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Un nuevo mural en Teherán muestra a la Guardia Revolucionaria asiendo el estrecho de Ormuz. AFP El bloqueo de Ormuz: 10.000 militares, trucos, minas y los móviles de los marineros piratasEstados Unidos afirma que el veto a los buques vinculados a Irán funciona mientras su presidente sopesa si debe levantarlo para favorecer uns nueva negociación o mantener la presión sobre el estrecho
Miguel Pérez
Miércoles, 15 de abril 2026, 20:32 | Actualizado 20:50h.
... a una gran red formada por una quincena de buques de guerra en el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Esta disposición permite a los militares observar a los barcos vinculados a Irán cuando salen del estrecho y conminarlos a dar media vuelta. Previamente, las tripulaciones son informados de la partida de esos navíos desde los puertos iraníes y de su rumbo a través de sistemas satelitales, servicios de Inteligencia, radares marítimos y los drones que el ejército de EE UU ha desplegado en el canal.¿Cuántos buques componen el cerco?
Estados Unidos ha enviado una quincena de fragatas y destructores, aviones de combate (sobre todo F-35) y drones. En cuanto a tropas. se estima la presencia de al menos 10.000 efectivos desplegados, que incluirían infantes de marina y fuerzas especiales.
Estas últimas son especialmente válidas en el caso de que un buque se resistiera al bloqueo y el Comando Central diera orden de detenerlo. Este tipo de operativos suele encomendarse a equipos de élite de doce personas, que abordan el navío en cuestión desde helicópteros SeaHawk –también enviados a la zona– bajo la cobertura de cazas de combate y de las baterías de misiles de los destructores.
De aquí a finales de abril está previsto que llegue a la zona el portaaviones 'USS George H.W. Bush' con su grupo de buques de escolta y más de 6.000 militares a bordo. Otra fuerza adicional a punto de arribar al Pérsico es el grupo anfibio Boxer, que partió hace dos semanas de su base en Estados Unidos con 4.500 marines expedicionarios.
¿Hay o no hay bloqueo?
La pregunta del millón. Si se atiende a las manifestaciones de este miércoles del presidente de EE UU, el filtro debería haber sido levantado y ahora los militares estarían de camino a casa. Pero no es así. También es cierto que las declaraciones de Trump en los últimos tiempos son notablemente volubles.
Algunos expertos en estrategia afirman que el líder republicano se debate entre la posibilidad de levantar el cerco para favorecer una negociación próxima con Teherán, lo que supondría un complejo y costoso repliegue sin saber si habrá que volver a aplicar más tarde otro bloqueo, o mantener la presión con la situación actual. El miércoles, el Comando Central informó que el cierre continuaba. Irán, por su parte, amenazó con extender los ataques al mar Rojo como represalia.
La pregunta del millón. Si se atiende a las manifestaciones de este miércoles del presidente de EE UU, el filtro debería haber sido levantado y ahora los militares estarían de camino a casa. Pero no es así. También es cierto que las declaraciones de Trump en los últimos tiempos son notablemente volubles.
Algunos expertos en estrategia afirman que el líder republicano se debate entre la posibilidad de levantar el cerco para favorecer una negociación próxima con Teherán, lo que supondría un complejo y costoso repliegue sin saber si habrá que volver a aplicar más tarde otro bloqueo, o mantener la presión con la situación actual. El miércoles, el Comando Central informó que el cierre continuaba. Irán, por su parte, amenazó con extender los ataques al mar Rojo como represalia.
¿Un doble cierre endiablado?
Así es. Irán solo autoriza el paso por Ormuz de su flota, los barcos vinculados a su gas y petróleo, aquellos de países amigos y los que pagan el peaje a la Guardia Revolucionaria. Estados Unidos, por su parte, únicamente deja pasar a los navíos que no tengan como salida o destino puertos iraníes ni relación con sus negocios. Un tablero de ajedrez endiablado que mantiene desconcertados y sin un asidero claro a las navieras y, por ende, el comercio internacional.
¿Cuántos buques han cruzado el estrecho?
Toda una incógnita, Estados Unidos afirma que ninguno de los barcos vinculados a Irán ha superado el cerco. Siete petroleros y mercantes que ya se encontraban dentro del Estrecho cuando empezó el bloqueo han sido obligados a regresar nada más salir del canal y ser avistados por los norteamericanos.
