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El calvario de la menor que saltó por el balcón en Torremolinos para escapar de su maltratador

El calvario de la menor que saltó por el balcón en Torremolinos para escapar de su maltratador
Artículo Completo 834 palabras
La Fiscalía solicita que el acusado sea internado en un centro psiquiátrico durante 16 años y nueve meses al considerar que tenía sus facultades mentales mermadas; mientras que, la abogada que defiende a la víctima pide que ingrese 21 años en prisión
El calvario de la menor que saltó por el balcón en Torremolinos para escapar de su maltratador

La Fiscalía solicita que el acusado sea internado en un centro psiquiátrico durante 16 años y nueve meses al considerar que tenía sus facultades mentales mermadas; mientras que, la abogada que defiende a la víctima pide que ingrese 21 años en prisión

Regala esta noticia Añádenos en Google El balcón por el que saltó la joven. (Sur)

María José Díaz Alcalá

02/06/2026 a las 15:06h.

Eran las tres menos veinte de la tarde cuando una joven de (entonces) 17 años llegó a su casa, en Torremolinos, tras pasar la mañana ... en el instituto. No esperaba nadie en la vivienda y echó la llave por dentro. Fue a la cocina. Se preparó un bocadillo. Pero, escuchó un ruido en el pasillo. Salió y vio algo que no identificó. Pensó que era su gato. Al acercarse, agachada mirando de qué se trataba, su expareja —que tenía una orden de alejamiento—, tratando de ocultar su rostro y sin mediar palabra, comenzó a golpearle. Aunque la menor trataba de zafarse, le atizó con un hacha en la muñeca derecha, en la espalda y en la cabeza. La única escapatoria que encontró la joven fue saltar por el balcón. Así consiguió salvar su vida. El presunto responsable (acusado de intento de asesinato, allanamiento de morada y quebrantar orden de alejamiento) se sentará en el banquillo de los acusados a finales de este mes, ante un jurado popular, que dirimirá sobre su culpabilidad.

Eran las once y media de la mañana cuando supuestamente accedió a la urbanización y, de ahí, al aparcamiento subterráneo comunitario y al bloque concreto de la vivienda. Tras merodear por el pasillo de la planta baja, con las zapatillas en la mano, se quedó entre las plantas una y dos. Siempre según el relato del Ministerio Público, se encaramó a la ventana que da a un patio de luces y así consiguió impulsarse para acceder al lavadero del piso de la joven y, a continuación, al interior del inmueble. No había nadie y esperó dos horas a que llegara su exnovia.

«Me encantas y no sé qué hacer, ojalá vernos pronto y besarte»

Carta del acusado

Durante ese tiempo le escribió una nota en la que le decía que era «preciosísima»: «Me encantas y no sé qué hacer, ojalá vernos pronto y besarte». También fue al baño y estuvo escondido debajo de la cama hasta que la joven llegó y se produjo el ataque. Tras lograr escabullirse de su verdugo (que en ese momento no reconoció), atravesó corriendo el salón, hacia el balcón, y se precipitó. Cayó sobre el toldo de un bajo, que amortiguó parcialmente su caída y que se terminó rajando. De esta manera, sufrió múltiples lesiones por las que tuvo que ser incluso operada. Aunque en la actualidad «está estabilizada», presenta diversas secuelas funcionales, estéticas y psíquicas. Una forense especialista concluyó que padece trastorno por estrés postraumática que se considera grave.

El procesado, por su parte, salió por la puerta del piso, bajó hasta el garaje y se autolesionó con un cristal. Aunque la Fiscalía considera que el procesado es culpable, detalla que padecía Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) con brotes psicóticos, pensamientos intrusivos y alteraciones sensoperceptivas, y que aquel día tenía «totalmente anuladas sus capacidades intelectivas y volitivas». Por este motivo, solicita la eximente completa y la libre absolución penal del acusado, una fórmula jurídica que implica que el procesado no sea castigado con penas de prisión ordinarias al no ser legalmente responsable de sus actos debido a su estado mental.

En lugar de la cárcel, la acusación pública pide que sea internado en un centro psiquiátrico adecuado a su patología y solicitan que la duración de estas estancias se corresponda con los años de prisión que le corresponderían por cada uno de los delitos cometidos: 14 años de internamiento por el intento de asesinato, dos años por el allanamiento de morada y nueve meses más por haberse saltado la orden de alejamiento. En materia de responsabilidad civil, la Fiscalía exige que el procesado indemnice a la joven con 143.142,54 euros.

Por su parte, la acusación particular, ejercida por la abogada Regina Apalategui en representación de la víctima, descarta la eximente completa y pide la siguiente condena: 16 años de prisión y nueve meses por la tentativa de asesinato con las agravantes de parentesco y disfraz; tres años y seis meses por allanamiento de morada, y nueve meses más por quebrantar la orden de alejamiento. De esta manera, la pena solicitada ascendería a 21 años de cárcel.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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