El ministro de Hacienda, Arcadi España, solo en la bancada azul Europa Press
Política El Congreso tumba la senda de estabilidad con los votos de PP, Vox y Junts y evidencia la minoría de SánchezEl Gobierno tiene un segundo intento para traer el techo de gasto pero Junts ya advierte: "Todo el mundo sabe que no tendrán Presupuestos".
Más información: Junts tumbará la senda de déficit de Sánchez y el rescate de RTVE con PP y Vox pero salva el decreto de Dependencia
Rubén Fernández Publicada 14 julio 2026 20:02h Actualizada 14 julio 2026 20:26h Las clavesLas claves Generado con IA
Durante unos minutos, mientras en los pasillos se comentaba la condena a David Sánchez, en el hemiciclo parecía que se estaba debatiendo la senda de estabilidad, el paso previo para elaborar los presupuestos y en el que se recogen los objetivos de déficit, deuda y gasto público.
En concreto, la senda planteada por el Ejecutivo fija el déficit del conjunto de las administraciones públicas en el 1,8% del PIB para el próximo año, en el 1,6% en 2028 y en el 1,5% en 2029.
El ministro de Hacienda, Arcadi España, había realizado una intervención de carácter económico en la que prometió que la estabilidad presupuestaria “es una herramienta de soberanía económica” y alardeó de reducir el déficit.
Desde el PP y Vox le respondieron con argumentos técnicos, poniendo en duda la capacidad del Gobierno para contener la deuda pública.
Tras tres años sin presupuestos, parecía que todo volvía a la normalidad hasta que Junts, el partido cuyo voto es clave, llegó para desmontar el trampantojo.
“Es una operación de márketing pura y dura. Todo el mundo sabe que no tendrán Presupuestos y ustedes lo saben también”, aseguró Josep María Cruset antes de rematar su intervención diciendo: “dejen de engañar a la gente”.
Y ahí se acabó la ficción. El Gobierno no ha sacado adelante la senda de estabilidad en su primer intento (aunque cuenta con un segundo y último), pero da igual lo que cambien. Junts ya ha dejado claro que no la va a respaldar.
Sánchez impondrá la nueva financiación en contra de todas las CCAA, incluidas las del PSOE, para favorecer a CataluñaCruset reiteró que ahora traían el objetivo de déficit porque “necesitan el voto para los Presupuestos”, pero volvió a cerrarles la puerta y acusó a Hacienda de convertirse en un “depredador”.
Y como en las votaciones en las que parece que, a perro flaco, todo son pulgas, llegó Podemos para rematarlo, alejar aún más las posibilidades de un acuerdo presupuestario y afirmar que el aumento de la inversión “va dedicado a tanques en vez de sanidad y dependencia”. Al final, se abstuvieron.
Este es un duro golpe donde más le duele al Gobierno, que trata de exhibir el gasto récord de 226.032 millones —previsto para fines sociales— como su gran baza.
Ahora, desde el Ejecutivo ya advierten que en la segunda votación borrarán el margen de 5.850 millones adicionales para las comunidades, lo que augura un segundo trámite aún más aciago.
Algunos, como la diputada de ERC, Teresa Jordá, ya advirtieron de que iban a votar a favor, pero “enfadados” porque “no resuelve el problema de fondo” de la “infrafinanciación” de Cataluña.
Algo parecido en Sumar, Carlos Martín, venía a admitir al pedir una "senda estabilidad que incluye objetivos asimétricos por CCAA", en especial para la Comunidad Valenciana.
Por su parte, la diputada del PNV, Idoia Sagastizabal, trató de defender el texto del Gobierno, aunque admitió que el flamante ministro “lleva una mochila pesada” tras tres años sin presupuestos.
Y desde el PP, José Vicente Marí Bosó habló de “un infierno fiscal” con una presión superior a la media, dibujó a un Gobierno “incapaz” y sentenció que “no hay senda de estabilidad que tape un Gobierno sin mayoría”. Mientras tildaba de "trile" los 5.850 millones para las comunidades y con los que trataban de seducirles.
En Vox, José María Figaredo se preguntó dónde “se va el dinero”. “Los españoles van a pagar más impuestos que nunca para ser los últimos en la cola de su país”, remató para sacar a colación, aunque de manera indirecta, la prioridad nacional que tratan de meter en todos los pactos.
El Gobierno solo cuenta con una baza: la sentencia del TJUE sobre la amnistía, que se dará a conocer este jueves y que se espera que sea favorable.
Aunque esta no resolverá de manera inmediata el regreso de Carles Puigdemont, el calendario que contempla el Ejecutivo es aprobar el nuevo techo de gasto en el Consejo de Ministros del día 21 de julio, antes de irse de vacaciones.
Queda por ver si intentan llevarlo al Congreso en el "pleno escoba" de la semana previa a las vacaciones de agosto —tal y como defienden algunos miembros del PSOE—, o si prefieren esperar a después del verano para ganar más tiempo.
Aunque todo indica que se encontrarán con un contundente muro llamado Junts. El muro con el que se dan de frente una y otra vez.