Washington afirma, de modo simultáneo, que al menos una veintena de barcos comerciales no relacionados con el régimen islámico han transitado con normalidad desde el lunes, cuando se impuso la orden de cierre. Sin embargo, ni las navieras ni otros sistemas de control marítimo han confirmado este dato. Puede tratarse de simple propaganda o darse el caso de que algún buque haya cruzado el pasaje con el transpondedor apagado para evitar su seguimiento.
Las trampas
Los servicios de Inteligencia y de vigilancia marítima sospechan que un buen número de tripulaciones de barcos sospechosos o pertenecientes a las flotas fantasma de Irán, Rusia y China estarían trucando sus identidades en un intento de superar el veto estadounidense. La mayoría de mercantes, petroleros y gaseros están obligados a navegar con un transpondedor que emite la identificación del buque, su ruta y un número que se corresponde con el código de su país.
Sin embargo, las agencias de Inteligencia han detectado que algunos barcos, sobre todo transportes de gas persa, han suplantado sus números por otros falsos, manipulados o correspondientes a registros cancelados. La flota fantasma rusa ha desarrollado este tipo de engaños y ahora los copian otras embarcaciones y navieras sancionadas. Entre los usados por las compañías clandestinas rusas figura la creación de registros ilegales o apátridas en internet para obtener un código de identificación. Eso sí, tan falso como un rublo de madera.
Una cuestión que algunos capitanes intentan con desigual fortuna consiste en volver locos a los sistemas de seguimiento oficiales. Para ello, simulan que están al mando un barco distinto al que realmente dirigen, apagan y encienden el transpondedor de modo intermitente para saltar continuamente de posición en los radares o alteran la información de su navegación. A veces se desconectan para camuflarse entre las embarcaciones de las flotas sancionadas.
¿Cómo se combaten los engaños?
Los trucos en la mar son como las estafas en tierra; siempre hay alguien que idea un método para adelantarse a la vigilancia oficial. Estados Unidos, así como agencias y centros de control marítimos internacionales, disponen de un amplio abanico de medios técnicos para localizar los barcos; desde satélites de distinta índole hasta las frecuencias de radio, los drones y los aviones de reconocimiento del ejército en el caso del despliegue en Ormuz. En los contextos más sospechosos se puede incluso obtener información de las conversaciones y de los móviles de los propios marineros de las flotas pirata. O se realizan seguimientos a capitanes viejos conocidos por sus sanciones. La última barrera de control la representan los buques de la Armada estadounidense situados en el mar Arábigo y el golfo de Omán.
Desminado
Se levante o no el bloqueo en el estrecho, queda todavía un problema complejo de resolver: el desminado de las aguas, EE UU informó esta semana de que ha comenzado el operativo para limpiar la zona y sospecha que existen menos artefactos de los que Teherán presume. Pero también es cierto que en los momentos de mayor tensión, cuando se cernía la amenaza de posibles asaltos anfibios estadounidenses. la Guardia Revoluconaria iraní lanzó supuestamente numerosos explosivos sin control.
Francia y el Reino Unido han ofrecido tecnología para barrer el estrecho, pero siempre en una operación post-bélica y sin la ayuda de Estados Unidos. También se estudia trasladar a la zona drones antiminas como los que se han utilizado en la guerra de Ucrania para despejar la salida al mar o los cursos fluviales. Los británicos tienen un buen arsenal de este tipo de sumergibles. Los ejércitos europeos y el Pentágono tienen flotas de buques desminadores, pero su número es corto; ha descendido en consonancia con la caída en desuso de las minas marítimas en los conflictos de todo el mundo. Hasta ahora.
Las navieras
No confían. Las navieras son muy precavidas. El principal riesgo a sus intereses es perder un barco, su carga o los dos. Ante el peligro, la lógica es la de retraerse. A día de hoy, los navíos que cruzan el estrecho son anedóticos, mientras más de 2.000 aguardan fuera a que se encienda la luz verde. Las compañias prefieren mantenerse a la espera del fin de las hostilidades o desviarse a otras rutas, aunque sean más largas y costosas. El peligro es Irán, pero argumentan, además, que Estados Unidos tampoco les ha facilitado las suficientes garantías de seguridad de que sus petroleros y mercantes no serán atacados en el canal ni les ha suministrado instrucciones para navegar por el estrecho.
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