La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante la reunión celebrada este jueves en Berlín BCE
Bancos centrales El BCE sube los tipos por segunda vez al 2,5% para frenar la inflación provocada por la guerra de IránLa institución dirigida por Christine Lagarde revisa al alza su previsión de crecimiento y empeora la de inflación, lo que le empuja a más incrementos del precio del dinero.
Más información:El Ibex cede un 1,51%, su mayor caída en más de un mes, el crudo alcanza los 101 dólares y el gas toca máximos desde 2022
Juan Sanhermelando Bruselas Publicada 10 septiembre 2026 14:15h Actualizada 10 septiembre 2026 14:29h Las claves Síguenos Las claves Generado con IAAjustándose al milímetro al guión preanunciado, el Banco Central Europeo (BCE)ha vuelto a subir este jueves los tipos de interés en un cuarto de punto, su segundo incremento del año, hasta situar la tasa de referencia en el 2,5%, su nivel más alto desde abril de 2025.
La institución que preside Christine Lagarde da este paso en un intento de frenar la nueva oleada inflacionista desatada por la guerra de Irán, que ha disparado los precios de la energía.
La reanudación de las hostilidades entre los EEUU y el régimen de los ayatolás ha empujado de nuevo el petróleo por encima de los 100 dólares por barril esta semana, avivando el temor a que el encarecimiento energético termine trasladándose al conjunto de los precios.
El Euríbor supera la barrera del 3%, su nivel más alto desde 2024, y vuelve a encarecer las hipotecas variables"El conflicto en Oriente Próximo continúa generando presiones inflacionistas y se prevé que la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un período prolongado", avisa el Consejo de Gobierno en el comunicado hecho público al término de la reunión.
En agosto, la inflación de la eurozona se aceleró hasta el 3,3%, cuatro décimas más que en julio y su nivel más alto en casi tres años, lastrada por la escalada de los precios energéticos. El repunte aleja aún más al BCE de su objetivo del 2%, considerado compatible con la estabilidad de precios.
Pero el contagio sigue siendo limitado. La inflación subyacente, que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco y ofrece una imagen más estructural de las presiones sobre los precios, se moderó ligeramente hasta el 2,4%. De momento, el shock energético no se ha trasladado al resto de la cesta.
De cara al futuro, los mercados y la mayoría de los analistas ya descuentan una tercera subida de tipos antes de que acabe el año, probablemente en diciembre, porque la guerra de Irán no se resuelve y sigue alimentando la inflación energética. El BCE llevaría así la tasa de referencia hasta el 2,75%, un nivel ya claramente restrictivo para la actividad económica.
El BCE evita, sin embargo, comprometerse con esta senda. En el comunicado difundido tras la reunión, el Consejo de Gobierno se limita a repetir su conocido mantra de que decidirá reunión a reunión, en función de los datos disponibles. La elevada incertidumbre, sostiene, impide anticipar de antemano la trayectoria de los tipos.
No obstante, la institución dirigida por Lagarde ha revisado este jueves al alza sus previsiones de crecimiento para la eurozona, lo que en principio le da margen para seguir endureciendo la política monetaria sin asfixiar la actividad económica.
El BCE prevé ahora que la eurozona avance un 0,9% en 2026 (una décima más de lo que había calculado en junio), el 1,4% en 2027 (dos décimas más) y el 1,5% en 2028. "Esta revisión al alza para 2026 y 2027 refleja principalmente una capacidad de resistencia de la economía de la zona del euro mayor de la esperada", explica en el comunicado.
Al mismo tiempo, los técnicos de Fráncfort han empeorado sus proyecciones de inflación para 2027 y 2028 debido a una senda más elevada de los precios de la energía, que se espera que se transmita en cierta medida a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios.
La tasa de inflación de la eurozona se situará este año de media en el 3% (la misma previsión que en junio) y bajará progresivamente al 2,5% en 2027 (dos décimas más de lo calculado en junio) y el 2,1% en 2028 (una décima más). La tasa subyacente -excluidos la energía y los alimentos- se situará en el 2,5% en 2026, el 2,6% en 2027 y el 2,3% en 2028.
"Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Las plenas implicaciones de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta", dice el comunicado.
Por ahora, la economía europea está resistiendo mejor de lo previsto el shock de la guerra de Irán. La eurozona creció un 0,6% en el segundo trimestre, impulsada por el consumo de los hogares y las exportaciones. Y el mercado laboral mantiene su fortaleza, con una tasa de paro todavía próxima a mínimos históricos.
La subida de este jueves deja la facilidad de depósito en el 2,5%, el tipo que remunera el dinero que los bancos comerciales mantienen a un día en el BCE y la principal referencia de la política monetaria. Es, además, su nivel más alto desde abril de 2025.
El resto de los tipos también sube: el aplicable a las operaciones principales de financiación alcanza el 2,65%, mientras que la facilidad marginal de crédito -el coste de financiarse a un día para la banca- escala hasta el 2,9%.
El mercado ya se había anticipado al movimiento y el euríbor ronda el 3%, encareciendo de nuevo los créditos y las hipotecas.
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