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Información del artículo- Autor, Nick Levine
- Título del autor, BBC News
- Fecha de publicación 29 minutos
Sebastián, un soldado romano asesinado por sus creencias cristianas, ha sido un héroe para los hombres homosexuales a lo largo de los siglos, desde Oscar Wilde hasta Keith Haring. Te contamos por qué.
El término "icono gay", cargado de emoción y significado, se aplica a menudo a celebridades femeninas resilientes como Judy Garland (que se enfrentó a grandes desafíos), Cher (con su estilo extravagante) y Madonna (incansable).
Cuando la cantante británica Dusty Springfield falleció en 1999, le preguntaron a su colega Neil Tennant, de Pet Shop Boys, por qué su amiga y colaboradora se había convertido en "un icono gay". La respuesta de Tennant, según recordó en una entrevista de 2024, fue despectiva: "Llamarla icono gay es simplemente marginarla. Es decir: 'Solo interesa a la gente gay'".
Pero aunque Tennant tenía razón con respecto a Springfield, alcanzar el estatus de "icono gay" también puede ser motivo de celebración y subversión.
Y ese es, sin duda, el caso de San Sebastián, un soldado romano que fue asesinado por sus creencias religiosas en el año 288 después de Cristo, durante una persecución sostenida contra los cristianos por parte del emperador Diocleciano.
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Pie de foto,Sebastián es venerado como santo tanto en la Iglesia católica como en la ortodoxa oriental, instituciones que difunden desde tiempo atrás la leyenda de que fue asesinado a golpes tras reprender al emperador Diocleciano por sus ideas paganas "pecaminosas".
Sin embargo, fue un ataque anterior contra Sebastián por parte de los secuaces del emperador, en el que lo ataron a un árbol y lo acribillaron a flechazos, lo que ha convertido a este mártir enigmático en una musa constante para artistas de renombre —existen no menos de 14 representaciones de Sebastián en la colección de la National Gallery de Londres— y en un símbolo perenne del deseo homosexual.
Personaje de culto
El surgimiento de Sebastián como icono gay se remonta al Renacimiento, un periodo de profunda transformación cultural entre los siglos XIV y XVII, cuando artistas prominentes como Guido Reni, El Greco y Sandro Botticelli representaron su cuerpo atravesado por flechas con un sutil trasfondo homoerótico.
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Daniel Fountain, profesor de Historia del Arte y Cultura Visual en la Universidad de Exeter, explica a BBC News que los historiadores del arte suelen interpretar estas flechas como un símbolo fálico de sexo penetrativo y homosexualidad.
Clare Barlow, directora del Museo de Historia del Pueblo y curadora de la exposición "Arte británico queer 1861-1967" del museo y galería Tate Britain en 2017, considera que las flechas adquieren un enorme significado psicosexual en muchas de estas pinturas, independientemente de la intención del artista.
"Y el hecho de que Sebastián sea representado a menudo como un joven de gran belleza solo lo hace aún más fascinante", añade.
Durante el Renacimiento, cuando la tolerancia hacia la homosexualidad era mucho menor, las representaciones artísticas del cuerpo ágil y deseable de Sebastián se pusieron de moda y resultaron fascinantemente ambiguas.
Al igual que la obra maestra de Miguel Ángel del siglo XVI, el David, que cristalizó un ideal de belleza masculina en mármol, las pinturas de este bello y perseguido santo sirvieron como un vehículo aceptable para el deseo homosexual masculino.
Sin embargo, Barlow señala que "a menudo es muy difícil determinar si esta era la intención explícita de un artista en particular, o si simplemente fue una interpretación que hizo un público ávido de representación".
En algunos casos, puede que se trate de una combinación de ambas.
Con el tiempo, sin embargo, se puede decir que Sebastián se convirtió en lo que hoy podríamos describir como una referencia queer de alto nivel.
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Pie de foto,Según la escritora, intérprete y educadora Holly James Johnston, quien rindió homenaje a Sebastián en 2025 con una performance de escultura viviente en la Colección Wallace de Londres, el "culto a San Sebastián alcanzó su punto álgido" a finales del siglo XIX, cuando eminentes intelectuales como Oscar Wilde, el ensayista inglés Walter Pater y el escritor francés Marc-André Raffalovich afirmaban tener una afinidad con él que dejaba entrever su sexualidad.
Raffalovich escribió extensamente sobre la homosexualidad en décadas en que era un tema tabú, pero finalmente tuvo dificultades para conciliar sus propios deseos homosexuales con sus creencias religiosas. Cuando ingresó en una orden católica en 1896, eligió el nombre de Hermano Sebastián en homenaje a su santo favorito.
"Sebastián se convirtió en parte de una especie de lenguaje codificado para personas homosexuales en aquella época", dice Johnston. "Para los hombres cultos, era una forma de compartir y expresar sus deseos homosexuales a través de un icono inmediatamente reconocible para otras personas homosexuales".
Lo que representa
"Casi siempre se le representa de la misma manera, en contrapposto -técnica artística en la que una figura humana de pie apoya la mayor parte de su peso sobre una pierna-, de modo que su pierna cede ligeramente y el cuerpo se desploma con belleza. Y entonces mira al cielo, con una expresión suplicante o incluso de deseo", afirma el profesor Dominic Johnson, historiador del arte de la Universidad Queen Mary.
