El exvicepresidente de Cuba José Ramón Machado, el exvicepresidente Ramiro Valdés, el expresidente Raúl Castro y el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, asisten a la Marcha de las Antorchas en febrero de 2023. Yander Zamora Reuters
América El castrismo rompe con 60 años de modelo económico soviético en Cuba para sobrevivir a las presiones de TrumpEl presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, presenta un paquete inédito de 176 reformas para liberalizar la economía de la isla.
Más información:Raúl Castro 'bendice' el plan de reformas para liberalizar la economía de Cuba: "Es lo que más le conviene a la Revolución"
Álvaro Escalonilla Publicada 27 junio 2026 04:18h Las clavesLas claves Generado con IA
Cuba es una isla convertida en una gran sala de espera. La presión sostenida de Donald Trump alimenta la sensación de que el cambio es inminente, pero éste no termina de materializarse. La parálisis eleva el grado de desesperación de la gente, que malvive entre apagones de electricidad de entre 16 y 20 horas diarias de duración.
Para romper el impasse y reducir el riesgo de intervención militar de Estados Unidos, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel anunció la semana pasada un paquete de 176 reformas sobre la base de 23 ejes fundamentales, que tienen como objetivo liberalizar la economía de la isla, una de las principales demandas de la Administración Trump.
Raúl Castro 'bendice' el plan de reformas para liberalizar la economía de Cuba: "Es lo que más le conviene a la Revolución""Todos hablamos de que hay que mantener la justicia social, pero lo primero que hay que hacer es producir. Si no producimos, si no generamos riqueza, si no damos servicios de calidad que sean inclusivos y abarcadores, ¿qué justicia social vamos a defender?", se justificó Díaz-Canel.
"La vida, la realidad, la dramática situación que está viviendo el mundo, este mundo unipolar, nos obliga a hacer lo que de otra forma no habríamos hecho nunca si hubiésemos tenido capital y si hubiésemos tenido tecnología para hacerlo", confesó el primer ministro, Manuel Marrero, encargado de presentar las medidas ante el Buró Político del Partido Comunista y la Asamblea.
Nadie objetó. Al contrario. "Como he dicho en varias ocasiones, esto sí es aplicar el concepto de Revolución", celebró el diputado Emilio Interián Rodríguez. "Más socialismo a la cubana", apuntó su compañera de bancada Ailyn Febles.
Pleno extraordinario del Comité Central del Partido Comunista para evaluar las propuestas de medidas económicas y sociales anunciadas por el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en La Habana. Reuters
Cubastroika
Así, la Cubastroika toma forma. Entre las medidas que enumeró Díaz-Canel figuran la apertura a la banca y las casas de cambio privadas, la dolarización parcial, la reducción de ministerios o la eliminación de topes salariales. Son medidas que, hace apenas unos meses, parecían impensables.
"Los anuncios apuntan a desmantelar el modelo económico soviético que ha estado operando en Cuba desde los años sesenta", subraya Daniel Torralbas, economista y analista cubano. "Y parece que la sustitución de ese modelo de corte soviético sería por otro más parecido a las experiencias de China y Vietnam"
A Cuba le gustaría mirarse en su espejo. "Las reformas que hicieron tanto China como Vietnam han sido reformas exitosas en toda regla. Eso es una cuestión innegable, ahí están los números", reconoce Torralbas. "Lo que pasa es que Cuba tiene características diferentes, porque es un país más pequeño y no tiene tantos recursos naturales", matiza.
El ministro de Asuntos Exteriores de Vietnam, Le Hoai Trung, asiste a una ceremonia de colocación de una ofrenda floral en el monumento a José Martí, en la Plaza de la Revolución. Yamil Lage Reuters
"Cuba sí cuenta con importantes recursos humanos: profesionales, técnicos y gente capacitada para innovar y crear, pero tiene otro problema: está sancionada por Estados Unidos", añade el especialista, que considera ineludible este factor en cualquier análisis económico.
El régimen agiliza los trámites desde que Trump endureció el bloqueo alrededor de la isla, impuso nuevas sanciones y forzó la apertura de causas judiciales contra figuras del peso de Raúl Castro. El presidente de Estados Unidos no descarta una intervención militar en la isla, y sus amenazas surten efecto, mueven los engranajes oxidados del castrismo a una velocidad inusitada.
Nadie parece sorprendido, en realidad. Los cubanos reaccionaron a la declaración de Díaz-Canel con cacerolazos y el habitual escepticismo ante cualquier manifestación del régimen, y el Departamento de Estado del halcón Marco Rubio tachó sus recetas de "señales de humo superficiales", medidas cosméticas que no cortan de raíz el problema.
