de las cadenas de televisión, banners e incluso de iconos si se usaban como monitores.
Ahora, la industria cree haber encontrado la pieza que faltaba para resolver este problema del OLED. Se llama PHOLED y su propuesta gira en torno a algo muy concreto: el color azul.
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El punto débil siempre fue el mismo: los diodos
Un panel OLED funciona en base a diodos orgánicos que emiten luz cuando les pasa corriente. Cada píxel genera su propio color sin necesidad de retroiluminación, lo que explica sus niveles de contraste y profundidad en los negros superior frente a tecnologías como el LCD o el MiniLED porque, literalmente, apaga sus píxeles, algo que no pueden hacer las tecnologías basadas en LCD. El problema con el OLED es que no todos los colores envejecen igual.
El subpíxel azul tiene una mayor degradación que el rojo y el verde porque, de los tres colores primarios, el azul tiene la longitud de onda más corta y exige mayor energía para emitirse de forma estable. Por hacer una analogía, es como si un coche azul necesitara ir en segunda marcha y 5.000 rpm para alcanzar una velocidad de 50 km/h, mientras el coche verde y rojo circulan a la misma velocidad, pero con la tercera marcha engranada y a 2.500 rpm. Al cabo de un tiempo, el motor del coche azul sufriría un mayor desgaste de materiales.
Píxeles de una matriz WOLED
Esta limitación histórica ha obligado a desarrollar soluciones intermedias como los paneles WOLED de LG, diseñados precisamente para sortear esa degradación prematura añadiendo un cuarto subpíxel blanco que permitía al subpíxel azul "bajar sus revoluciones". Ese desgaste desigual es la raíz del quemado.
Qué cambia exactamente con PHOLED
PHOLED (Phosphorescent Organic Light-Emitting Diode) significa "OLED fosforescente", y la diferencia clave está en cómo se genera la luz. Los paneles OLED actuales (sobre todo los de gama alta) ya utilizan fosforescencia en los subpíxeles rojo y verde. Sin embargo, el azul sigue siendo fluorescente, que son menos eficientes porque solo aprovechan el 25% de la energía eléctrica que recibe, frente a la eficiencia cercana al 100% que ofrece la fosforescencia.
Lo que PHOLED consigue es extender esa fosforescencia al subpíxel azul, algo que llevaba más de dos décadas sin poder lograrse de forma viable. La razón por la que ha costado tanto es precisamente esa alta demanda energética del azul.
Las moléculas implicadas en el proceso tienen que gestionar niveles de energía mucho mayores, lo que hasta ahora las hacía inestables o demasiado caras de producir a escala industrial.
El beneficio al conseguirlo es triple. Al ser más eficiente, el subpíxel azul necesita menos energía para emitir la misma intensidad de luz, por lo que se reduce el calor que genera. Menos calor implica menos estrés sobre el material orgánico, lo que a su vez alarga su vida útil. Si todos los subpíxeles envejecen de forma más uniforme y más lenta, el riesgo de marcado de la pantalla ser reduce de forma drástica. Es decir, menor consumo, menos calor y más durabilidad para el panel.
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PHOLED frente al OLED actual y al MiniLED
Frente al OLED convencional, PHOLED introduce mejoras medibles, LG Display ha confirmado que su implementación con estructura Tándem de doble apilado (que combina una capa de fosforescencia azul con una capa de fluorescencia azul para mantener la estabilidad) consigue reducir el consumo energético alrededor de un 15% respecto a los paneles actuales.
A nivel de brillo, al aprovechar mejor la energía disponible, el panel puede alcanzar niveles más altos de brillo sin penalizar la vida útil. Algunas estimaciones hablan de pantallas hasta tres veces más brillantes que las OLED actuales una vez que la tecnología madure completamente. En cuanto a su durabilidad, al igualar la eficiencia del azul con la del rojo y el verde, el panel mantiene sus prestaciones durante más tiempo y de forma más homogénea, por lo que el desgaste es más progresivo y "natural".
Frente al MiniLED, que sigue siendo una tecnología LCD con retroiluminación muy precisa, el salto es de naturaleza diferente. MiniLED puede alcanzar niveles de brillo muy altos, pero no puede apagar píxeles individualmente, por lo que no llega al negro puro ni al contraste extremo del OLED. PHOLED mantiene esas ventajas y reduce el principal punto débil histórico de esta tecnología.
