Discurso del exministro Péter Szijjártó en un foro de inversión de BYD en 2024 RRSS
Europa El canciller de Orbán regó a la gigante china BYD con el dinero de los húngaros: Pekín le premia con un puesto en la empresaPéter Szijjártó será jefe de relaciones exteriores y desarrollo de nuevas líneas de negocio del grupo chino BYD.
Orbán lo considera el "fichaje estrella" del verano; Péter Magyar advierte de que "genera serias preocupaciones morales y legales".
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Kitty Udvaros Publicada 18 julio 2026 02:49h Las clavesLas claves Generado con IA
El exministro de Asuntos Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, anunció esta semana que renunciaría a su escaño en el Parlamento tras recibir una oferta "sumamente honorable": convertirse en jefe de relaciones exteriores y desarrollo de nuevas líneas de negocio del grupo chino BYD.
Para el primer ministro húngaro Péter Magyar, el hecho de que el aliado de Viktor Orbán vaya a dirigir BYD, "empresa a la que apoyó con cientos de miles de millones cuando era ministro de Asuntos Exteriores, genera serias preocupaciones morales y legales".
Szijjártó reveló que había sido contactado por varias grandes empresas internacionales después de las elecciones húngaras del 12 de abril, que pusieron fin después de 14 años a la era Orbán, y que desde entonces tenía varias ofertas encima de la mesa.
Su decisión de aceptar el puesto de ejecutivo responsable de las relaciones externas de BYD y el desarrollo de nuevas líneas de negocio estuvo precedida de un largo proceso de negociaciones.
Szijjártó ingresó en el Parlamento en 2002 y fue portavoz personal de Orbán desde 2010. Se convirtió en secretario de Estado de Asuntos Exteriores y Comercio Exterior desde 2012 y ministro de Asuntos Exteriores y Comercio Exterior desde 2014 hasta 2026.
Los jóvenes que crecieron en la Hungría de Orbán y votaron a Magyar para quitarle el poder: "Estamos haciendo historia"Como ministro de Exteriores fue uno de los responsables de 'la política de apertura hacia el Este', con la que Hungría de Orbán pretendía convertirse en un puente entre Occidente y las potencias orientales.
La reacción de Magyar
El primer ministro se pronunció al respecto a través de un vídeo publicado en su página de Facebook en el que afirmaba tener en sus manos el acuerdo que Szijjártó había firmado recientemente para apoyar a BYD.
No dio detalles sobre su contenido, sino que se limitó a hablar en términos generales sobre las gestiones de Szijjártó a fin de conceder importantes subvenciones estatales para la empresa china.
Magyar sospecha que la firma china busca retribuir el apoyo que Szijjártó le brindó durante su gestión como ministro. En este sentido, sentenció que ni él ni Orbán han trabajado nunca en favor de los intereses húngaros.
Asimismo, señaló que este movimiento explica por qué el exministro de Asuntos Exteriores priorizó la implantación de fábricas chinas de baterías y vehículos en el país, a pesar del riesgo que suponían para la salud de la ciudadanía.
"Con la revelación de Szijjártó de hoy, un mundo de mentiras se ha derrumbado", declaró Magyar, quien sostiene que el millonario fichaje de Szijjártó por BYD demuestra su sumisión a las directrices de Pekín: "Un político patriota húngaro nunca haría tal cosa".
Sin embargo, Orbán discrepa rotundamente; no sólo calificó la incorporación de Szijjártó a la multinacional china como el "fichaje estrella" del verano, sino que su propio partido, el Fidesz, se apresuró a felicitar públicamente al exministro.
Para Magyar, en cambio, esta deriva marca el inicio del fin del partido, argumentando que el Fidesz sólo ha permanecido cohesionado a lo largo de los años por mera ambición de poder y enriquecimiento personal.
"Fidesz dependía del Estado húngaro ocupado. Su verdadero fin no es una votación parlamentaria ni la 17.ª enmienda a la Ley Fundamental, sino la cobardía, la hipocresía y el egoísmo de sus propios líderes", concluyó.
