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Estefanía y Daniel, con la versión XL de Danielito, en la terraza del bar Ñito Salas El Danielito: el bocadillo gigante que se esconde en un polvero de MálagaEs uno de los desayunos más originales de La Cantina D'Stefy, en el Camino Medioambiental, y su versión XL sólo la ha logrado terminar un cliente
Málaga
Domingo, 15 de febrero 2026, 00:25
... es el nombre de un bocadillo que tiene su propia historia en un recóndito establecimiento de la ciudad de Málaga. No está en una avenida principal ni en una calle frecuentada por turistas. Se encuentra en el Camino Medioambiental, muy cerca de las instalaciones de Limasa. La cosa puede parecer más complicada si hay que entrar en las instalaciones de un polvero. En el interior se encuentra La Cantina D'Stefy, un bar que apenas lleva un año funcionando y ya sorprende con desayunos como éste.Ampliar
Sólo un cliente, de momento, se lo ha comido entero Ñito SalasLo conocen ya muchos trabajadores del entorno que acuden allí a diario, ya sea a primera hora (abre a las 6 de la mañana) o para almorzar. Los primeros siempre se enfrentan con el dilema de pedir un Danielito y, si es así, de qué tamaño elegir. Allí, como si de una prenda se tratara, tienen tallas: S, para el pitufo; L, para el mollete; y XL, para la viena de gran tamaño que sólo ha podido comerse entera, de momento, un único cliente. En esta versión, con unos 40 centímetros de longitud, caben cuatro huevos fritos.
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La zurrapa del suegro también tiene muchos adeptos J.A.La anécdota que más ha contribuido a su reputación interna es la del único cliente que ha logrado terminárselo entero: un policía que afrontó el reto y lo cumplió, dejando constancia de la hazaña. Desde entonces, el nombre del Danielito ha ido pasando de un trabajador a otro, casi como un secreto compartido entre quienes frecuentan la zona. Lo más habitual es que salga en sus modalidades inferiores, como mollete o pitufo, que, aun así, con los ingredientes que lleva, es bastante contundente.
Este bocadillo no se entiende sin apelar a los fundadores de la Cantina D'Stefy: Estefanía Ortega y Daniel Anaya son el alma de este bar. Ella llevaba años trabajando en otra cafetería «de lunes a lunes, sin vida de pareja»; él acumulaba catorce años en una empresa cercana. La oportunidad de hacerse cargo de este local, cerrado desde hacía dos años, apareció casi por sorpresa. Estefanía dudó; Daniel insistió: «Móntalo ahora, porque si no, más tarde no vamos a poder». Abrió en noviembre de 2024; él se incorporó en enero. En una de las paredes del bar hay una frase que resume bien lo que hicieron: «Todo comienza con un sueño».
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Salón de La Cantina D'Stefy J. A.El establecimiento funciona de lunes a viernes, centrado en desayunos y almuerzos con buena relación calidad-precio. Y aunque no está en un punto de paso, ha logrado fidelizar a una clientela muy concreta: el 90% procede de Limasa, pero también acuden trabajadores del vertedero, operarios de obras o personal del cementerio (especialmente desde que cerró la cafetería). Un público que agradece la honestidad del sitio y la contundencia de su cocina.
El interior del bar refleja esa misma autenticidad. Una terraza amplia y un salón acogedor donde hay muchos detalles que no deben pasar desapercibidos. Entre ellos destaca una pizarra que ya es casi símbolo del lugar: «Zurrapa del suegro», escrita en tiza, homenaje al lomo en manteca y la zurrapa que prepara el padre de uno de los propietarios «con leña, como toda la vida». Sus desayunos con estos productos caseros están entre los más pedidos desde primera hora de la mañana.
La oferta se completa con la tortilla con carne mechada, los mixtos, las catalanas o opciones frescas como el aguacate con queso blanco, muy solicitado para quienes piensan ponerse a dieta. O, al menos, a intentarlo.
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Una de las frases que se puede leer en el interior J.A.La Cantina D'Stefy no aspira a ser un bar de moda. Es un pequeño negocio familiar levantado con esfuerzo y perseverancia en un lugar improbable. Y entre todos los motivos para desviarse hasta el Camino Medioambiental, ninguno brilla tanto como ese bocadillo gigante que ya se ha convertido en orgullo de la casa: el Danielito.
Porque en este rincón escondido también se cumple lo que dice la pared: todo comienza con un sueño. Y, cada mañana de lunes a viernes, también con un buen bocadillo.
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