Por qué no está ya en el mercado
El diodo azul fosforescente ha sido el gran reto técnico del sector durante más de dos décadas. No se trataba solo de conseguir que funcionara, sino de lograr que fuera estable, duradero y escalable para fabricar un gran volumen de pantallas con unos costes razonables.
Universal Display Corporation (UDC), el principal proveedor de materiales para OLED del mundo, lleva desde 2022 marcando plazos de comercialización que repetidamente se han tenido que retrasar.
La situación cambió en mayo de 2025, cuando LG Display anunció ser la primera empresa del mundo en verificar el rendimiento a nivel de producción masiva de paneles OLED azul fosforescente, ocho meses después de iniciar la colaboración con UDC.
Aunque el logro alcanzado con los paneles PHOLED ya es una realidad, a nivel de implementación, todavía no se ha desarrollado tanto a nivel de escalado. Es decir, todavía sigue siendo muy caro de fabricar. Por ello, se espera que su despliegue sea progresivo.
Tal y como ya ha sucedido con otras tecnologías de pantalla, como el OLED o el MiniLED, con toda probabilidad los primeros dispositivos en incorporar pantallas con esta tecnología serán los de tamaño reducido, como móviles, tablets y portátiles, donde los requisitos de producción son más manejables.
Después llegarán los monitores y, finalmente, los televisores, donde las exigencias de tamaño y coste son más exigentes y el precio del producto es más susceptible de dispararse, por lo que hay que partir de una tecnología de fabricación más desarrollada.
Sin embargo, lo más relevante es que, por primera vez, la industria tiene una solución al mayor problema que presentaba el OLED. Esta solución no es un parche intermedio (como el WOLED), de software o un algoritmo para disimular el desgaste, sino que supone un cambio en el propio material que genera la imagen.
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Imagen | Unsplash (Nick Fewings)
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La noticia
El azul era el problema: cómo la tecnología PHOLED puede acabar con el quemado en pantallas OLED
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
.
El azul era el problema: cómo la tecnología PHOLED puede acabar con el quemado en pantallas OLED
El problema del OLED siempre ha sido que los diodos azules envejecen antes que los rojos y verdes
El PHOLED ha logrado hacerlos más eficientes, reduciendo calor, consumo y desgaste con un nuevo material para los diodos
Durante años, la tecnología OLED ha sido la referencia indiscutible en cuanto a calidad de imagen. Negros perfectos, contraste infinito y la precisión de píxeles que se apagan individualmente son sus señas de identidad.
Sin embargo, estos paneles arrastran desde su origen un problema inherente a la naturaleza de los materiales que se usan en su fabricación: el desgaste desigual de sus píxeles, o lo que la industria llama "burn-in" o quemado de la pantalla. Este quemado deja una marca constante en la pantalla de logotipos de las cadenas de televisión, banners e incluso de iconos si se usaban como monitores.
Ahora, la industria cree haber encontrado la pieza que faltaba para resolver este problema del OLED. Se llama PHOLED y su propuesta gira en torno a algo muy concreto: el color azul.
Un panel OLED funciona en base a diodos orgánicos que emiten luz cuando les pasa corriente. Cada píxel genera su propio color sin necesidad de retroiluminación, lo que explica sus niveles de contraste y profundidad en los negros superior frente a tecnologías como el LCD o el MiniLED porque, literalmente, apaga sus píxeles, algo que no pueden hacer las tecnologías basadas en LCD. El problema con el OLED es que no todos los colores envejecen igual.
El subpíxel azul tiene una mayor degradación que el rojo y el verde porque, de los tres colores primarios, el azul tiene la longitud de onda más corta y exige mayor energía para emitirse de forma estable. Por hacer una analogía, es como si un coche azul necesitara ir en segunda marcha y 5.000 rpm para alcanzar una velocidad de 50 km/h, mientras el coche verde y rojo circulan a la misma velocidad, pero con la tercera marcha engranada y a 2.500 rpm. Al cabo de un tiempo, el motor del coche azul sufriría un mayor desgaste de materiales.
Píxeles de una matriz WOLED
Esta limitación histórica ha obligado a desarrollar soluciones intermedias como los paneles WOLED de LG, diseñados precisamente para sortear esa degradación prematura añadiendo un cuarto subpíxel blanco que permitía al subpíxel azul "bajar sus revoluciones". Ese desgaste desigual es la raíz del quemado.