El primer ministro húngaro Péter Magyar en una conferencia de prensa en Budapest, Hungría Marton Monus Reuters
Magyar insistió en que la descomposición del antiguo oficialismo se está acelerando drásticamente, denunciando la dudosa ética del exministro en su transición al sector privado: "La completa desintegración del antiguo partido Fidesz continúa a un ritmo cada vez mayor. El exministro había representado anteriormente intereses extranjeros".
"Ahora será el director de una empresa china para la que antes había hecho lobbying para obtener enormes subvenciones estatales húngaras", añadió.
Para Magyar, la gravedad de la situación resulta evidente: "La diferencia con respecto a antes radica en que, a partir de ahora, no será el pueblo húngaro quien pague a Péter Szijjártó por el mismo trabajo, sino su empresa".
Asimismo, el primer ministro aprovechó para señalar las crecientes grietas internas dentro de la antigua formación gobernante, aludiendo a los movimientos de antiguos aliados: "Los líderes políticos de Fidesz están abandonando el barco uno a uno y hasta han anunciado la creación de una nueva formación".
Sus palabras hacían referencia directa a Orsolya Ferenczi, quien poco antes había anunciado que "debe construirse una comunidad política sólida que trascienda los marcos políticos partidistas, tanto de Fidesz como de Tisza".
A juicio de Magyar, este colapso no se limita a las bases del partido, sino que afecta directamente a su representación en el legislativo. Desde su perspectiva, el grupo parlamentario "está oficialmente en vías de extinción, siguiendo los pasos de otros partidos que impulsaron el cambio de régimen".
Para concluir, lanzó un duro reproche contra la aparente indiferencia del mandatario ante la crisis interna de su partido: "Y mientras tanto, Viktor Orbán, que ha llevado a su propia comunidad política a chocar contra un iceberg, publica sobre crisis constitucional, pero en realidad se ha ido a Estados Unidos con su familia y oligarcas a ver partidos de fútbol".
"Así se acaba la gloria del mundo", remató.
La empresa china BYD
El Gobierno de Orbán apoyó la inversión de BYD en Szeged, una importante ciudad en el sur de Hungría, con 361 millones de euros, en forma de alivios fiscales y fomentos infraestructurales.
La primera noticia sobre la posible llegada de una importante inversión china a Szeged surgió en octubre de 2023, justo cuando el entonces primer ministro se encontraba de visita oficial en China, donde llegó a reunirse con el fundador de BYD.
El logo de la empresa china BYD Fabian Bimmer Reuters
Aunque en un principio el Ejecutivo optó por el silencio y evitó pronunciarse sobre las negociaciones, el hermetismo se rompió a finales de 2023 con el anuncio oficial del acuerdo: la multinacional levantaría su primera planta de producción europea en Szeged.
El propio Szijjártó no dudó en catalogar la operación como uno de los mayores hitos en la historia económica de Hungría. Para asegurar el proyecto, el Gobierno respaldó la iniciativa con una generosa inyección de fondos públicos, cuyos detalles fueron saliendo a la luz a través de los medios locales.
Para empezar, se destinó una partida de 46.000 millones de florines —equivalentes a unos 127,79 millones de euros— para la creación de un parque industrial.
De esa cantidad, 21.000 millones de florines —cerca de 58 millones de euros— se desbloquearon de forma inmediata para una obra que el Ejecutivo se había apresurado a declarar de importancia nacional estratégica incluso antes de hacer público el acuerdo.
A este esfuerzo financiero para adecuar los terrenos se sumaron sustanciosos subsidios directos para la edificación de la propia factoría, una cuantía adicional que, sin embargo, el Gobierno ha preferido mantener bajo estricta confidencialidad.
El exprimer ministro de Hungría Viktor Orbán con el director de BYD en 2025 Redes sociales
En mayo de 2025, Orbán y el presidente y director ejecutivo de BYD anunciaron en una rueda de prensa conjunta que la empresa trasladaría su centro corporativo y de desarrollo europeo a Budapest y que firmaría un acuerdo de cooperación estratégica con el Gobierno.
El acuerdo fue firmado por Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, en representación de la empresa, y por Péter Szijjártó, ministro de Asuntos Exteriores y Comercio de Hungría, en representación de Hungría.
Si bien el centro de desarrollo representó un claro avance hacia procesos de mayor valor añadido en el sector, BYD sólo llevó a Hungría dos proyectos de desarrollo de menor importancia.