- AARON KIRCHFELD, SEBASTIEN ASH, IVAN LEVINGSTON Y KANA INAGAKI
El fabricante logró una valoración de 10.000 millones de euros en la secreta subasta de Everllence, pero podría necesitar más fondos para la reestructuración.
El consejero delegado de Volkswagen, Oliver Blume, tuvo menos de 48 horas para celebrar la lucrativa venta de la división de motores diesel para embarcaciones, valorada en 10.000 millones de euros, antes de que el acuerdo quedara eclipsado por sus planes de recortar hasta 100.000 puestos de trabajo.
La venta de una participación mayoritaria en Everllence y la magnitud de los planes de recorte de costes revelados la semana pasada ponen de manifiesto la crítica situación de Volkswagen ante la enorme competencia de las nuevas marcas china y su adaptación a la transición a los vehículos eléctricos.
Bajo la presión de estos desafíos que definen el sector, el precio de la acción de Volkswagen ha caído casi a la mitad desde que Blume asumió el cargo en septiembre de 2022, lo que ha llevado al mayor fabricante de automóviles de Alemania a tomar medidas drásticas.
Los planes de recorte de personal anunciados el viernes, y que se presentarán al consejo de supervisión de VW el próximo mes, constituirían uno de los mayores programas de despidos en la historia empresarial, superando los drásticos recortes de plantilla de General Motors e IBM en la década de 1990.
Blume se enfrenta ahora al reto de llevar a cabo estos recortes masivos y decidir si se deben vender otros activos de VW para cubrir los costes de reestructuración y reducir la deuda, al tiempo que garantiza que el grupo realice las inversiones necesarias para desarrollar su próxima generación de vehículos.
El plan de VW de eliminar casi uno de cada seis de sus 625.000 puestos de trabajo y cerrar cuatro fábricas surgió menos de dos días después de que el fabricante de automóviles concluyera una reñida subasta por Everllence, que captó el interés de importantes grupos de capital riesgo.
Sin embargo, cualquier ganancia obtenida con la venta podría verse anulada por el coste de implementar el nuevo plan de reestructuración, lo que hace poco probable que VW aumente los dividendos para los accionistas, según el analista de UBS, Patrick Hummel.
"Existe una alta probabilidad de que surjan cargos adicionales por reestructuración en la segunda mitad del año, que podrían ascender a miles de millones de euros", declaró Hummel. "Desde la perspectiva de los accionistas, el entusiasmo en torno a la transacción de Everllence prácticamente ha desaparecido".
Según fuentes cercanas al asunto, el fabricante de automóviles logró conseguir una valoración cercana a los 10.000 millones de euros, incluyendo la deuda, por Everllence en una subasta a puerta cerrada, una cifra significativamente superior a los 6.000 millones de euros previstos al inicio del proceso el año pasado.
VW no reveló el valor total del acuerdo con el grupo de capital privado estadounidense Bain, limitándose a afirmar que generó 7.400 millones de euros en ingresos por la venta de la participación mayoritaria, incluyendo la deuda. Generó esa suma a pesar de vender solo el 51% de la participación a una valoración de 10.000 millones de euros, debido a que la operación recurrió a mecanismos de financiación que incrementaron la deuda de la división, según dos personas del entorno.
Su éxito al obtener una valoración tan alta —y los probables costes de su reestructuración, junto con la fuerte inversión necesaria para competir con rivales chinos como BYD— han generado dudas entre inversores y asesores sobre si VW intentará vender más activos y cómo utilizará los fondos.
La incógnita relacionada con las nuevas ventas surge en un momento en que los inversores que buscan refugio ante la caída de los activos impulsada por la IA en sectores como el software muestran más interés en los activos industriales.
Volkswagen ha indicado que podría desprenderse de más activos no estratégicos, incluyendo participaciones en la división de baterías PowerCo y en su unidad de conducción autónoma ADMT. Ya ha reducido su participación en la división de fabricación de camiones Traton.
La opinión más optimista es que VW utilizará los ingresos de posibles ventas para invertir, mientras que la más escéptica es que el dinero simplemente financiará las continuas ineficiencias, según una persona cercana a la empresa.
Los inversores de VW esperan que cualquier nueva venta sea tan rentable como la subasta de Everllence. El proceso, que duró casi diez meses y cuyo nombre en clave era Proyecto Nikolaus (en honor al ingeniero alemán Nikolaus Otto, pionero en el desarrollo de los primeros motores de gasolina), culminó con la victoria de Bain, que superó las ofertas de sus rivales de capital privado, CVC y EQT.
Personas cercanas a los tres postores —identificados con los nombres en clave de Dinamarca, España y Reino Unido— afirmaron que la subasta había generado lucrativos beneficios para VW y que pasaría a la historia como una de las más memorables en el ámbito de las fusiones y adquisiciones en Alemania. Uno de los postores calificó el proceso de subasta de brillante y añadió que "Nunca había visto nada parecido".
