El artista da en la Térmica un paso más en el arte inclusivo haciendo que los invidenes sean quienes expliquen y transmitan su obra
Regala esta noticia Añádenos en Google Martín Silva, junto a dos afiliadas a la ONCE que dibujaron lo que 'vieron' en el cuadro. (Marilú Báez) 18/06/2026 a las 16:45h.Esta no es una exposición al uso. Aquí las cartelas que hay junto a las obras no indican el tamaño y la técnica, sino lo ... que unas personas han visto en el cuadro. Y eso que ven lo han recreado en una serie de dibujos expuestos en el centro de la sala. Pero tengan en cuenta algo: todas esas personas son invidentes. Y, sin embargo, se da la paradoja de que solo ellas pueden ver el cuadro que ha pintado Nacho Martín Silva (Madrid, 1977). 'Tangere', en la Térmica, da un paso más en el concepto de arte inclusivo. No se trata de acompañar a quien tiene una discapacidad visual a través de las piezas, «en este proyecto ellos han sido nuestros guías y quienes nos llevan del brazo», apunta Juan Francisco Rueda, comisario de la propuesta que podrá visitarse hasta el 20 de septiembre.
En una sesión con el artista, ellos tocaban el cuadro mientras Martín Silva iba resolviendo las dudas que le planteaban. Lo que sentían o intuían dos de las invidentes al palpar las diferentes piezas es lo que ahora aparece en las cartelas que las acompañan solo en braille. Sin traducción en tinta: únicamente lo podrán leer quienes conozcan ese sistema de escritura. Después de ese proceso, todos escucharon la écfrasis, la descripción verbal de la imagen, y con esa información tradujeron plásticamente la imagen que habían creado en sus cabezas. «De esta forma, la única posibilidad de conocer la obra que hay detrás es gracias a ellos. Por eso, como decía, ellos acaban siendo nuestros guías», se reafirma Rueda. Solo a través de esos bocetos (a los que se ha dado volumen y textura), el espectador vidente puede reconstruir el cuadro.
Arribe, el artista junto a los invidentes participantes, el director de la Térmica y el vicepresidente de la Diputación. Abajo, obras de la exposición.. (Marilú Báez)«Te hace ilusión volver a ver sin ver. Es algo que crees que ya no vas a conseguir», expresa Amparo con una sonrisa mientras pasa su mano sobre su dibujo. Antes de perder la visión, ella pintaba y relata que con la sensibilidad del tacto fue capaz de reconocer si el trazo se había hecho con pincel, con espátula o si había trozos sin pintar. «Y vas cogiendo la imagen y la figura, la creas en tu mente», detalla. «Poder dibujar lo que has visto y tocado, hacer una interpretación de la imagen mental que tú te has hecho, es un proceso bonito. Nos ha aportado mucho a nosotros en nuestra vida», añade Lía junto a su perro guía. En representación de la ONCE, Leonor Basallote, vicepresidenta del Consejo Territorial de Andalucía, Ceuta y Melilla, aplaude la iniciativa porque el «acceso a la cultura es importante para formar parte de la vida normalizada».
Pero 'Tangere' esconde más capas. Nacho Martín Silva parte del trabajo que en 1913 desarrolló en el británico Sunderland Museum su conservador John Alfred Charlton Deas. Por primera vez, personas invidentes se acercaban a los objetos de la colección a través del tacto. La iniciativa se documentó fotográficamente junto al texto 'Lo que los ciegos pueden ver'. El artista recrea ahora esas instantáneas con su lenguaje en cuatro lienzos de gran formato. En tres de ellos, las diferentes piezas se ensamblan hasta componer la imagen. Solo uno se fragmenta para que su visión quede reservada a quien no ve. Conecta con la forma en la que el trabajo de Martín Silva se rebela contra la dictadura de la imagen y con su concepto de la pintura como ámbito de conocimiento.
Acompañado por Antonio Javier López, director de la Térmica, y por Cristóbal Ortega, vicepresidente primero de la Diputación, Rueda reconoció la «generosidad» del artista por poner su obra al servicio de esta experiencia y por haber asumido con naturalidad esa «pugna entre el concepto y la formalización» que plantea esta exposición. Era, como reconoció Martín Silva, un proyecto «extraño para todos». «Pero eso forma parte del lenguaje artístico: estar en zonas desconocidas, que plantean preguntas y nos hacen entender el mundo de otra forma», concluyó.
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