Qué cambia exactamente con PHOLED
PHOLED (Phosphorescent Organic Light-Emitting Diode) significa "OLED fosforescente", y la diferencia clave está en cómo se genera la luz. Los paneles OLED actuales (sobre todo los de gama alta) ya utilizan fosforescencia en los subpíxeles rojo y verde. Sin embargo, el azul sigue siendo fluorescente, que son menos eficientes porque solo aprovechan el 25% de la energía eléctrica que recibe, frente a la eficiencia cercana al 100% que ofrece la fosforescencia.
Lo que PHOLED consigue es extender esa fosforescencia al subpíxel azul, algo que llevaba más de dos décadas sin poder lograrse de forma viable. La razón por la que ha costado tanto es precisamente esa alta demanda energética del azul.
Las moléculas implicadas en el proceso tienen que gestionar niveles de energía mucho mayores, lo que hasta ahora las hacía inestables o demasiado caras de producir a escala industrial.
El beneficio al conseguirlo es triple. Al ser más eficiente, el subpíxel azul necesita menos energía para emitir la misma intensidad de luz, por lo que se reduce el calor que genera. Menos calor implica menos estrés sobre el material orgánico, lo que a su vez alarga su vida útil. Si todos los subpíxeles envejecen de forma más uniforme y más lenta, el riesgo de marcado de la pantalla ser reduce de forma drástica. Es decir, menor consumo, menos calor y más durabilidad para el panel.
Frente al OLED convencional, PHOLED introduce mejoras medibles, LG Display ha confirmado que su implementación con estructura Tándem de doble apilado (que combina una capa de fosforescencia azul con una capa de fluorescencia azul para mantener la estabilidad) consigue reducir el consumo energético alrededor de un 15% respecto a los paneles actuales.
A nivel de brillo, al aprovechar mejor la energía disponible, el panel puede alcanzar niveles más altos de brillo sin penalizar la vida útil. Algunas estimaciones hablan de pantallas hasta tres veces más brillantes que las OLED actuales una vez que la tecnología madure completamente. En cuanto a su durabilidad, al igualar la eficiencia del azul con la del rojo y el verde, el panel mantiene sus prestaciones durante más tiempo y de forma más homogénea, por lo que el desgaste es más progresivo y "natural".
Frente al MiniLED, que sigue siendo una tecnología LCD con retroiluminación muy precisa, el salto es de naturaleza diferente. MiniLED puede alcanzar niveles de brillo muy altos, pero no puede apagar píxeles individualmente, por lo que no llega al negro puro ni al contraste extremo del OLED. PHOLED mantiene esas ventajas y reduce el principal punto débil histórico de esta tecnología.
Por qué no está ya en el mercado
El diodo azul fosforescente ha sido el gran reto técnico del sector durante más de dos décadas. No se trataba solo de conseguir que funcionara, sino de lograr que fuera estable, duradero y escalable para fabricar un gran volumen de pantallas con unos costes razonables.
Universal Display Corporation (UDC), el principal proveedor de materiales para OLED del mundo, lleva desde 2022 marcando plazos de comercialización que repetidamente se han tenido que retrasar.
La situación cambió en mayo de 2025, cuando LG Display anunció ser la primera empresa del mundo en verificar el rendimiento a nivel de producción masiva de paneles OLED azul fosforescente, ocho meses después de iniciar la colaboración con UDC.
Aunque el logro alcanzado con los paneles PHOLED ya es una realidad, a nivel de implementación, todavía no se ha desarrollado tanto a nivel de escalado. Es decir, todavía sigue siendo muy caro de fabricar. Por ello, se espera que su despliegue sea progresivo.
Tal y como ya ha sucedido con otras tecnologías de pantalla, como el OLED o el MiniLED, con toda probabilidad los primeros dispositivos en incorporar pantallas con esta tecnología serán los de tamaño reducido, como móviles, tablets y portátiles, donde los requisitos de producción son más manejables.
Después llegarán los monitores y, finalmente, los televisores, donde las exigencias de tamaño y coste son más exigentes y el precio del producto es más susceptible de dispararse, por lo que hay que partir de una tecnología de fabricación más desarrollada.
Sin embargo, lo más relevante es que, por primera vez, la industria tiene una solución al mayor problema que presentaba el OLED. Esta solución no es un parche intermedio (como el WOLED), de software o un algoritmo para disimular el desgaste, sino que supone un cambio en el propio material que genera la imagen.