Se han retirado más de 100.000 toneladas de residuos, de los que un 15 por ciento eran radiactivos
Regala esta noticia La central nuclear de Zorita durante su desmantelamiento. (ENRESA)J. M. L.
Guadalajara
02/05/2026 a las 12:36h.Desmantelar una central nuclear una vez agotada su vida activa no es una tarea sencilla. Y menos si el objetivo es que los terrenos que ... ocupaban las instalaciones vuelvan a quedar limpios de cualquier residuo radiactivo. En el pequeño pueblo alcarreño de Almonacid de Zorita (Guadalajara), de apenas 700 habitantes, bien lo saben. En 1965 comenzó la construcción de la central nuclear 'José Cabrera', más conocida como central nuclear de Zorita, junto al río Tajo. Se conectó a la red eléctrica en 1969 y en 2006 el Gobierno de España declaró su cese definitivo de actividad. Se inició entonces el proceso de desmantelamiento que 20 años después está a punto de llegar a su final.
«La zona más contaminada era donde se concentraban los edificios radiológicos y hemos aplicado la metodología del plan de restauración que certifica la ausencia de contaminación residual», añade este ingeniero de ENRESA. Y es que el objetivo final es restaurar las doce hectáreas sobre las que se construyó la planta nuclear. Los técnicos calculan que aún restan algunos meses para dejar sin restos radiactivos esta parcela que actualmente es propiedad de Naturgy.
Primera central española
La central de Zorita fue la primera planta nuclear que operó en España y también la primera en cerrar. De diseño Westinghouse -reactor de agua ligera a presión-, durante sus 39 años de operación comercial produjo 36.515 millones de kilovatios, equivalente al consumo eléctrico anual de 25 provincias como Guadalajara, según datos de ENRESA. Durante ese tiempo también contribuyó a evitar la emisión de 32,37 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera proporcionó empleo a 300 trabajadores de forma directa y a otros 6.000 de manera indirecta.
Su desmontaje ha implicado complejas operaciones para segmentar el corazón de la central: el reactor. Ubicado en un edificio de hormigón armado de 40 metros de altura, 10 de profundidad y un grosor de 90 centímetros, su cúpula roja fue el símbolo durante décadas de la central nuclear. Estos trabajos fueron complicados y se realizaron bajo agua utilizando herramientas robotizadas y manejadas por control remoto para garantizar la seguridad de las operaciones.
ENRESA ha invertido en su desarme y en dejar limpios los terrenos sobre los que se asentaba unos 270 millones de euros. En total, se han retirado más de 100.000 toneladas de residuos de los que alrededor de un 15 por ciento estaban catalogados como radiactivos. «Aún nos queda terminar la restauración de estos terrenos para certificar la ausencia de contaminación en su emplazamiento», indica Jorge Borque, lo que explica que aún sigan entrando y saliendo camiones para retirar materiales.
Además del edificio del reactor ha habido que desmantelar tres almacenes de residuos, el evaporador y los edificios de talleres y oficinas. Los residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad fueron enviados al Centro de Almacenamiento de El Cabril (Córdoba) donde ENRESA gestiona este tipo de materiales. En unos meses lo poco que queda de la central de Zorita solo quedará en el recuerdo de la historia nuclear de España.
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