- PABLO CEREZAL
- Se tardarán semanas en recuperar la normalidad en el estrecho de Ormuz, advierte una naviera
- La City prevé una normalización lenta y cambios en los flujos del petróleo
Las navieras desconfían de la reapertura del estrecho de Ormuz y temen que el acuerdo de paz llegue a descarrilar ante la división provocada por el programa nuclear y la intención iraní de imponer peajes.
El precio del petróleo se ha hundido con fuerza en la última semana, como resultado del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Oriente Próximo y reabrir el estrecho de Ormuz, pasando del entorno de los 95 dólares en los que se movía hace apenas una semana a caer por debajo de los 80 dólares ayer. Sin embargo, la empresas y los analistas apuntan que la situación en el mercado energético está lejos de normalizarse por completo y que, después de las bajadas iniciales, la cotización del crudo tardará en recuperar las cifras previas al inicio de la ofensiva, cuando se situaba por debajo de la cota de los 70 dólares. ¿La razón? Las infraestructuras destruidas auguran que la producción en los países de la zona tardará un tiempo en recuperarse por completo, mientras que las navieras desconfían de la seguridad para el tránsito por Ormuz, por lo que el número de buques sigue muy por debajo de lo habitual.
Jotaro Tamura, CEO de Mitsui OSK Lines, una de las principales navieras a nivel mundial, señaló ayer a Financial Times que las empresas se mostrarán reticentes a volver a utilizar la vía del estrecho de Ormuz hasta que tengan la certeza de un acuerdo "material". Es decir, que las dudas podrían mantenerse no solo hasta la firma del acuerdo en Suiza, muy probablemente este viernes, sino también hasta que se cierren los flecos pendientes, como es el caso del programa nuclear iraní o la imposición o no de peajes por cruzar Ormuz. Hay que tener en cuenta que hay varios elementos que pueden hacer descarrilar el memorando de entendimiento acordado entre ambos países, como son el programa nuclear iraní, el pago de peajes a la República Islámica o la contención de Israel. Tres cuestiones áridas que pueden hacer descarrilar el acuerdo de paz, dejando atrapados a los buques que crucen el Estrecho en los próximos días.
En primer lugar, uno de los grandes puntos abiertos para los próximos 60 días es el programa nuclear de Irán, al que Washington reclama poner fin y que Teherán quiere mantener. El problema es que este punto es el único en el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puede obtener una mejora respecto a la situación de febrero, algo que resulta necesario para poder vender una cierta victoria a los votantes estadounidenses en noviembre, por lo que es posible que Trump trate de apretar las tuercas a Irán en este aspecto. En segundo lugar, queda pendiente la imposición de peajes por el tránsito por Ormuz. Si bien Irán ha reivindicado el pago de tasas a los barcos que crucen el Estrecho en concepto de garantía de seguridad, Estados Unidos reclama que el acuerdo de paz implica que Teherán deje el paso abierto de forma libre y gratuita a todos los interesados. Finalmente, Israel está muy descontento con este acuerdo, que ha provocado una grave pérdida de apoyo a su primer ministro, Benjamin Netanyahu, quien podría llegar a intentar sabotear el acuerdo.
A ello hay que sumar que la producción de petróleo en los países del golfo Pérsico se ha resentido notablemente durante la guerra y tardará en recuperarse. De acuerdo con las cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción de crudo en Oriente Próximo se ha reducido en más de diez millones de barriles de crudo al día, una cifra entre la que hay que considerar tanto interrupciones voluntarias del suministro por la falta de transporte como disrupciones provocadas por la destrucción de infraestructuras. Y, mientras que las primeras podrían subsanarse en unos meses, en el caso de las segundas podría costar hasta dos años reparar los daños. De hecho, el gran volumen de crudo que ha fluido al mercado en los últimos dos días se debe a que buena parte de este petróleo estaba atrapado en los almacenes en los puertos de los países del Golfo, e incluso en barcos en la zona interior de Ormuz. Sin embargo, una vez que se ha dado salida a los primeros buques, será más complicado que las siguientes tandas mantengan el ritmo. Máxime, si se tiene en cuenta que apenas había buques petroleros en las últimas semanas en dirección a Ormuz.
Perspectivas
De hecho, los analistas de instituciones como JPMorgan, Goldman Sachs, HSBC o Commodity Context apuntan que, a pesar del optimismo desatado por las fuertes bajadas de la última semana, con un descenso acumulado del 18%, el precio del petróleo se situará en torno a los 80 o 90 dólares durante varios meses antes de volver a los niveles previos a la guerra, en torno a los 65-70 dólares por barril. La agencia de ráting Standard & Poor's señaló ayer en un informe que "incluso tras un acuerdo preliminar, nuestro escenario base sigue contemplando una recuperación gradual del transporte marítimo y los flujos de energía a través del estrecho de Ormuz", por lo que la producción no se recuperará por completo hasta dentro de unos meses. Además, "creemos que existe la posibilidad de que persistan los desafíos operativos y la incertidumbre hasta que se finalice un acuerdo integral" dentro de dos meses. De hecho, el texto advierte de que "el foco está cambiando de si se reabre el Estrecho a cómo se reabre", añadiendo que, aunque "los riesgos están en retroceso", todavía persistirá durante un tiempo una cierta "prima de riesgo geopolítica en los precios de las commodities" energéticas.
Una coalición internacional para desminar Ormuz
La reunión del G7 que se celebra esta semana en Evian (Francia) está sirviendo para orquestar una coalición internacional para desminar el estrecho de Ormuz y mantener la seguridad del tránsito por el cordón umbilical mundial de la energía. Fuentes diplomáticas en la cumbre explicaron a EFE que esa coalición liderada por Francia y el Reino Unido ha hecho una propuesta para lanzar una misión para el desminado del estrecho de Ormuz. EEUU habría solicitado esa ayuda porque carece de los medios de desminado necesarios y los miembros de esa coalición se han empezado ya a movilizar, en particular con la salida de barcos franceses especializados desde el puerto de Tolón, en el Mediterráneo, que tardarán varios días en llegar.
En cualquier caso, antes de que se pueda materializar esa posible misión, que se haría sin la participación de los contendientes, hará falta el visto bueno de los dos países ribereños del Estrecho, Irán y Omán.
Las fuentes se mostraron convencidas de que Teherán tiene interés propio para que sus barcos puedan circular sin peligros por ese paso por el que antes del conflicto transitaba en torno al 20% del petróleo y del gas natural licuado que se consume en el mundo, así como alrededor de un tercio de los fertilizantes. Irán carece de las capacidades para llevar a cabo un desminado efectivo, pero probablemente conoce dónde puede haber minas. Ese trabajo tiene que hacerse con barcos especialmente equipados, que necesitan un sónar pero también submarinistas para labores de prospección.
Además de esa validación de Irán, habrá que esperar a que se formalice el acuerdo para poner fin a la guerra este viernes. Además, esta coalición se encargaría también de garantizar la seguridad frente a nuevos ataques.
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