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'El Bigote' Valverde posa en su gimnasio, que lleva su nombre. Migue Fernández Boxeo 'El Bigote' Valverde pide pasoEl púgil de Carlinda, invicto en siete combates profesionales, está a un triunfo de convertirse en aspirante al título nacional del peso ligero, categoría en la que ya figura entre los mejores del país
Málaga
Domingo, 15 de febrero 2026, 01:04
CompartirEl espejo en el que Pablo Valverde (Málaga, 1997) se mira no es otro que él mismo. No aspira a parecerse a nadie más que a su mejor versión. En ese sentido, no quiere escribir su historia basándose en la de otros. 'El Bigote', porque así lo llaman, está cada vez más cerca de cumplir el que se ha convertido en su gran objetivo, en casi su obsesión: el título nacional del peso ligero. El 21 de marzo se las verá con Chimo Eddine en el Palacio San Miguel de Torremolinos, a modo de eliminatoria, por un puesto como aspirante al título español de su categoría, que actualmente defiende el vasco Jokin García.
Este malagueño criado en la barriada de Carlinda no se ha pasado toda la vida boxeando, aunque sí pensando en ello. No fue hasta los 18 años cuando se aventuró, por fin, a practicar ese deporte que desde pequeño estuvo rondando en su cabeza. «Yo le decía a mis amigos que el día que me apuntara empezaría a pelear. No se lo creían». Dicho y hecho. Se curtió como amateur durante varios años, compitiendo hasta en los pesos wélter y medio, hasta que dio el salto a profesional en junio de 2024. Su trayectoria, hasta ahora, es inmaculada: siete victorias (tres por la vía del 'nocaut') y ninguna derrota. Invicto.
Sus buenos números y su impecable desempeño como profesional lo han llevado a ser uno de los púgiles a tener en cuenta en su peso: hoy por hoy figura en el 'top ten' del 'ranking' nacional y es tercero de España para la plataforma Boxrec entre los ligeros. Su próximo contrincante, Eddine, cuenta con un balance de 7-2-1 (2 'KO') y es decimocuarto en esta clasificación nacional, por lo que, con los números en la mano, el malagueño partirá como favorito cara a la pelea de marzo.
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Migue FernándezEl peso ligero, asevera, es su categoría ideal. Se siente fuerte y capacitado para afrontar los recortes de peso necesarios para llegar fino y cumplir con los kilos reglamentarios en las previas de las peleas. Lo que se conoce como el pesaje. Para muchos púgiles, la parte más dura de todo el proceso de preparación. Ese trabajo invisible, fuera del cuadrilátero, y no menos importante. La cara silenciosa del éxito.
Se define a sí mismo como un tipo normal, humilde y amigo de sus amigos. En el 'ring' no hace prisioneros: es un púgil ofensivo y agresivo. De esos que pide el público y por los que más de uno pagaría una entrada. La presión, reconoce, existe: «Siempre la siento, pelee contra quien pelee. Al final estás peleando, no estás jugando». Eso sí, el trabajo bien hecho y su exhaustiva preparación le hace afrontar cada combate con la confianza, la tranquilidad y la determinación que merecen.
Tiene dos entrenadores, Sedano y Juan 'El Gordo'. «Todo lo hacemos juntos, la parte física y lo que es el boxeo», cuenta. En este momento, a poco más de un mes para la que puede ser su próxima gran noche, se entrena de lunes a domingo, aunque el día del Señor hace lo que comúnmente se conoce como 'descanso activo'. «¿Lo que menos me gusta de mi rutina» Levantarme a las seis de la mañana, pero da igual. Luego pienso que soy un máquina», expresa. ¿Y lo que más? «Todo lo demás». Los tres forman un tándem que hasta el momento ha demostrado, con resultados, funcionar a la perfección. Estar perfectamente engrasado.
Profesor y padre
Se ha convertido, a sus 28 años, en un trapero del tiempo. Como decía Marañón. Más allá de la faceta que le ha traído hasta esta cabecera, la de boxeador profesional, también ejerce de profesor (del noble arte) en un club que él mismo abrió hace seis meses, ubicado en la Alameda de Capuchinos. Este mes de febrero, por ahora, cuenta con 60 alumnos. Tiene que hacer encaje de bolillos para cuadrar sus entrenamientos profesionales con los de sus alumnos porque, además, es padre de familia: su hijo, que ya vive el boxeo desde cerca, cumplirá un año este mes de febrero. «No tengo tiempo, pero invierto todo el que tengo en lo que me gusta», asegura. Entre tanto, además, se graduó como técnico superior en Enseñanza y Animación Sociodeportiva, lo que toda la vida se ha conocido como TAFAD. En el gimnasio que lleva su nombre recibió a este periódico, haciendo un hueco en su apretada rutina, para contar su historia y mirar en compañía a su próxima gran cita deportiva.
Su apodo, el de 'El Bigote', no tiene demasiado misterio. Resulta fácil imaginar por qué. «Me lo puso mi primo, cuando empezó a salirme con 16 o 17 años», cuenta. Ahora mismo, asegura, no se lo quitaría por nada del mundo, aunque sí tuvo que hacerlo otrora para combatir. «En amateur había que afeitarse para pelear, aunque eso ya lo quitaron». Recuerden su nombre.
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