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(De izquierda a derecha) La princesa Alexandra de Hannover, su marido, el jugador de baloncesto alemán Ben Sylvester Strautmann, el príncipe Alberto II de Mónaco, la princesa Charlene de Mónaco, la princesa Akiko de Mikasa de Japón, la princesa Carolina de Hannover, también conocida como Carolina de Mónaco, el diseñador de moda francés Christian Louboutin, el hijo de Carolina, Pierre Casiraghi, y su esposa Beatrice Borromeo (segunda por la derecha) posan a su llegada a la 70.ª edición del «Bal de la Rose». AFP El Baile de la Rosa celebra su 70 aniversario con su versión más futuristaLa princesa Akiko de Japón, invitada de honor y Carlota Casiraghi, la gran ausente
Joaquina Dueñas
Domingo, 22 de marzo 2026, 17:21
... la gala de la Cruz Roja, con su versión más futurista. La princesa Carolina, presidenta de la Fundación Princesa Grace, volvió a confiar la dirección artística a Christian Louboutin que convirtió el Sporting Monte-Carlo en una nave espacial.El príncipe Alberto II y la princesa Charlene; Alexandra de Hannover y su pareja, BenSylvester Strautmann; Pierre Casiraghi y su mujer Beatrice Borromeo disfrutaron de una noche inspirada en el espacio exterior con el vestíbulo convertido en el corredor de embarque hacia una misión espacial y el Salón de las Estrellas transformado en una sofisticada nave interestelar con 250 lámparas que recreaban el firmamento y 950 metros de manteles espejados que, además de multiplicar la luz, daban al entorno un ambiente de ciencia ficción.
Además de la princesa Akiko, entre los invitados destacaron Carlos de Borbón Dos- Sicilias y Camila de Borbón Dos- Sicilias; Lady Kitty Spencer, sobrina de Diana de Gales; la cantante Shirley Bassey; o el piloto de Fórmula 1 Chales Leclerc y su reciente esposa, Alexandra Saint Mleux.
Una excepcional cita a razón de 1.800 euros por persona que también tuvo grandes ausencias. La más sonada, la de Carlota Casiraghi, hija de Carolina de Mónaco, aunque tampoco estuvo su hermano Andrea ni su esposa Tatiana Santo Domingo. También se echó en falta a Estefanía de Mónaco, quien en junio del año pasado anunció su decisión de retirarse de la vida pública, y a sus hijos: Louis y Pauline Ducruet y Camille Gottlieb.
La de este año ha sido la edición número 70 de un evento estrenado por la princesa Grace Kelly en 1954 cuya recaudación se destina a la fundación que lleva su nombre. Con los años, la proyección de la gala benéfica de primavera fue creciendo hasta convertirse en punto de referencia de la sociedad internacional y proyectar Mónaco como destino exclusivo para las élites de todo el mundo. A ello contribuyeron especialmente las conexiones de la esposa de Rainiero con Estados Unidos y Hollywood. Tras su fallecimiento, su hija Carolina cogió el testigo y ha seguido trabajando por el legado filantrópico de su madre hasta hoy.
El año pasado, la gala recaudó 400.000 euros que, según explican sus responsables, se destinaron a apoyar a las familias de niños hospitalizados en 65 centros de Francia y de Mónaco.
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