Medvedev rompe la raqueta durante el partido contra Berretini. REUTERS
Tenis El bochorno de Medvedev en Montecarlo: destroza su raqueta tras sufrir la peor derrota de su carreraEl ruso cayó 6-0, 6-0 frente a Berrettini y acabó desquiciado ante un público que cantó "olés" con cada uno de los golpes de su raqueta contra el suelo.
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Guillermo Echeverría Publicada 8 abril 2026 14:12h Actualizada 8 abril 2026 14:15hDaniil Medvedev vivió en Montecarlo una de las escenas más bochornosas de su carrera: fuera de sí, destrozando la raqueta a raquetazos mientras la grada coreaba "olés" a cada golpe, completamente desbordado por la frustración.
Su estallido de rabia fue el reflejo de un partido que nunca tuvo bajo control y que acabó en pesadilla: derrota por un doble 6-0 ante Matteo Berrettini, la paliza más dura que se recuerda al ruso en un gran escenario de tierra batida. Más que una simple eliminación del Masters 1.000 monegasco, fue una humillación deportiva y emocional.
El momento más viral del encuentro llegó en el segundo set. Ahogado por los errores no forzados y sin encontrar sensaciones al servicio, Medvedev encadenó varios fallos seguidos y terminó por explotar.
Medvedev definitely still hating playing on clay pic.twitter.com/iklmIxaIkA
— Sam (@LoverLondonGirl) April 8, 2026
Tiró la raqueta, la golpeó una y otra vez contra el suelo y se quedó mirando al juez de silla entre la desesperación y la impotencia. Lejos de empatizar, el público se tomó la secuencia como un espectáculo añadido: cada raquetazo era respondido con un “olé”, como si estuvieran en una plaza de toros y no ante un ex número uno del mundo completamente superado.
Ese descontrol no fue un episodio aislado, sino la consecuencia lógica de lo que estaba ocurriendo en la pista desde el inicio. Berrettini salió decidido a mandar y lo consiguió desde el primer juego, imponiendo su servicio y su derecha pesada.
El italiano castigó una y otra vez el segundo saque del ruso, que no encontraba primeros ni profundidad en sus golpes planos. Medvedev aparecía siempre mal colocado, tarde a la pelota y muy lejos de la línea de fondo, cediendo la iniciativa en casi todos los intercambios. El 6-0 del primer set fue el resumen perfecto: un jugador lanzado contra otro sin respuestas.
Medvedev, frustrado durante su partido contra Berrettini. REUTERS
Lejos de reaccionar tras el descanso, Medvedev se fue hundiendo todavía más en el segundo parcial. Las miradas a su box se hicieron constantes, buscando soluciones que no llegaban. Los juegos al saque se convertían en una tortura, con Berrettini restando profundo y abriendo pista con una claridad táctica apabullante.
Con el ruso desenfocado y la grada en contra, el desenlace parecía escrito. El segundo 6-0 no solo cerró el marcador, sino que selló la derrota más humillante de su trayectoria reciente: un doble rosco y una imagen de derrumbe total que perseguirá a Medvedev durante mucho tiempo.