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Imagen del estado ruinoso del antiguo Cortijo del Daire en la actualidad. E. CABEZAS El Cortijo del Daire, el paraje perdido de la Sierra Almijara con un proyecto fallido que quiso devolverle la vidaUna investigación de la granadina Mariló V. Oyonarte reconstruye la historia de las familias que habitaron el enclave de Cómpeta y el intento frustrado de recuperarlo en los años noventa por parte de un empresario de origen iraní
Domingo, 15 de marzo 2026, 20:05
... cicatrices sobre la piedra, se alzan las ruinas del Cortijo del Daire, en el término municipal de Cómpeta. Durante generaciones fue uno de los enclaves habitados más remotos entre las sierras que separan la Axarquía malagueña y la comarca granadina de Alhama. Hoy apenas quedan muros derruidos y recuerdos dispersos entre senderistas y pastores, pero su historia, reconstruida a partir de investigaciones y testimonios orales, habla de familias serranas, rutas comerciales olvidadas y de un ambicioso proyecto fallido que quiso devolver la vida a este enclave en los años noventa del pasado siglo.Según la investigación divulgada por la historiadora y cronista Mariló V. Oyonarte en el portal Alhama Comunicación, el topónimo 'Daire' ha dado lugar a distintas interpretaciones. Una de las teorías apunta a que podría ser una deformación de 'Cortijo del Aire', por la exposición constante al viento en esa zona de la sierra. Otra hipótesis lo vincula a un posible apellido extranjero. Sin embargo, el historiador de Frigiliana Pablo Rojo ha planteado una tercera posibilidad: que el término proceda de un vocablo medieval relacionado con pequeños monasterios o comunidades religiosas que pudieron asentarse en cuevas de la zona antes de la conquista cristiana.
El aislamiento no evitó que el cortijo se viera también marcado por episodios de la posguerra española
Más allá del origen del nombre, lo que sí está documentado, según explica Oyonarte, es que el cortijo estuvo habitado durante generaciones por varias familias serranas dedicadas a la ganadería, el cultivo de pequeñas parcelas y la arriería. Los habitantes del lugar eran conocidos en toda la comarca como «la gente del Daire», una denominación que refleja la importancia social que llegó a tener este enclave en la vida de la sierra.
El aislamiento no evitó que el cortijo se viera también marcado por episodios de la posguerra española. Según recoge la investigación de Oyonarte, la Guardia Civil llegó a registrar la vivienda en busca de una supuesta emisora clandestina en plena represión de la guerrilla antifranquista. Tras el registro, uno de los moradores, conocido como José del Daire, fue detenido y sometido a duros interrogatorios, en un contexto en el que las montañas de la Almijara servían de refugio o paso para enlaces y guerrilleros.
Emigración
Como ocurrió con decenas de cortijos de montaña de la Axarquía, el abandono llegó en la segunda mitad del siglo XX. La emigración hacia la costa, el declive de la ganadería tradicional y la dureza de la vida en la sierra provocaron que el lugar quedara deshabitado. Con el paso del tiempo, la naturaleza fue ganando terreno y el antiguo núcleo habitado quedó reducido a ruinas.
Sin embargo, el Daire volvió a despertar interés décadas después. A comienzos de los años noventa, el cortijo y varias parcelas de su entorno fueron adquiridos por una pareja extranjera, el iraní Karim Navaié y la británica Jane Wilson. La compra, que según la investigación de Oyonarte, se cerró por unos 33 millones de pesetas, alimentó entonces las expectativas sobre un posible proyecto de rehabilitación o desarrollo turístico en plena sierra.
Las dificultades administrativas, la protección ambiental y la complejidad de intervenir frustraron cualquier iniciativa
Aquel plan nunca llegó a materializarse. Las dificultades administrativas, la protección ambiental del entorno y la complejidad de intervenir en un espacio natural tan aislado acabaron frustrando cualquier iniciativa. Desde entonces, el cortijo permanece en manos de sus propietarios, convertido en un vestigio silencioso de la vida serrana que durante siglos dio forma a estos paisajes.
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Imagen del cortijo tomada a mediados de los años ochenta del pasado siglo. JOSÉ MARÍA ARJONAHoy el Cortijo del Daire es un lugar de paso para senderistas que recorren la Almijara entre Málaga y Granada. Sus muros derruidos, visibles entre matorrales y pinares, siguen evocando un pasado en el que estas montañas estuvieron habitadas y recorridas por pastores, arrieros y familias enteras que hicieron de la sierra su hogar. Su propietario, según la investigadora, «parece ser que en la actualidad reside en Málaga». Una memoria rural que investigaciones como la de Mariló V. Oyonarte contribuyen a rescatar del olvido.
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