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El BCE tendrá que subir tipos si la guerra se alarga

El BCE tendrá que subir tipos si la guerra se alarga
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El BCE quiere evitar actuar ante un repunte puntual de los precios energéticos, pero replanteará la situación si la tensión se mantiene. Leer
MERCADOSEl BCE tendrá que subir tipos si la guerra se alarga
  • ANDRÉS STUMPF Bruselas
3 MAR. 2026 - 03:13Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, Alemania.RONALD WITTEKEFE

El BCE quiere evitar actuar ante un repunte puntual de los precios energéticos, pero replanteará la situación si la tensión se mantiene.

El Banco Central Europeo (BCE) comienza a acostumbrarse a que los grandes shock geopolíticos trastoquen sus planes monetarios. Ocurrió con la guerra de Rusia en Ucrania, volvió a pasar unos años después con la andanada arancelaria de Donald Trump y, ahora, la amenaza regresa ante la posibilidad de que el conflicto en Oriente Medio genere una nueva crisis energética.

La clave del impacto económico está en los efectos que la subida del petróleo y el gas natural puedan generar sobre la inflación europea, la variable clave de la estabilidad de precios que rige la actuación del BCE.

Con los números manejados al cierre de la sesión de hoy, la institución presidida por Christine Lagardese encamina de forma inevitable a una revisión al alza en los precios en las proyecciones macroeconómicas que debe presentar el 19 de marzo, fecha de su próxima reunión.

Porque en la última actualización, de diciembre, el BCE asumía un precio del gas natural de 29,6 euros y un precio del petróleo de 62,5 dólares este año. Ambos registros se han visto pulverizados en la última jornada. Además, la fecha de cierre de las próximas proyecciones es mañana, miércoles, por lo que el margen para que se revierta este movimiento es tremendamente escaso.

Fuentes cercanas a la institución con sede en Fráncfort señalan que, dada la enorme incertidumbre que ha desatado este conflicto, el BCE podría optar por elaborar varios escenarios para sus proyecciones macroeconómicas, tal y como lo hizo ante el estallido de la invasión rusa de Ucrania. Con ello, se vería menos atado en su política monetaria por unos acontecimientos cuyo desarrollo es completamente desconocido.

Margen para esperar

El BCE, en cualquier caso, cuenta con cierto margen para esperar y ver cómo evoluciona la situación geopolítica en Oriente Medio. Con una inflación que se sitúa en el 1,7% para la zona euro, la autoridad monetaria se encuentra ahora mismo por debajo del objetivo que marca la estabilidad de precios, aunque se esperaba que esta debilidad se revirtiera incluso antes del ataque de EEUU e Israel sobre Irán.

Las nuevas circunstancias podrían borrar de un plumazo cualquier expectativa de nuevo ajuste a la baja de los tipos de interés, pero, al menos de momento, no vuelven a poner sobre la mesa una subida de tipos cercana. Diferentes miembros del Consejo de Gobierno del BCE, como el gobernador del Banco de Bélgica, Pierre Wunsch , apuestan por "no tomar decisiones precipitadas". A su juicio, el BCE debería ser capaz de mirar más allá de impulsos puntuales en la inflación.

Según señalan diferentes expertos, no será la intensidad del shock energético, sino su duración, lo que acabe determinando si el BCE tiene que acabar elevando los tipos de interés de nuevo. Solo si el shock exógeno se mantiene en el tiempo, el BCE se vería forzado a tratar de contener la inflación con condiciones de financiación más estrictas, como hizo en el pasado.

Los futuros sobre los tipos de interés se mantienen en calma

Tranqulidad en los futuros sobre los tipos de interés en Europa. Los inversores, pese al shock energético que podría derivarse del conflicto entre Israel y EEUU con Irán, apenas se han movido en el mercado respecto a los niveles del pasado viernes, la última sesión antes del repunte de la tensión geopolítica. Los futuros sobre el precio del dinero siguen descontando a grandes rasgos que la autoridad monetaria europea mantendrá sus tasas a lo largo del año, sin cambios en el 2% en el que se sitúan actualmente.

A lo que sí parecen haber renunciado los inversores es a su apuesta por un recorte de los tipos de interés, barajado después de la última cumbre monetaria de diciembre, pero que ha ido diluyéndose. Sin embargo, esto no quiere decir que la situación no vaya a cambiar en las próximas jornadas. A diferencia de las casas de análisis, más estables en sus pronósticos, los inversores suelen ser mucho más volátiles en sus apuestas y podrían pasar pronto a barajar un endurecimiento de los tipos si la tensión sigue en aumento.

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Fuente original: Leer en Expansión
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