El simbolismo penetrante de las flechas atacantes en las pinturas se vuelve aún más sugerente al combinarse con una aparente expresión de éxtasis sexual grabada en el rostro de Sebastián.
"En la pintura de El Greco, El martirio de San Sebastián, casi parece que se le está cayendo el taparrabos", dice Johnston.
Por esta razón, Daniel Fountain sugiere que Sebastián puede ser visto como una encarnación histórica de las prácticas contemporáneas de BDSM (sigla en inglés de: esclavitud, disciplina, dominación y sumisión). Si bien estas no son exclusivas de la comunidad LGBTQ+, gozan de mayor prominencia en ciertas subculturas queer.
La naturaleza del dolor emocional de Sebastián también se presta a la proyección. Johnson sugiere que la historia de Sebastián puede resultar particularmente atractiva para cualquiera con una visión "nihilista" o "romántica y sombría" de la homosexualidad, especialmente en tiempos menos tolerantes.
"Era alguien que intentó ocultar quién era —un cristiano— antes de ser rechazado por la sociedad y perseguido por sus creencias", dice Fountain. "Muchos artistas queer se han sentido identificados con esta narrativa de exclusión."
Entre ellos se encuentra Oscar Wilde, quien adoptó el seudónimo de Sebastian Melmoth en homenaje a él durante sus últimos años de exilio en París, tras su encarcelamiento por indecencia grave por mantener relaciones con hombres en 1895.
A finales de la posguerra en Japón, el provocador autor Yukio Mishima reveló que un famoso cuadro de Sebastián desencadenó su despertar sexual y recreó la pose de mártir atravesado por flechas del santo en una serie de célebres fotografías.
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Pie de foto,Su impacto en los siglos XX y XXI
El estatus de ícono gay de Sebastián ha brillado con la misma intensidad desde que los disturbios de Stonewall -Nueva York- en 1969 encendieron el movimiento moderno por los derechos LGBTQ+.
En 1976, el influyente artista, cineasta y activista por los derechos de los homosexuales Derek Jarman lo homenajeó en Sebastiane, una película considerada innovadora por su desnudez masculina sin complejos y su representación positiva de la sexualidad gay.
En el filme, mientras Sebastián (Leonardo Treviglio) es objeto de deseo por parte de su oficial al mando (Barney James), quien finalmente lo asesina, se muestra a dos compañeros soldados disfrutando de una relación amorosa.
"Es una película importante en parte porque fue muy polémica, especialmente cuando se emitió en la televisión pública británica en 1985", dice Dominic Johnson. "Pero también es significativa porque es una película hermosa, reflexiva y provocadora sobre los hombres homosexuales y el deseo".
Johnston cree que la película tierna y erótica de Jarman "contribuyó a revelar" su estatus de icono gay semivelado. Barlow coincide con esta interpretación de Sebastián, argumentando que Jarman adoptó el "subtexto homoerótico" presente en numerosas pinturas renacentistas del seductor santo, y luego lo "exageró al máximo".
El complejo y arraigado estatus de Sebastián como icono gay, también ha demostrado ser maleable. En el apogeo de la epidemia del VIH en los años 80 y principios de los 90, su imagen fue referenciada en obras de artistas contemporáneos como Keith Haring y David Wojnarowicz, quienes fallecerían a causa de esa enfermedad.
En la Edad Media, Sebastián era considerado un santo que podía proteger a la gente de la peste, quizás por la capacidad de Irene (la mujer que lo ayudó tras el primer ataque que luego fue declarada santa) para curar sus heridas de flecha.
"Existen claros paralelismos con la forma en que fue recibido en la década de 1980, durante una plaga muy diferente, cuando las representaciones de Sebastián lo presentaban como una especie de santo patrón de la homosexualidad, la enfermedad y la perseverancia", dice Fountain.
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Pie de foto,Sebastián sigue inspirando a artistas e intérpretes LGBTQ+ en la actualidad.
En 2022, cuando la Residence Gallery de Londres organizó una exposición colectiva inspirada en Britney Spears, el artista multidisciplinar Gray Wielebinski creó una instalación que hacía referencia al látigo que blandió en su gira mundial de 2009, a la pitón viva con la que actuó en los MTV Video Music Awards de 2001 y a las características flechas de Sebastian.
El artista, nacido en Dallas, establecía una conexión entre la persecución de Sebastian y la forma en que Spears, un ícono gay contemporáneo, ha sido, sin duda, blanco de ataques debido a su intensa fama.
"Hay una especie de conocimiento profundo en la mirada de Sebastián (en muchas de sus obras), así como una gracia y solemnidad en su postura", declaró Wielebinski a la BBC. "Quería darle a Britney esa misma gracia y un poco más de control sobre su destino".
Fuente de la imagen, Holly James Johnston/ J Chichester
Pie de foto,Tras haber sido retratado por artistas y admirado por pensadores queer durante siglos, el estatus de icono gay de Sebastián es ahora tan complejo como inequívoco. A estas alturas, no hay nada de marginal en la forma en que se le percibe. Al contrario, esta figura histórica, de la que sabemos muy poco, se ha convertido en una fuente inagotable de fuerza e inspiración creativa.
Así que mientras las personas queer puedan verse reflejadas en su imagen, su legado seguirá floreciendo y evolucionando de maneras fascinantes.
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