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El desconocido truco de abrir la puerta del coche con la mano contraria para evitar un accidente

El desconocido truco de abrir la puerta del coche con la mano contraria para evitar un accidente
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Abrir la puerta del coche parece un gesto sin riesgo, pero puede acabar en accidente y multa. Te contamos quién tiene la culpa en ese caso y un sencillo truco para evitar los sustos.
TráficoEl desconocido truco de abrir la puerta del coche con la mano contraria para evitar un accidente

Abrir la puerta del coche parece un gesto sin riesgo, pero puede acabar en accidente y multa. Te contamos quién tiene la culpa en ese caso y un sencillo truco para evitar los sustos.

Esta técnica puede evitar muchos accidentes al abrir las puertas del coche.Freepik.
  • CARLOS ESPINOSA
Actualizado 01/04/2026 - 08:03CESTMostrar comentarios0

Abrir la puerta del coche tras aparcar o al detenerse en doble fila es una acción en la que ni pensamos. Un segundo basta para empujarla hacia fuera. Lo malo es que en ese mismo instante puede aparecer una bicicleta, un patinete, una moto, un coche... El golpe es en muchas ocasiones inevitable y, en esa situación, ¿quién tiene la culpa?

La respuesta parte de una norma muy concreta. El Reglamento General de Circulación recoge, en su artículo 114, que “se prohíbe abrir las puertas del vehículo o apearse del mismo sin haberse cerciorado previamente de que ello no implica peligro o entorpecimiento para otros usuarios”. Esa frase marca una diferencia, porque deja claro que la persona que abre la puerta asume una responsabilidad directa sobre lo que ocurra.

En la práctica, esto significa que si un ciclista, motorista o usuario de patinete impacta contra una puerta que se abre de repente, la culpa recae casi siempre en quien la abrió. Porque es responsabilidad de quien la abre comprobar el entorno, igual que se hace cuando se va conduciendo y se cambia de carril. Y esto es así incluso cuando quien abre la puerta es un niño, porque el responsable sigue siendo del conductor (este debe ser responsable de los actos de los pequeños) y, en cualquier caso, siempre puede activar el seguro de niños para que estos no abran las puertas desde dentro.

Si ya estaba abierta

Otra cosa es que la puerta ya estuviera abierta cuando el otro vehículo llegó. En ese caso, la ley obliga a circular con atención y adaptar la velocidad a lo que ocurre en la vía. Si el conductor que llega golpea la puerta pese a tener visibilidad suficiente y espacio para esquivarla o frenar, las aseguradoras suelen repartir culpas, aunque siempre analizando si circulaba demasiado rápido, si iba distraído o si mantenía la distancia lateral adecuada, sobre todo en vías urbanas.

En cambio, si la puerta se abre y queda en una posición que invade de forma clara el carril y el vehículo que llega apenas tiene tiempo de reaccionar, el peso de la responsabilidad recae principalmente en quien generó ese obstáculo. Digamos que la clave está en el tiempo de reacción disponible.

Comprobar que se puede abrir la puerta de forma segura es responsabilidad del conductor.Freepik.

Las aseguradoras aplican criterios muy claros en estos siniestros. Si se demuestra que la puerta se abrió sin precaución, el seguro del coche cuya puerta se abre responde por los daños materiales y personales. Esto incluye la reparación del vehículo afectado e indemnización por las posibles lesiones.

Abrir la puerta creando peligro se considera infracción leve o grave según las consecuencias, y la multa puede alcanzar los 200 euros si se genera riesgo para otros usuarios. En caso de accidente con daños, la responsabilidad civil se suma a la sanción económica. Otra cosa es que se demuestre que el vehículo que haya venido después lo haya hecho de forma incorrecta (por ejemplo, adelantando de forma indebida por la derecha) y se pueda demostrar.

La mano cambiada

Existen técnicas sencillas para evitar este tipo de situaciones. En algunos países del norte de Europa, por ejemplo se enseña a abrir la puerta con la mano contraria. Ese simple cambio de mano ya obliga a girar más el cuerpo y facilita que se mire hacia atrás antes de abrir. Cada vez más autoescuelas en España recomiendan este método por su eficacia.

La tecnología también empieza a jugar un papel importante. Algunos coches incorporan sistemas que detectan vehículos o ciclistas que se aproximan por detrás y bloquean la apertura de la puerta (el e-Latch de Lexus, por ejemplo) o emiten una alerta. Aun así, la responsabilidad sigue recayendo en la persona que va a abrir.

En caso de accidente, el parte amistoso o el atestado policial resultan clave para determinar lo ocurrido, y allí quedan reflejados la posición de los vehículos, los daños y los testimonios, en todo lo cual se basan las aseguradoras para decidir quién asume el coste.

En cualquier caso, el mensaje que debe interiorizar el conductor (o el pasajero) es el de que abrir la puerta del coche forma parte de la conducción y exige la misma atención que cualquier otra maniobra, ya que puede provocar un accidente si se realiza de manera indebida.

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