No es perceptible a la vista, pero el ombligo de Pedro Sánchez guarda un secreto. De él sale un hilo invisible que lo une a sus ministros candidatos (Pilar Alegría, María Jesús Montero,Óscar López, Diana Morant y Ángel Víctor Torres), las personas que él impuso en los territorios para tratar de recuperar poder político. Ese hilo, pese al esfuerzo de Ferraz y La Moncloa para cortarlo, sigue uniendo al presidente del Gobierno y secretario general socialista con sus candidatos. Y este vínculo supone, para muchos votantes, unir la suerte de ambas partes. Como ha certificado Aragón. Un aviso para navegantes. El final de este cuento no lo escribe Míriam Tirado, autora del libro infantil El hilo invisible, sino los ciudadanos. Y, de momento, no tiene un final feliz para el PSOE: Aragón deja en la UCI la hoja de ruta de Sánchez lanzando a sus ministros a la contienda electoral. Los socialistas caen a su peor registro histórico: 18 diputados. Otro síntoma de desgaste del Ejecutivo.
Tras quedarse en los huesos en las elecciones autonómicas y municipales de 2023, Sánchez trazó un plan basado en ministros-candidatos con un doble objetivo: liderazgos de peso y con foco para intentar recuperar terreno y «alinear los territorios» con la posición de la dirección nacional. Esto es, aumentar el control del partido, minimizando la discrepancia interna. Esta estrategia apela a Sánchez, no ya sólo porque Pilar Alegría, candidata en Aragón, fuera ministra y portavoz del Gobierno hasta hace mes y medio, sino porque nace de él mismo. El PSOE baja cinco escaños -pasa de 23 a 18- y cae 5,2 puntos, con señales de alarma como que Vox está más cerca de los socialistas (4 diputados y 6,3 puntos) que estos del PP ocho asuntos y 10 puntos) o que en una ciudad como Teruel la formación de derecha radical da el sorpasso y supera a los de Alegría en 6 puntos. El resultado es tan malo que ni siquiera el descenso del PP y su dependencia de Vox es alivio o consuelo.
Elecciones Aragón 2026
Elecciones Aragón 2026 HemicicloTanto en La Moncloa como en Ferraz llevan días intentando levantar un cortafuegos aduciendo que no se sentían interpelados por el resultado en Aragón, que el Gobierno «no va a caer», y tampoco Sánchez o Alegría. Pero el hilo invisible que conecta los ombligos está ahí. La veintena de asientos era el umbral que, admitían los socialistas, marcaba el salvar los muebles del fracaso. Dieciocho escaños, igualando el peor registro -Javier Lambán cosechó 18 en 2015, con la diferencia de que pudo ser investido presidente con el apoyo de Podemos, CHA e IU-. «No es un buen resultado», admiten en Ferraz.
Hay hechos que constatan que Alegría era la candidata e imagen de Sánchez en Aragón y que esa vinculación, como advertían fuentes socialistas y gubernamentales, «impulsa una dinámica de voto de castigo a Pedro». Fue la portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE entre julio de 2022 y enero de 2024. Y de noviembre de 2023 a diciembre de 2025 fue portavoz del Gobierno. Un hecho es que la candidata socialista ha tratado de huir de esa imagen gubernamental negándose a protagonizar actos con ministros. Sólo ha compartido escenario con Sánchez. Pero lejos de beneficiarse de la acción de Gobierno, ha sufrido una estrepitosa caída. No es la debacle de Extremadura, pero Alegría no es Miguel Ángel Gallardo. Es la candidata de Sánchez. Fuentes socialistas y gubernamentales admiten que ser «imagen del Gobierno» le ha podido perjudicar aunque también que beneficiar algo.
Elecciones Aragón 2026
Buscar Elecciones Aragón 2026 MapaOtro hecho es que aunque la participación ha subido un punto, el rédito se lo llevan los socios del PSOE. Éste no capitaliza ninguna papeleta: cae cinco asientos, mientras que CHA sube 3 e IU mantiene su escaño. Otra vez, como ya sucedió en Galicia (BNG) o País Vasco (Bildu), el mandato de Sánchez alienta el crecimiento de las fuerzas nacionalistas en los territorios. Son ellos los que traducen en votos su presencia en Madrid y condicionamiento de las políticas. De hecho, Jorge Pueyo, candidato de CHA, no dudó en coronarse como la verdadera oposición al PP.
Extremadura y Aragón dejan patente que el PSOE y el Gobierno tienen un serio problema: no movilizan a sus votantes. No consiguen que salgan de casa y cuando lo hacen no les convencen para que escojan su papeleta. «No ha tenido tiempo para consolidarse», señalan fuentes socialistas al más alto nivel sobre Alegría. Ésta ha sido una visión extendida en el partido: que debió salir antes del Gobierno y no apurar hasta diciembre. En Ferraz se quejan de que ha sido una «campaña sucia y de acoso» hacia su candidata -con la resurrección del caso Salazar por el PP y el «error» de su comida con él- y que ese «ruido» hace «difícil una campaña en positivo, hablar de servicios públicos». Pero hay asuntos propios, fuego amigo del Gobierno, que ha sembrado también minas en el camino. Sólo un mes antes de estas elecciones, Oriol Junqueras, líder de ERC, anunció en la puerta de La Moncloa un pacto con Sánchez para una nueva financiación autonómica que privilegia a Cataluña. «Hombre, hubiera sido mejor que Pedro no la hubiera pactado», reconocen en el PSOE.