Política andaluza
El barro toma el Parlamento andaluz en la primera interpelación del PSOE a GaviraEl enfrentamiento encarnizado con Vox irrita a los socialistas, exhibe el deterioro de las formas parlamentarias y obliga a la presidenta de la Cámara a ensayar una solución de compromiso
Regala esta noticia Añádenos en Google Manuel Gavira, este jueves desde la tribuna del Parlamento. (María José López / Europa Press)Sevilla
17/09/2026 a las 12:52h.Si alguien albergaba la esperanza de que la llegada de las responsabilidades de gobierno amortiguara la agresividad verbal, la primera intervención de Manuel Gavira en ... el pleno del Parlamento de Andalucía como miembro del gobierno de la Junta se encargó de destruirla en cuestión de minutos. El estreno desde la tribuna del vicepresidente marcó una continuidad con su etapa como portavoz de Vox y desencadenó una respuesta airada desde las filas socialistas ante la presidenta de la Cámara, Ana Mestre, que también empieza a dar sus primeros pasos en su responsabilidad institucional, no mostró especial pericia en conducir la situación. Durante más de cinco minutos, el Parlamento de Andalucía asistió a un espectáculo tabernario fuera de control.
La socialista Olga Manzano abrió el fuego tildando a los miembros de Vox de «idiotas, machistas y racistas». Unos adjetivos que, en el argot parlamentario actual, casi suenan a cortesía diplomática.
El tono del vicepresidente Gavira no se diferenció del que mantenía en su etapa como portavoz de Vox
La respuesta de Gavira no desmereció las expectativas. En lugar de optar por el sosiego institucional, el recién estrenado vicepresidente prefirió embadurnarse en la trinchera. Sacó a colación la crisis migratoria de Ceuta para afirmar que las españolas sufren «una violación por día», acusó al PSOE de poner en la calle a agresores sexuales con «pulseras de AliExpress» y remató con una frase que levantó las iras socialistas: «Los puteros son ustedes, los que ponen en la calle a los violadores son ustedes y los que justifican una invasión que va a violación por día son ustedes».
Este contraataque levantó las iras de la bancada socialista, que a voces desde los escaños interrumpieron la intervención de Gavira. Los parlamentarios Ángeles Férriz y Josele Aguilar llevaron la iniciativa de un grupo que reclamaba con un volumen y unas formas al margen de los parámetros parlamentarios el amparo de la presidenta de la Cámara.
Incapaz de imponer orden mediante el reglamento y tras llamar repetidamente al orden a los diputados socialistas, Ana Mestre optó por una salomónica solución de oficio y cortar por lo sano: si tocaba borrar el «puteros» del mapa, también había que hacer borrón y cuenta nueva con lo de «machistas» y «racistas».
Viendo que ni el PSOE ni Gavira daban el brazo a torcer para retirarlo por las buenas, la presidenta tiró de galones y sacó la tijera de oficio. La jugada no convenció a nadie y le llovieron palos de ambos lados. El vicepresidente aprovechó para soltar que no aceptaba lecciones de los socialistas porque, según él, carecen de autoridad para dar carnés de feminismo.
Pasado el vendaval, el debate retomó la marcha con el segundo asalto. Gavira insistió en su promesa de que bajo su mandato en Justicia no habrá ni una sola víctima desatendida, mientras devolvía el golpe asegurando que son los propios socialistas quienes las exponen al peligro.
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