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El cable que usas para todo (y no conoces realmente)

El cable que usas para todo (y no conoces realmente)
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Guía para encontrar el HDMI 'perfecto': ni el más barato, ni el de oro, ni el que más grosor tiene. Existen diferentes versiones y no todas sacan provecho a los aparatos más modernos
El cable que usas para todo (y no conoces realmente)

Guía para encontrar el HDMI 'perfecto': ni el más barato, ni el de oro, ni el que más grosor tiene. Existen diferentes versiones y no todas sacan provecho a los aparatos más modernos

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José Carlos Castillo

12/07/2026 Actualizado a las 19:28h.

Hay un cable que se ha convertido en imprescindible dentro del hogar, además del que usamos para cargar la mayoría de nuestros aparatos, aunque no ... lo conocemos muy bien. Responde a las siglas HDMI (High-Definition Multimedia Interface o Interfaz Multimedia de Alta Definición) y surgió en 2002 de la mano de los principales fabricantes. Toshiba, Philips o Sony querían acabar con el desaguisado de cables para vídeo y audio existentes, de forma que solo necesitásemos uno para conectar cualquier cosa al televisor (reproductores multimedia, barras de sonido…).

  1. No reutilices

Han surgido múltiples versiones desde el primigenio estándar HDMI 1.0, capaz de transmitir vídeo a resolución Full HD con una frecuencia de refresco de 60 hercios. Los cables anteriores al HDMI 1.4 se consideran prácticamente obsoletos y por consiguiente no sacarán todo el partido a los aparatos más modernos.

Por este motivo, VCOM, uno de los principales fabricantes de cableado, recomienda «hacer coincidir el cable con las necesidades del dispositivo». Lo más normal es que si compramos un decodificador o una consola de videojuegos (por poner dos ejemplos), sus fabricantes incluyan el HDMI más apropiado dentro de la caja. Reutilizar uno que ya tuviésemos conectado al televisor, por la pereza de 'quitarle el plástico' al nuevo, puede hacer que obtengamos una peor calidad de imagen o que esta no resulte lo fluida que debería.

  1. ¿Mejor el más moderno?

Si el aparato no incluyese cable, debemos adquirir uno fijándonos atentamente en la versión del estándar que figura en su envoltorio. Sin ponernos demasiado técnicos, los cables compatibles con HDMI 1.4 bastan para usar con los primeros modelos de televisores 4K (lanzados a partir de 2011); los compatibles con HDMI 2.0 dan buen resultado con paneles 4K HDR a 60 Hz (los más extendidos a día de hoy); y los compatibles con HDMI 2.1 resultan inexcusables con consolas como PlayStation 5 o Xbox Series, al soportar resoluciones 4K a 120 Hz y las últimas tecnologías de imagen. También necesitaremos este último para aprovechar unos televisores 8K que, por lo pronto, siguen resultando tan prohibitivos como anecdóticos.

Se habla también del estándar HDMI 2.2 (para futuribles resoluciones 12K), pero su utilidad aún no está justificada. El consejo general, por tanto, viene a ser comprar cables compatibles con HDMI 2.1 para todos aquellos dispositivos adquiridos a partir de 2020, ya que, además, nos aseguran estar cubiertos (tecnológicamente hablando) durante la próxima década. Por otro lado, si tenemos que cambiar de televisor, no está de más comprobar que sus conectores HDMI sean compatibles con este estándar.

  1. Ni de oro ni el más largo

Ahora bien, una cosa es tener un cable 'moderno' y otro dejarse llevar por el marketing, como ocurre con los HDMI con conectores chapados en oro y su supuesta mejor calidad de imagen. Desde VCOM son claros: la premisa es «falsa. En condiciones normales de uso no mejoran la calidad de la señal, tan solo resisten mejor a la corrosión». Otro asunto es la longitud del cable: se dice que no afecta, pero sí lo hace. «A diferencia de las señales analógicas, los datos digitales pueden degradarse con la distancia debido a la atenuación y el ruido eléctrico». Así que si te vale con uno de medio metro, mejor que el de dos. Y ojo también con el grosor: «El más grueso no es el que mejor rinde. El diámetro del cable incrementa su blindaje, pero no aumenta el ancho de banda y, por lo tanto, no impacta en la calidad de las imágenes», aportan los especialistas.

  1. ¿Y el audio?

Otro de esos mitos extendidos es que estos cables no afectan a la señal de audio: «Otra vez falso. Un HDMI de mala calidad puede causar cortes de audio o problemas de sincronización si falla de forma intermitente», aportan desde VCOM, que también nos recomiendan fijarnos en el precio porque lo barato nos puede salir caro. Aunque muchas veces las diferencias vienen más dadas por la marca o la presentación que por la calidad en sí, aquellos cables con peor construcción (y, por tanto, más asequibles) pueden provocar interferencias o pérdidas de señal. Además, su conector puede dilatarse con el calor o dañarse con el paso del tiempo, fruto de quitarlo y ponerlo muchas veces.

¿La novedad? Adaptadores inalámbricos

De un tiempo a esta parte se han popularizado los adaptadores HDMI inalámbricos, que permiten enviar vídeo desde ordenadores, 'smartphones', tabletas… a un monitor, proyector o televisor sin necesidad de cables. Basta conectar el transmisor y receptor incluidos para que se comuniquen a una distancia de hasta 40 metros, sin necesidad de wifi y con una baja latencia (retardo de la imagen). Aunque más inestables, también son populares tecnologías como AirPlay (Apple) o Chromecast (Google) para duplicar puntualmente la pantalla de nuestro teléfono.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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