La subasta culminó a última hora del miércoles, cuando la dirección y los consejos de supervisión de la empresa estudiaron las ofertas. Los licitantes habían presentado sus ofertas finales en sobres cerrados en el bufete de abogados de VW, Linklaters, en Fráncfort, a las 7 de la mañana.
Bain, CVC y EQT ya habían tenido que acudir a notarios distintos el día anterior, completando así los trámites legales con antelación para agilizar la firma del acuerdo una vez elegido el ganador. Mientras esperaban la decisión el miércoles, cada licitante volvió a su respectivo notario para esperar la respuesta de los asesores de VW, entre los que se encontraban Goldman Sachs y JPMorgan.
Este proceso también tenía como objetivo reducir el riesgo de filtraciones. Otras precauciones incluyeron solicitar a los miembros del consejo de supervisión de VW que entregaran sus móviles antes de reunirse en la sede del grupo en Wolfsburg para valorar las ofertas finales.
Según fuentes cercanas al asunto, otro motivo para la presentación de ofertas selladas fue disipar los temores de que EQT tuviera una ventaja injusta tras aliarse con los principales accionistas de VW, Porsche Automobil Holding y Qatar Investment Authority. Varios miembros del consejo de supervisión de VW, vinculados a dichos accionistas, tuvieron que abstenerse de participar en la decisión sobre las ofertas.
Estas medidas bastaron para convencer a los licitadores de la imparcialidad del proceso, a la vez que impulsaron la valoración, según dos personas con conocimiento del mismo, que añadieron que los licitadores habían acumulado gastos legales y de consultoría superiores a 10 millones de euros, lo que demuestra su interés por adquirir la división.
Al final, todas las ofertas valoraron el negocio en una cifra cercana a los 10.000 millones de euros, lo que hizo que los aspectos no financieros inclinaran la balanza, según fuentes familiarizadas con el asunto.
Aunque las tres partes habían acordado garantías similares de empleo y emplazamiento para Everllence hasta 2030, la propuesta global de Bain se consideró la mejor en función del precio propuesto, el acuerdo de accionistas, el contrato de compraventa y el plan de creación de valor, según las mismas fuentes.
Bain también incorporó a su equipo asiático, experto en los enormes astilleros del continente, y se mostró dispuesto a asumir una mayor parte de los riesgos y costes relacionados con la investigación japonesa a los fabricantes de motores sobre los datos de consumo de combustible.
Tras el éxito de la subasta de Everllence, que avivó la competencia entre los postores, los asesores esperan que las recientes propuestas a VW para vender activos emblemáticos como su marca de motocicletas Ducati —una idea que ya se contempló en 2017— o para sacar a Bolsa al fabricante de superdeportivos Lamborghini ganen terreno.
Algunos analistas señalaron que la probabilidad de que VW venda estas marcas era baja y advirtieron que vender activos deficitarios como PowerCo seguramente no sería tan lucrativo como la venta de Everllence.
El CEO de Scout, la marca estadounidense de pick-up de Volkswagen, declaró a Financial Times este año que una OPV de este negocio también era una alternativa. La compañía está haciendo un estudio de viabilidad para atraer inversores externos a la marca Scout, según una persona familiarizada con las deliberaciones.
Los directivos de VW también se ven obligados a valorar la posibilidad de ahorrar dinero reduciendo la inversión en algunos de sus negocios, como PowerCo.
Volkswagen declinó hacer comentarios sobre la posible venta de otros activos importantes. Indicó que la decisión sobre cómo utilizar los ingresos de la venta de Everllence se tomaría más adelante.
Mantener el efectivo en su balance podría reducir la presión para seguir recortando inversiones, pero la dirección también podría verse presionada a compartir las ganancias con los inversores.
"Si se analiza su rentabilidad y el flujo de caja de los últimos años, no es descabellado conservarlo", afirmó una persona cercana a la empresa.
© The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
Volkswagen eliminará hasta 100.000 empleos en un drástico plan de reducción de costesRenault se une a VW y Stellantis para impulsar el plan 'Made in Europe'Muere López de Arriortúa, el ingeniero que soñó con fabricar coches en Amorebieta Comentar ÚLTIMA HORA-
11:12
Iqana, la primera gestora de 'criptos' española con licencia MiCA
-
11:00
El bitcoin baja de 60.000 dólares con otro goteo en los ETF
-
10:52
La huelga de Renfe de hoy cancela 320 trenes y tendrá servicios mínimos del 73% en Alta Velocidad
-
10:40
Arranca la puja para hacerse con Tubos Reunidos
-
10:37
El Gobierno eleva al 2,6% la previsión de crecimiento para 2026, cuatro décimas más