La contracrónica del Real Madrid - Betis
- JUAN IGNACIO GARCÍA-OCHOA
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El Madrid recuperó la sonrisa en este inicio de 2026 con una victoria contundente ante el Betis, de esas que limpian la cabeza y pueden cambiar dinámicas. El gran protagonista fue Gonzalo, autor de un hat-trick que explica el partido y quizá algo más poniendo a Xabi en el foco: el técnico se volvió a atrever con cosas que últimamente no hacía.
Xabi acertó en todo. Volvió a ser fiel a sí mismo apostando por Gonzalo en el once y coherente manteniéndolo como eje del ataque cuando el resto de delanteros empezó a vaguear. El técnico recuperó también su mano firme quitando a Vini a falta de 15 minutos, pensando en el equipo por encima de cualquier enfado. El brasileño merece un capítulo aparte. El problema ya es mucho más que futbolístico. Vini, que igual ya ha borrado todas sus fotos con el Madrid de Instagram, fue silbado otra vez por el Bernabéu y la brecha parece cada vez más evidente. La grada es inflexible, siempre habla claro y hay un espina ahí que ya no se tapa con un par de regates: quiere más Gonzalos, otro Vinicius y este Xabi.
Gonzalo pide sitio en Yeda
Xabi se atrevió y el Madrid lo agradeció. Con Mbappé fuera por lesión, la apuesta por Gonzalo en el once recordó a los inicios del técnico en el equipo blanco. Ojalá sea una declaración de intenciones de cara al futuro. El técnico confió en el chico y el chico respondió, demostrando con goles, fútbol y carácter que esta temporada merecía muchos más minutos de los que ha tenido. No se escondió, no se arrugó y entendió el partido desde el primer minuto.
El premio llegó pronto. Gol de nueve, de los de siempre y de los que nunca pasan de moda. Cabezazo limpio, amortiguando la pelota, tras una falta lateral y un centro perfecto de Rodrygo para abrir el marcador ante el Betis. Gonzalo amagó, se ganó el espacio a la espalda de Rodríguez la posición y mandó el balón a la red con la convicción del que se sabe delantero. Pleno de confianza, el segundo llegó tras un control con el pecho y una volea imparable para Valles. Uno de los tantos de la temporada en el Bernabéu. Remató la faena con un hat-trick de tacón con la zurda.
Pero más allá de los goles, el canterano dejó los detalles que le convirtieron en revelación durante el Mundial de Clubes: presión constante y trabajo sin balón para el equipo y para incomodar a los centrales. Si Mbappé, como parece, no llega a tiempo, Xabi no tiene más remedio que volverse a atrever con él en la Supercopa. Se ganó la plaza para Yeda.
Rodrygo encara y se va
Rodrygo parece estar de vuelta. No hizo gol, pero volvió a dejar esa sensación de futbolista que desborda, que inventa y que juega con chispa. Sigue creciendo y es uno gran noticia para el Madrid. Ante el Betis reapareció su repertorio en el uno contra uno. Encarando, cambiando de ritmo, perfilándose hacia el área y generando ventajas dejando rivales atrás. Rodrygo volvió a ganar metros con la pelota en los pies y vuelve a ser un problema constante para el lateral. Sin marcar, dejó huella en el juego del equipo. El centro medido en la falta que acaba en el 1-0 y el córner del tercero son pruebas de que está fino y con confianza. No marcó, pero volvió a ser Rodrygo.
El mejor Camavinga en mucho tiempo
Camavinga volvió a firmar uno de esos partidos que explican por qué es tan especial. Dinámico, móvil, siempre activo, interpretó el juego con esa mezcla de energía y criterio que le hace indispensable cuando está bien. Xabi le puso al lado de Tchouaméni, pero no se quedó anclado en una posición, no sabe hacerlo. El francés apareció donde el equipo lo necesitó y le dio ritmo al centro del campo.
Su capacidad para llegar al área rival volvió a marcar diferencias. Arrancando desde atrás, rompiendo líneas con conducción y pisando zona de peligro sin balón, Camavinga fue una amenaza constante para el Betis. Criticado habitualmente por su fútbol desordenado, ante el Betis también tuvo lectura para elegir cuándo acelerar y cuándo pausar.
Partidazo de un Camavinga que contagió intensidad, empujó al equipo hacia adelante y ofreció soluciones en cada jugada.
Rüdiger, una renovación obligada
Rüdiger ha vuelto. Tras las lesiones, el central alemán ha recuperado su mejor versión y el Madrid lo nota. Más firme, más rápido al cruce y con esa personalidad que ordena todo lo que tiene alrededor. Su regreso cambia el comportamiento defensivo del equipo. Con Rüdiger a este nivel, el Madrid se permite presionar más arriba y ser mucho más agresivo. Y cuando el equipo se despista, no duda en alzar la voz para cambiarlo todo.
Por eso el debate sobre su futuro no debería existir. El Madrid está obligado a renovarlo. Por los problemas evidentes que tiene con los centrales y, sobre todo, por el nivel que está mostrando el alemán. Rüdiger es una garantía competitiva que no es tan fácil encontrar en el mercado.
Courtois: un partidazo de media hora
Espectador hasta el minuto 60. Decisivo desde la hora de juego hasta el final. Courtois nunca puede tener un partido plácido. Se relajó el Madrid con 3-0 y le tocó al belga a hacer sus clásicos milagros. Dos paradones a Riquelme y el Cuchu Hernández con 3-1 abortaron los intentos de remontada del Betis. También se alió con los postes a disparos de Lo Celso y Riquelme.
Courtois no dejó su sello parando, sino también en la creación. Dejó solo a Rodrygo con el portero rival con un espectacular saque en la mano que no solo fue potencia, sino visión de juego y concentración plena en el juego.
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