La figura representada desde hace años en el escudo municipal se alza ya sobre el paisaje gracias a una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento
Regala esta noticia Añádenos en Google Vecinos, representantes municipales y colaboradores del proyecto posan junto a la nueva cruz instalada en la cima del Cerro de la Cruz de Sierra de Yeguas. (SUR) 23/08/2026 a las 00:01h.Bastaba comparar el escudo de Sierra de Yeguas con el paisaje para encontrar una pequeña contradicción. En el emblema municipal, una cruz corona desde hace ... años el cerro que domina parte del entorno del pueblo. Sobre el terreno, sin embargo, aquella figura no estaba. El enclave llevaba su nombre y el símbolo aparecía dibujado, pero faltaba la última pieza. Esa curiosidad pertenece ya al pasado.
La idea llevaba tiempo rondando dentro del equipo de gobierno. Más que crear un nuevo elemento en el paisaje, el planteamiento era materializar algo que ya formaba parte de la identidad gráfica y del propio nombre del enclave. El alcalde de Sierra de Yeguas, Miguel Ángel Sánchez, reconoce que la culminación del proyecto ha tenido para él un componente especialmente emocional. «Hoy es uno de esos días por los que merece la pena estar en política y asumir responsabilidades en un Ayuntamiento. Es un día para guardarlo en la retina, pero sobre todo en el corazón», señaló.
Para el regidor, colocar esta figura también supone reivindicar una parte de la identidad local. Sánchez vincula la iniciativa con el carácter de los serranos y con la necesidad de conservar aquello que ha ido construyendo la personalidad del municipio con el paso del tiempo. «No podemos olvidarnos de nuestras tradiciones, porque un pueblo que olvida sus tradiciones y su cultura está condenado a desaparecer», afirmó.
«No podemos olvidarnos de nuestras tradiciones, porque un pueblo que olvida sus tradiciones y su cultura está condenado a desaparecer»
Miguel Ángel Sánchez
Alcalde de Sierra de Yegua
Convertir la idea en una realidad comenzó con una conversación. El Ayuntamiento trasladó el proyecto a Antonio Torres Torres y encontró una respuesta inmediata: él se encargaría de la cruz y la donaría al pueblo. Resuelta la pieza principal, quedaba todo lo demás. Llevar materiales hasta la cumbre, disponer de agua, mover maquinaria y garantizar que los trabajadores pudieran llegar cada jornada convirtió el montaje en una operación bastante menos simple de lo que podía parecer desde abajo.
Una cadena de colaboraciones
En ese punto empezaron a sumarse manos. Antonio Gallardo, de Construcciones Gallardo, asumió los trabajos de albañilería necesarios para preparar la instalación. Rafael Sánchez, de Excavaciones Sánchez Marín, puso a disposición una retroexcavadora y un camión con los que transportar la grava necesaria hasta la zona.
El agua planteaba otro problema logístico. Antonio Rodríguez, de Poliéster A. Rodríguez, cedió un depósito de mil litros, mientras que Juan Sánchez, de Agroquímico SR, aportó un segundo recipiente para abastecer los trabajos. El guarda rural Tomás colaboró igualmente en las diferentes necesidades que fueron apareciendo durante la ejecución.
Distintos momentos de la construcción e instalación de la nueva cruz en la cima del Cerro de la Cruz.. (SUR)Quedaba todavía una cuestión cotidiana: subir a los albañiles. La respuesta volvió a llegar desde el propio municipio. Juan Sánchez puso su 'pick-up' al servicio del proyecto y durante alrededor de dos semanas realizó el trayecto hasta el cerro para transportar a los trabajadores. Cuando le explicaron lo que hacía falta, su contestación fue breve: «Por mi pueblo, lo que haga falta». La frase terminó convirtiéndose para el Ayuntamiento en una especie de resumen del carácter colectivo que adquirió la actuación.
Poco a poco, cada una de esas aportaciones permitió completar el trabajo. No hubo detrás una gran infraestructura ni una obra de dimensiones extraordinarias, sino una suma de recursos concretos: una pieza donada, maquinaria prestada, depósitos de agua, desplazamientos diarios y horas de albañilería. El resultado, eso sí, puede verse ahora desde distintos puntos de Sierra de Yeguas.
Con la instalación terminada, la cima ofrece una imagen que hasta ahora solo existía sobre el papel. El proyecto incorpora al paisaje real un símbolo que los vecinos ya reconocían en el escudo y que estaba implícito incluso en el nombre del paraje.
La nueva silueta tiene además algo de cierre de círculo. Durante años, Sierra de Yeguas representó su cerro con una cruz que no podía encontrarse al mirar hacia él. Ahora, gracias a una iniciativa nacida en el Ayuntamiento y levantada con la participación de vecinos y empresas, el dibujo y la realidad cuentan por fin la misma historia.
- Temas
- Sierra de Yeguas