El canciller Merz que sacude Alemania (y Europa)
Mundo Telón de seda El canciller Merz pone en jaque a Alemania (y a Europa) con su política de alto voltaje: así responde Donald Trump Publicada 4 mayo 2026 19:35h Las clavesLas claves Generado con IA
¿Puede la actitud del canciller alemán, Frierich Merz, arrastrar al país a un error histórico?
Alemania está sumida en lo que se conoce como Epóchenbruch, una ruptura, un cambio de época, que no solo responde al contexto internacional, sino también al propio estilo de liderazgo de Merz: impulsivo, errático y cada vez más cuestionado.
Sumido en una crisis política y de popularidad, su debilidad amenaza con contagiar al conjunto de Europa.
La tensión se ha agudizado a raíz de que Trump amagara con subir los aranceles a los automóviles europeos y tras anunciar la retirada de 5.000 soldados de Alemania. Medidas que llegaron tras unas declaraciones del canciller Merz en las que apuntaba que Estados Unidos estaba siendo humillado por Irán.
Escribía Tomasi di Lampedusa que hay una diosa que protege a los príncipes, y se llama "buena educación”. Y esto es, precisamente, lo que echan en falta los socios y aliados de gobierno del canciller.
Acostumbrado a lanzar declaraciones impulsivas, de alto voltaje e incluso anuncios vacíos, Merz se ha erigido como el supuesto salvador de la OTAN, dando un giro decisivo en su política de defensa: quiere duplicar de aquí a 2030 su gasto militar para gastar casi 180.000 millones de euros.
Pero ni las formas ni el momento acompañan: con unas pírricas previsiones de crecimiento y una popularidad en caída libre (solo ocho de cada diez alemanes aprueban su gestión), su liderazgo se desinfla justo cuando más se necesita.
El problema es que Alemania nunca cae sola: expande su influencia y sus problemas alcanzan al resto de Europa, que necesita de un aliado sólido en momentos de fuerte incertidumbre y presión. Quedan tres años para las elecciones, pero empiezan a escucharse voces que apuntan a que el canciller no soportará el mandato completo.