Entre los compuestos recién identificados destaca un heterociclo nitrogenado, una molécula que contiene nitrógeno y presenta una estructura similar a los precursores del ARN y el ADN. Asimismo, se detectó benzotiofeno, un compuesto que contiene carbono y azufre y que ha sido encontrado previamente en diversos meteoritos. Algunos científicos sostienen que estos cuerpos celestes, junto con las moléculas orgánicas que albergan, pudieron haber contribuido a sembrar la química prebiótica en el sistema solar primitivo.
Las reacciones del TMAH en la muestra marciana fueron verificadas mediante un experimento paralelo en la Tierra, donde la técnica se replicó con un fragmento del meteorito Murchison. Este objeto, con una antigüedad superior a los 4,000 millones de años, contiene una amplia variedad de moléculas orgánicas que se dispersaron por el sistema solar en sus etapas iniciales. Durante este ensayo, los investigadores observaron que los compuestos de gran tamaño presentes en el meteorito se descomponían en otros más pequeños, como el benzotiofeno, al ser expuestos al disolvente. Según la NASA, este resultado “confirma que las moléculas marcianas halladas en Mary Anning 3 podrían haberse generado a partir de la descomposición de compuestos aún más complejos, relevantes para la vida”.
De acuerdo con Williams, “lo mismo que llegó a Marte a través de meteoritos también alcanzó la Tierra, y probablemente proporcionó los componentes básicos necesarios para el surgimiento de la vida tal como la conocemos”.
La química antigua de Marte era adecuada para albergar vida
En este contexto, la especialista enfatiza que los hallazgos no constituyen una prueba de que exista o haya existido vida en Marte. La NASA precisa que, por ahora, es imposible determinar con certeza si las moléculas detectadas se originaron mediante procesos biológicos o geológicos, aunque ambas hipótesis son viables. La agencia se limita a señalar que “el descubrimiento confirma una vez más que el Marte antiguo contaba con la química adecuada para albergar vida”.
Por su parte, César Menor Salván, astrobiólogo y profesor de bioquímica en la Universidad de Alcalá, indicó para SMC Media España que la principal aportación de esta investigación, publicada en Nature Communications, es de carácter metodológico y analítico. “[Los científicos] han demostrado que el experimento con TMAH en el instrumento SAM puede extraer una fracción orgánica y han reforzado la idea de que las rocas antiguas de Marte conservan compuestos aromáticos y sulfurados. Esto es positivo y relevante para la exploración futura”, señaló.
Los resultados llegan en un momento en el que próximas misiones espaciales, como la del vehículo robótico Rosalind Franklin de la Agencia Espacial Europea o la Dragonfly, destinada a explorar la luna Titán de Saturno, planean incorporar la técnica con TMAH en sus instrumentos. Estas iniciativas buscan profundizar en la detección de compuestos orgánicos y avanzar en la comprensión de los procesos químicos en distintos cuerpos del sistema solar que podrían estar vinculados al origen de la vida.