La ministra de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz (i), junto al ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo (d). Europa Press
Macroeconomía El déficit real de la Seguridad Social se acercó a los 70.000 millones en 2025, máxima cifra tras la pandemiaSon cálculos de Fedea, que elimina de la ecuación las transferencias del Estado para medir la salud estructural del sistema público de pensiones.
Más información:El Gobierno estima que la Seguridad Social ingresará la cifra récord de 189.800M en 2026 tras subir las cotizaciones
Laura Piedehierro Publicada 23 enero 2026 02:40hLas claves nuevo Generado con IA
El déficit real de la Seguridad Social alcanzó cerca de 70.000 millones de euros en 2025, superando el pico registrado durante la pandemia.
El desajuste se calcula al sumar el gasto en pensiones de funcionarios del régimen de Clases Pasivas y excluir las transferencias del Estado.
Aunque los ingresos por cotizaciones sociales están en máximos históricos, el gasto en pensiones y prestaciones crece aún más rápido.
El sistema depende cada vez más de las transferencias estatales, financiadas con deuda pública, para cuadrar sus cuentas.
La Seguridad Social española afronta un agujero histórico. El déficit real del sistema, medido sin contar las ayudas del Estado, se situó en torno a 68.000 millones de euros en 2024. Según los cálculos de Fedea, se acercó a los 70.000 millones en 2025, superando con claridad el pico alcanzado durante la pandemia.
Para llegar a estas conclusiones, el centro de estudios no sólo mira las cuentas de la Seguridad Social, sino que también incorpora las pensiones de algunos funcionarios que paga directamente el Estado a través del régimen de Clases Pasivas.
En conjunto, el análisis trata ese conjunto como un único sistema público de pensionesy sobre ese perímetro aplica el llamado saldo básico.
Adif baja la velocidad a 220 en 28 kilómetros de la línea Orense-Santiago tras las alertas de los maquinistasEsta métrica mide el desequilibrio del sistema sin tener en cuenta las transferencias corrientes del Estado; es decir, sin el dinero que llega desde los Presupuestos Generales financiado con impuestos.
Oficialmente, el déficit es mucho menor porque el Estado asume vía impuestos una parte del gasto que antes se cubría solo con cuotas. A cierre de 2024, los últimos datos disponibles, el agujero ronda el 0,6% del PIB, 9.834 millones de euros.
El déficit básico fue mucho más elevado: 67.800 millones de euros o el 4,25% del PIB. Esta cifra se sitúa por encima del 3,9% que marcó el máximo de 2020 en plena pandemia.
Fedea proyecta que el saldo básico del sistema público de pensiones alcanzó los 69.783 millones de euros en 2025, apenas 200 millones por debajo de la cifra redonda de los 70.000 millones.
Bankinter llevará sus depósitos a Irlanda en febrero y su Cuenta Nómina en septiembreLo paradójico es que todo esto ocurre con más de 21 millones de afiliados y con las cotizaciones sociales en máximos históricos.
El Gobierno defiende que la reforma de las pensiones de 2021 y el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) —un recargo extra en las cotizaciones para alimentar la hucha de las pensiones— ya están pensados para absorber esta presión y que la hucha vuelve a crecer.
Pero, aun así, el sistema sigue gastando muy por encima de lo que ingresa por su cuenta y necesita cada año una fuerte inyección del Estado.
Los números de 2024 ilustran bien esta dinámica. Según las cuentas consolidadas que maneja el estudio, los ingresos no financieros de la Seguridad Social ascendieron a 232.824 millones de euros, un 7,8% más que el año anterior.
Se vieron impulsados sobre todo por las cotizaciones sociales, que crecieron casi un 7%, y por las transferencias corrientes del Estado, que aumentaron en torno a un 10%.
Los gastos no financieros, sin embargo, subieron algo más, hasta los 242.343 millones, con un aumento similar del 7,8%, lo que mantuvo un déficit cercano a los 9.500 millones a pesar de la ayuda del Estado.
Los sindicatos médicos convocan una huelga indefinida a partir del 16 de febrero contra el Estatuto MarcoLa tendencia de 2025 calca la dinámica del año anterior. Hasta noviembre, los ingresos no financieros alcanzaron los 215.400 millones, creciendo un 7,8%, impulsados nuevamente por unas cotizaciones que rozan el 7% de aumento (162.031 millones) y por unas transferencias del Estado que se aceleran por encima del 10% (46.149 millones).
Los gastos no financieros se situaron en 240.713 millones (+6,3%), de modo que el desequilibrio estructural entre lo que entra y lo que sale del sistema se mantiene prácticamente intacto.
Los maquinistas que van a la huelga llevaban meses bajando la velocidad por decisión propia ante el mal estado de las víasDentro de esos gastos, las pensiones contributivas y las prestaciones por incapacidad temporal siguen siendo las partidas que más crecen, junto con las ayudas vinculadas al Ingreso Mínimo Vital.
La conclusión de Fedea es que los ingresos están “comportándose mejor de lo esperado”, pero el gasto corre más deprisa.
En los últimos años, los ingresos han evolucionado mejor de lo previsto porque la economía crea empleo y suben los salarios, lo que se traduce en más cotizaciones y más recaudación ligada al crecimiento del PIB.
Al mismo tiempo, el gasto avanza todavía más rápido: hay más pensionistas, las nuevas jubilaciones del baby boom entran con pensiones iniciales sensiblemente más altas que las de quienes salen del sistema, y además esas pensiones se revalorizan con la inflación.
El frenazo al Mercosur envalentona a los agricultores para tomar las calles: "Hay que seguir apretando"A ello se suma que el gasto en pensiones por incapacidad temporal encadena aumentos de doble dígito y que nuevas prestaciones como el Ingreso Mínimo Vital ganan peso. Por eso, aunque los ingresos baten récords, el déficit básico se sigue ensanchando.
Solo las transferencias corrientes del Estado permiten que las cuentas cuadren sobre el papel.
En 2024 superaron los 58.000 millones de euros y, para 2025, Fedea estima que llegarán a unos 61.342 millones, cerca de 5.000 millones más que el año anterior.
El peso de las pensiones de las Clases Pasivas agrava la dependencia, con un coste que ronda ya los 22.200 millones de euros.
En paralelo, el informe recuerda que las nuevas cotizaciones del MEI han permitido reactivar el Fondo de Reservay volver a llenar, poco a poco, la hucha de las pensiones.
Sin embargo, el sistema contributivo sigue en fuerte déficit y necesita transferencias del Estado que se financian con más deuda pública.
Por eso, para Fedea, ese refuerzo del Fondo no mejora realmente la posición patrimonial del conjunto, sino que tiene más de operación contable que de ahorro real para el Estado.