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«El cáncer es una enfermedad en la que todavía se tiene que avanzar mucho»

«El cáncer es una enfermedad en la que todavía se tiene que avanzar mucho»
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Alés es una de las grandes protagonistas de la investigación oncológica hecha en IBIMA, convertido ya en uno de los institutos más potentes del país

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Imagen de la doctora Alés, en la sede de IBIMA ubicada en el Hospital Civil. MARILÚ BÁEZ

Inmaculada Alés. Coordinadora clínica de la Unidad Oncohematológica CIMO de IBIMA

«El cáncer es una enfermedad en la que todavía se tiene que avanzar mucho»

Alés es una de las grandes protagonistas de la investigación oncológica hecha en IBIMA, convertido ya en uno de los institutos más potentes del país

José Antonio Sau

Martes, 10 de marzo 2026, 00:20

... Médica del Hospital Regional Universitario de Málaga. Centra su actividad en el manejo y tratamiento de tumores digestivos y neuroendocrinos, además de contar con una sólida trayectoria docente. Los datos de 2025 del IBIMA confirman que se ha convertido en uno de los institutos de investigación más potentes del país. En esta entrevista, la doctora Alés repasa la actividad investigadora del centro y los restos que tiene por delante.

«Nosotros estamos empezando a ser ya una referencia nacional e internacional»

–Las fases tempranas son las que más crecen: un 23%. ¿Qué significa esto para los pacientes oncológicos de Málaga en términos de acceso precoz a los tratamientos innovadores?

–Pues es muy importante. Un porcentaje pequeño de fase 1 supone que los pacientes puedan recibir en épocas tempranas de su enfermedad tratamientos dirigidos. Y luego tenemos otro porcentaje de fase 1, que es de mayor cuantía, que son pacientes que han agotado todas las líneas de tratamiento y que, en consulta, encuentras con buen estado general, con parámetros analíticos que son buenos y que podrían recibir más tratamiento. Esa es una puerta de entrada a que esos pacientes reciban una terapia que generalmente es innovadora, dirigida y demás. Le tengo que decir hace años, cuando no teníamos en los hospitales malagueños las unidades de fase 1, estos pacientes los tenías que derivar a centros de referencia que fundamentalmente estaban en Barcelona y en Madrid. Eso suponía tener que viajar, muchos incluso tenían que buscarse un domicilio allí. Nosotros hemos ganado mucho para nuestros pacientes oncológicos, porque ya no tienen que preocuparse. Esa cantidad de ensayos de fase 1 les permite estar en su entorno, venir a un hospital que está a pocos metros, que además ya lo conocen. Es fundamental para este paciente.

–Cuando hablamos de fase 1, dentro del concepto que engloba a fases tempranas, ¿qué significa?

–La fase 1 es, digamos, la evolución hasta que un fármaco entra y se comercializa. Fase 1 es el primer contacto de ese fármaco en pacientes. Y ahí lo que testamos sobre todo es la tolerancia y también la respuesta. Necesita un control exhaustivo.

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La doctora Alés, durante la entrevista. MARILÚ BÁEZ

–Cerca de 500 nuevos pacientes al año se benefician de terapias innovadoras gracias a los ensayos clínicos. ¿Eso cómo se traduce en la práctica asistencial diaria del hospital?

–Pues en la práctica habitual nosotros vemos pacientes que no entran en ensayos y pacientes que entran en ensayos. Entran en el mismo circuito. La única diferencia es que es verdad que para los pacientes que están en un ensayo clínico se está testando una terapia innovadora que está acompañada de una serie de efectos secundarios que hay que vigilar. Eso conlleva que esos pacientes estén más controlados. Y les tienes que hacer una serie de pruebas analíticas en los tiempos que el ensayo te fija. Si es cada dos meses, cada dos meses. La mínima detección o sospecha de una toxicidad hay que comunicarla a los monitores médicos del ensayo, hay que vigilarla. El paciente que no entra en un ensayo ya recibió un tratamiento que nosotros ya sabemos manejar, conocemos la toxicidad. Entonces, ese paciente es más flexible y seguimos los estándares que los estudios pivotales, los estudios de registro, nos marcaron.

«Cuando se propone un ensayo a un paciente siempre digo que es una gran oportunidad»

–En 2025 se han puesto en marcha 148 nuevos ensayos con terapias avanzadas desde Málaga. ¿Estamos ya en condiciones de hablar de la ciudad como un polo de investigación oncológica de referencia?

–Pues como malagueña te puedo decir que mi sensación es que nosotros ya estamos entrando en ser referencia a nivel nacional y a nivel internacional. Esto es por el trabajo en equipo, porque la institución y los dos hospitales estamos coordinados, la Universidad de Málaga... Eso lleva a que seamos referentes. Cuando tú entras en un ensayo clínico te comprometes a incluir una serie de pacientes, a hacer la actividad como marca el protocolo. Y eso se va revisando. Monitores médicos vienen cada mes y medio, aproximadamente, revisan nuestras historias, que todo esté en orden. Y cuando terminas el estudio, analizan cómo ha sido tu trabajo en ese ensayo clínico. Es decir, si tú has cumplido con el reclutamiento al que te comprometiste, si has hecho las cosas bien. Luego están las auditorías, que son tanto de promotores como de agencias. El año pasado tuvimos una de las americanas, la FDA. Cuando te toca una auditoría te pones nerviosa, porque miran todos los documentos. Después hacen un informe. Eso lleva a que los promotores vean que trabajas bien y que tu centro lo tengan como referente.

–El 36% de los estudios clínicos se centran en terapias innovadoras. ¿Qué tipo de innovaciones marcan, ahora mismo, la diferencia real en supervivencia o calidad de vida?

–Lo más innovador ahora mismo son las terapias dirigidas, que entran dentro de la cascada de la carcinogénesis. Hay una serie de alteraciones moleculares, de sobreexpresión. Actúan bloqueando esa cascada. Tenemos también la inmunoterapia, que ha supuesto una revolución. Los avances no son iguales para todos los tumores, pero, por ejemplo, en los melanomas, en pulmón han supuesto que haya largos supervivientes, casi podemos hablar de curación. También las terapias celulares, las terapias CAR-T, sobre todo para tumores hematológicos. Parece que en tumores sólidos no funcionan tan bien. Después también están los anticuerpos inmunoconjugados: va un anticuerpo dirigido contra una diana, está unido con un 'linker' a un citostático, llega directamente a la célula donde tiene esa alteración y el citostático entra. Eso hace que sea una terapia muy centrada en la célula tumoral y que no dañe a otros órganos.

–La investigación en cáncer concentra el 43% de toda la financiación captada por IBIMA. ¿Esto es una apuesta estratégica del instituto o una respuesta natural a la magnitud del problema?

–Se dan las dos cosas. El cáncer a día de hoy todavía es una enfermedad en la que se tiene que avanzar mucho. Todavía no curamos a todos los pacientes y necesita avanzar. Esto ha hecho que dentro de IBIMA sea uno de los puntos de más crecimiento. Hay otras líneas, endocrino, cardio... pero esta es en la que más hay crecimiento.

–Como oncóloga, ¿qué le gustaría que supieran los pacientes cuando oyen hablar de ensayos clínicos y terapias innovadoras?

–Cuando se les propone un ensayo, siempre digo que es una gran oportunidad para el paciente.

«Todavía no curamos a todos los pacientes y se necesita avanzar en investigación»

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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