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Un vehículo que sigue abandonando un año y medio después de la dana en el polígono de La Reva en Riba-roja. J. Signes El Consorcio abandona a los afectados por la dana que no encontraron su vehículoVarios propietarios se quedan sin cobrar del seguro pese a la evidencia de que sus coches fueron arrastrados por el agua el 29 de octubre de 2024
Héctor Esteban
Valencia
Lunes, 13 de abril 2026, 08:39
... con la imagen de escayola del patrón labrador, aparcaron sus coches como siempre junto al pretil del barranco. Una rutina como la de comprar el pan de el horno de El Puente. Aquel día, que nadie olvidará por la terrible dana, el barranco engulló decenas de vehículos que, como si fuera un llamada de auxilio, encendían sus luces e intermitentes al entrar en contacto con el agua. Una de las imágenes que nunca se borrara de unos vecinos que veían desde sus ventanas como el agua y el barrio cambiaba la postal de sus vidas. se llevaron barranco abajo a cada uno de los coches allí aparcados. Uno a uno cayeron como en un pelotón de fusilamiento. Los vecinos que tuvieron suerte encontraron los restos de sus vehículos para poder cobrar las ayudas y el seguro. Otros, en cambio, buscaron su coche día y noche, hicieron decenas de kilómetros, nunca los hallaron y se quedaron sin cobrar del Consorcio. No hay coche, no hay pago.Juan y Patri, un matrimonio joven de Chiva, está en esta situación. «El agua se llevó nuestros dos vehículos, un Mercedes y un Tesla», apunta Juan, que anduvo por el cauce del barranco hasta la gasolinera de El Pont, justo donde reventó el aforo de Riba-roja, con la esperanza de encontrar algún resto de uno de los dos vehículos. Ningún resultado.
Tal como recoge Las Provincias, en un primer momento se dio una baja temporal de oficio a los vehículos desaparecidos pero la DGT dictó la baja definitiva para estos coches, «por lo que me tuve que personar en las oficinas de Tráfico para ejecutar esta operación en diciembre de 2025».
Familias desamparadas
Juan y Patri tienen toda la documentación, fotografías de los vehículos, todo lo necesario para certificar que eran suyos y poder cobrar la indemnización que el Consorcio se niega a abonar. «Como no hay restos del coche desaparecido, pues no hay ninguna prueba para que el Consorcio haga frente al seguro», apunta el matrimonio. La única ayuda que han recibido es la de la Generalitat por vehículo afectado. «Me han tenido que ayudar para comprarme un utilitario», apunta.
En la misma situación está Fernando, que tenía un Opel Corsa blanco con una antigüedad de más de veinte años. Todo el mundo en Chiva sabía identificar el coche de Fernando. Su pareja pudo salvar su vehículo pero el suyo se lo llevó el agua. Ni una ayuda del Gobierno, del Consorcio que la delegada Pilar Bernabé defiende a capa y espada.
German y Eli también vieron como esa noche la fuerza del barranco se tragó su Dacia Dokker, una furgoneta que tenía más de diez años de antigüedad pero que le venía muy bien a la familia para ir a trabajar. «Tengo fotos de la furgoneta aparcada en el paseo de San Isidro, tengo vídeos de vecinos en los que se ven como el agua se la lleva. Pero como no se ve la matrícula pues me dicen que no sirve, que las imágenes no sirven para probar que la dana se tragó el vehículo», señala Eli, que está desesperada porque desde el Consorcio no le han dado ninguna solución. El Gobierno se lava las manos en este asunto y mientras no aparezca el 'cadáver' del vehículo no lo pueden dar siniestro por la dana. El matrimonio sí que ha recibido las ayudas de Amancio Ortega del Ayuntamiento y las de la Generalitat pero ninguna del Gobierno.
«Hemos ido a buscar el coche a mil sitios y nada. Al barranco, a la zona de Riba-roja, incluso a Paiporta por si hubiera acabado allí. Ni rastro. Pero es que se ve como se lo lleva el agua y no vale ninguna prueba», apunta Eli.
En las aseguradoras tampoco se explican la situación que afecta a sus clientes ni la exigencia del Consorcio de que un perito valore un vehículo que está desaparecido. Muchos fueron trasladados a desguaces y campas hechos añicos, lo que es encontrar una aguja en un pajar.
«Identificamos el coche por un remiendo de mi madre en el cambio de marchas»
Otros, en cambio, han tenido más suerte. Gabriel tenía una Citröen Berlingo gris plata con muchos kilómetros en el motor. La tarde de la dana se la tragó el barranco de Chiva como los restos que se van por el retrete. A la mañana siguiente no había furgoneta, no había calle, no había nada. «Estuvimos buscando la Berlingo sin ningún resultado. Es como si hubiera desaparecido», señala Silvia, la hija de Gabriel.
Los días pasaron hasta que un vecino apuntó una posible pista: «Han sacado varios coches del barranco casi en Cheste». La familia de Gabriel se fue para allá a ver si había suerte. «Habían sacado coches del cauces y los habían dejado en un terreno de cultivo. Eran chatarra pura, como un bote de refresco aplastado», apunta Quique, yerno de Gabriel.
Gabriel Sánchez logró identificar esta bola de chatarra como su Citröen Berlingo gracias al remiendo que hizo su esposa, Tere, en el cambio de marchas. LPLa carrocería gris plata de uno de ellos se presentó el clavo ardiendo para encontrar la furgoneta que se tragó la noche. «Lo primero que vimos fue que en el volante estaba el símbolo de Citröen», señala Kike.
La prueba definitiva fue el remiendo de Mari Tere, la matriarca del la familia, que había arreglado la manivela del cambio de marchas con cinta aislante. «Menos mal que lo vimos y así pudimos identificar la furgoneta», señala Silvia.
El motor de la Berlingo se había desencajado del chasis y apareció unos metros más allá. La familia de Gabriel tuvo la suerte de encontrar su furgoneta, aunque fuera una montaña de chatarra, y lograr así las ayudas públicas por la pérdida del vehículo y el pago de del seguro. Un remiendo que sirvió de garantía para probar la propiedad de la Berlingo familiar.
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