Cuba, sentenciada por los economistas: "Necesita un plan Marshall de recuperación, está tan pobre como Haití"Torralbas considera que las reformas anunciadas "van en la dirección correcta", pero guarda sus reservas. "Han llegado tarde, ahora estamos en el peor momento de la historia económica de Cuba en los últimos 70 años y eso significa que, incluso con las medidas más integrales y transformadoras, el margen de efecto es menor", explica.
Lo cierto es que el castrismo lleva meses asumiendo el fracaso. En marzo, Díaz-Canel reconoció en rueda de prensa sus contactos con funcionarios de la Administración Trump, y un mes antes, empezó a emitir las primeras licencias para importar combustible a las empresas privadas. Una muesca en el monopolio del Estado.
No es la primera señal de apertura que emite Cuba. "En los años noventa fue la última vez que el país experimentó una crisis económica similar a la que está viviendo ahora", recuerda Torralbas. "Ocurrió después de la desintegración de la Unión Soviética, que era el principal soporte financiero y de recursos para Cuba".
"El PIB cayó más de un 35 % en apenas uno o dos años y eso supuso un golpe tremendo para la economía cubana y para la sociedad en general", añade el analista
Un hombre camina junto a un taxi antiguo en La Habana. Norlys Perez Reuters
Después del colapso soviético, el castrismo permitió el trabajo por cuenta propia, un alivio para barberos, taxistas o artistas, y abrió la veda del turismo. "Fue en los años noventa cuando comenzó a multiplicarse la construcción de hoteles, que empezaron a generar una entrada significativa de ingresos en dólares, lo que contribuyó a impulsar la recuperación económica", explica Torralbas.
"La segunda medida importante fue la atracción de capital extranjero, no sólo para el turismo", añade el analista. "Fue entonces cuando Meliá llegó a Cuba y comenzaron a operar modelos de gestión mixta en los hoteles. En esa época entró Sherritt, la compañía canadiense, además de otros proyectos destinados a la producción de alimentos y al desarrollo industrial".
Aquellas reformas arrojaron resultados positivos. "Permitieron la recuperación del país. Cuba nunca volvió a alcanzar los niveles de desarrollo de la década de los ochenta, pero sí logró superar la etapa más dura del llamado Período Especial, que fue el nombre dado a la crisis de los años noventa", señala Torralbas.
La pandemia marcó el segundo punto de inflexión en la economía cubana. Las playas se quedaron sin turistas, pero los hospitales colapsaron. La nueva ronda de sanciones que Trump, decidido a retirar la mano tendida de Barack Obama, aplicó durante su primer mandato también golpeó la línea de flotación.
Postales de La Habana. Norlys Perez Reuters
"La combinación de estos dos factores resultó especialmente difícil", señala Torralbas. "En ese momento, el Gobierno cubano no definió una estrategia clara y efectiva para salir de la crisis. Por ejemplo, continuó invirtiendo en el sector turístico, siguió construyendo hoteles y destinando recursos a esa actividad, a pesar de que no llegaban turistas y de que los niveles de ocupación hotelera eran los más bajos en años".
Es cierto que el castrismo permitió entonces la creación de pequeñas y medianas empresas —conocidas como mipymes, que hasta el anuncio de las reformas de la semana pasada no podían sobrepasar los cien empleados—, pero cometió otros errores que ralentizaron la recuperación.
Planes inacabados
Las medidas que anunció Díaz-Canel siguen sin implementarse. Es la parte complicada. Las Fuerzas Armadas de Cuba controlan el grueso de la economía a través del conglomerado GAESA, poseedor del banco más grande de Cuba, de la mayoría de los hoteles turísticos (hoy sin turistas) y de sus principales tiendas.
El presidente de Cuba anuncia reformas económicas y liberalización en plena asfixia de EEUU: "Hay que cambiar"El régimen también mantiene el control de precios, algo que, como admitió el propio Díaz-Canel, no logró contener la inflación. "Muchas veces provocaron desaparición de productos, desvíos hacia la ilegalidad, mayores precios, menos recaudación de impuestos y una carrera imposible entre precios reales y decisiones administrativas que siempre llegaban tarde o que se mantuvieron inamovibles en desconocimiento de la realidad económica cambiante", remató.
El régimen entiende que necesita abandonar los dogmas para sobrevivir, y después de sesenta años parece dispuesto a hacerlo.