El Legislativo, el Congreso y el Senado, reclama a Pedro Sánchez la convocatoria ya de elecciones generales o que active una moción de confianza. En definitiva, que se someta a una reválida parlamentaria para comprobar si mantiene o no el apoyo de los representantes de la soberanía nacional. La petición del Parlamento se ha sustanciado con la aprobación de dos mociones, una en la Cámara Alta y otra en la Cámara Baja, que evidencian el "agotamiento de la legislatura", la "falta de Presupuestos" desde hace tres años, la "ausencia de una mayoría" que respalde al Gobierno y el rosario de causas de corrupción que rodean al Ejecutivo.
La moción del Senado se aprobó ayer miércoles mientras Sánchez daba cuenta ante el Congreso de los casos de corrupción; la del Congreso se ha aprobado hoy con 178 votos a favor (PP, Vox, UPN y Junts) frente a 171 en contra.
Las mociones no generan vínculo jurídico para el presidente del Gobierno, el único que puede decidir un adelanto electoral o someterse al escrutinio de revalidación del Parlamento, pero su significado político es muy relevante porque viene a poner de manifiesto, con votos computados, que, efectivamente, Pedro Sánchez ya no cuenta con la confianza que le aupó al poder.
Las dos iniciativas han sido debatidas, votadas y aprobadas pese a los intentos de boicoteo por parte del Gobierno, ejercido principalmente en el Congreso, donde los dos partidos que conforman el Ejecutivo y dominan la Mesa de la Cámara consiguieron vetar los dos primeros puntos de la moción, esto es, los que manifestaban el "deseo mayoritario" del Congreso de convocatoria electoral cuanto antes y pedían la dimisión "en bloque" del Gobierno.
Pese a todo, la moción aprobada en la Cámara Baja, la que en definitiva otorgó en 2023 su confianza a Pedro Sánchez para que fuera investido, "insta al presidente a considerar la oportunidad de plantear una cuestión de confianza".
Igualmente, hace hincapié en que el presidente "debe asumir su responsabilidad política por los casos de corrupción" cometidos por aquellos a los que él nombró. Además, en la moción del Congreso se "reprueba la voluntad de veto, tanto por parte del Gobierno como de los partidos que lo conforman, "del debate de determinadas iniciativas o enmiendas". El texto del Congreso ha salido adelante con el apoyo de 178 diputados, los del PP, Vox, UPN y Junts.
La moción aprobada en la Cámara Alta, dominada por el Partido Popular, censura la "anomalía" que implica no haber realizado en toda la legislatura ninguno de los dos procedimientos democráticos que permiten comprobar si el Gobierno conserva la confianza parlamentaria: "la tramitación de la Ley de Presupuestos" y "la celebración del debate sobre el estado de la Nación" con la votación de resoluciones.
Insiste en que la legislatura se ha instalado en el "bloqueo político"; "constata" la necesidad de que el presidente y su Gobierno "asuman la responsabilidad política" por los casos de corrupción y, finalmente, reclama a Pedro Sánchez "proponer la disolución de las Cortes y convocar elecciones generales".
El texto del Senado se aprobó con 145 votos a favor, dos abstenciones y 106 en contra. PP, Vox y UPN apoyaron el texto, Coalición Canaria se abstuvo y los representantes de Junts optaron por no votar. El PNV mantuvo su decisión de dar un último balón de oxígeno a Sánchez a la espera de que presente por fin un proyecto de Presupuestos, y votó en contra junto al PSOE y sus socios de izquierda.